La crisis del coronavirus

Almeida critica el inmovilismo de los vendedores tras 20 domingos sin Rastro

El Ayuntamiento insiste en que los comerciantes han rechazado sus tres ofertas y no ha habido contactos entre las partes esta semana

Una vendedora se manifiesta en el Rastro el pasado domingo
Una vendedora se manifiesta en el Rastro el pasado domingoLuis De Vega Hernández

El Gobierno municipal no tiene pensado cambiar de postura con respecto a la última oferta que realizó la semana pasada a los vendedores ambulantes del Rastro. Así lo han confirmado este jueves tanto el alcalde como la portavoz del Ejecutivo. La principal asociación que agrupa a los titulares de los puestos ―hay un millar de licencias― reconoce que no ha habido contactos esta semana y ha convocado para el domingo un nuevo acto de protesta en la plaza de Cascorro. Será el cuarto.

José Luis Martínez-Almeida ha acusado a los vendedores de no mover ficha, pues “no se mueven de la única propuesta que han hecho”, y ha recalcado que les da su compromiso “definitivo, firme, serio” de que en cuanto las condiciones lo permitan volverán con sus puestos a los lugares habituales. “Hemos llegado hasta donde se podía llegar”, ha afirmado la portavoz del Gobierno municipal, Inmaculada Sanz, tras la Junta de Gobierno de este jueves.

Ambos han insistido en que las restricciones que impone la pandemia impide ponerles delante unas condiciones mejores de las que ya tienen sobre la mesa. El Ayuntamiento ofrece la reapertura con la mitad de los puestos en cinco zonas valladas que, para poder mantener la distancia entre personas, van mucho más allá del espacio que ahora ocupa el mercadillo. Lo harían en domingos alternos y se realizaría un sorteo para determinar el lugar que ocupa cada uno. Serían los propios vendedores los responsables de controlar los aforos a esas zonas acotadas para impedir aglomeraciones.

Miedo y desconfianza

Los vendedores aceptan reabrir con la mitad de puestos pero no fuera de los lugares que ocupan habitualmente y con la Policía Municipal como responsable de los accesos y salidas. Han expresado su desconfianza en las promesas del Consistorio y tienen miedo de que una vez abandonen sus lugares de venta sea complicado regresar a ellos.

El domingo 8 de marzo fue el último en el que abrió el Rastro. Veinte semanas más tarde y un mes después de aparcar el estado de alarma una parte la vida económica, comercial, lúdica y cultural de Madrid ha ido recuperando en parte su pulso. No así su mercadillo más famoso y popular, con tres siglos a sus espaldas.

El Ayuntamiento empezó ofreciendo reabrir con el 12% de los puestos, después el 30 y, finalmente, el 50. Pero regresar a la actividad con la mitad de los puestos, el porcentaje que reclaman los comerciantes desde el principio, impide hacerlo de manera segura en los lugares en los que lo hacen de manera habitual, según el Gobierno municipal.

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