La tarta de queso con lista de espera

Alex Cordobés elabora una de las tartas de queso más deseadas de Madrid y ahora estrena obrador, ultima su tienda física y una colaboración con Formaje

Una porción de la tarta de queso de Alex Cordobés.
Una porción de la tarta de queso de Alex Cordobés.Almudena Ávalos

Alex Cordobés nunca soñó con dedicarse a la repostería, pero hace dos años empezó a hacer tartas de queso en el horno de casa de sus padres, venderlas a través de su cuenta de Instagram y causaron tal furor que pronto tuvo lista de espera. Ahora, con el nuevo obrador que acaba de inaugurar en el Centro Comercial BurgoCentro de las Rozas, y cuya tienda estará abierta al público en los próximos días, podrá satisfacer más rápido la demanda. Pero, ¿qué tienen de especial sus tartas y por qué se han hecho tan famosas? “Ha sido el boca a boca”, reconoce. “Al principio las hacía para mis amigos y fliparon. A partir de ahí se las mandé a un par de personas a las que seguía en Instagram por su criterio gastronómico y les pedí su opinión sincera. Me dijeron cosas preciosas, lo subieron a sus redes y llegó mi primer cliente cuando yo no tenía ni mil seguidores” cuenta. Ahora tiene más de 34.000 y su tarta de queso está en todos los ránkings de las mejores de Madrid.

Las claves. Para Alex lo más importante siempre ha sido utilizar los mejores productos que encuentra en el mercado. Por eso compra los huevos a Cobardes y Gallinas, un queso cremoso a un pequeño productor artesano de Galicia, del que prefiere no desvelar el nombr, o una mantequilla a casi 20 euros el kilo. El resultado es una deliciosa tarta de aproximadamente kilo y medio, 26 centímetros de diámetro, ligeramente tostada por encima, con una base de masa sablé que elabora el mismo y al cortarla reluce su espectacular cremosidad. Cuesta 40 euros y de ella salen unas 12 raciones generosas. “Soy autodidacta, no he estudiado nada de cocina y nunca pensé que me dedicaría a esto. Comencé siguiendo las recetas que iba encontrando, pero como no quería hacer lo mismo que todo el mundo me dio por investigar. Todo sin salir de casa. El horno no daba para hacer más de 10 tartas al día”, confiesa. Desde su cuenta de Instagram, en la que siguen sin aparecer los precios, la gente le encargaba tartas por mensaje directo y se acercaba a su casa a recogerlas. “Nunca pensé que fuera a tener tanta repercusión”, admite. Pero cuando futbolistas del Real Madrid como Lucas Vázquez o Álvaro Arbeloa comenzaron a pedirle tartas para sus celebraciones familiares y colgarlas en sus redes ya no hubo marcha atrás.

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Desde la infancia. La pasión por los postres le viene de niño. Los veranos que pasaba en un pueblo cercano a Manchester, de donde era su abuela, tienen algo de culpa. “Allí le dan mucha importancia a la repostería. Además, una tía de mi abuela tenía una pastelería que después heredaron sus hijas y yo no salía de ella. Me empapaba de todo lo que veía. Imagino que todo el trabajo que hago con las bases me viene de entonces”, explica.

El comienzo de la pandemia le sirvió para echar muchas horas en la cocina. “Gracias al parón me encerré a experimentar y creé las otras dos tartas que vendo además de la tradicional: la de queso con un toque de chocolate blanco y otra de queso con una mezcla de chocolates”, cuenta. De casa de sus padres saltó a un pequeño espacio en Majadahonda y, desde hace pocas semanas, se ha trasladado al local 106 de la planta baja del C.C. BurgoCentro de Las Rozas. Aquí ha montado su obrador donde ultima la decoración de la tienda para abrir al público en los próximos días e insiste en que las tartas las sigue haciendo igual. “He tenido alguna oferta de empresas que querían invertir, pero no busco ser una fábrica de tartas, sino disfrutar del proceso artesanal. Ahora estamos Juan y yo, vamos poco a poco y con este horno podremos hacer 60 tartas diarias, perfecto para aliviar pronto nuestra lista de espera”, cuenta. También tendrá una web operativa la semana que viene donde comprar online con la opción de recoger en el obrador o recibirlo en el domicilio. “Además tendremos diferentes tamaños para quien quiera una más pequeña e incluso venderemos porciones”, apunta. Por el momento sigue a través de su Instagram funcionando como siempre.

Colaboración con Formaje. La tienda referente del mundo del queso, ubicada en la plaza de Chamberí, contactó con Alex para hacerle una propuesta. “Me dijeron que compartíamos la misma filosofía artesana y que sería genial hacer algo juntos. Yo les seguía, conocía su trabajo y confío absolutamente en ellos. Así que me van a ir sugiriendo quesos con los que vamos a hacer tartas únicas”, cuenta entusiasmado. Con 29 años, huyendo de cualquier foco para que toda la atención se la lleven sus tartas y estrenando obrador, la historia de Alex Cordobés no ha hecho más que comenzar.

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