Detectada por primera vez en España un alga invasora procedente del Caribe y el Atlántico occidental

Esta especie de difícil erradicación se ha observado en el Cap de Creus (Girona) tras localizarse previamente en Italia y Córcega a nivel europeo

El fondo marino del Cap de Creus, con las nuevas algas invasoras.
El fondo marino del Cap de Creus, con las nuevas algas invasoras.

La Agencia Catalana del Agua (ACA) ha detectado por primera vez en Cataluña y en las costas españolas una nueva alga invasora de difícil erradicación en Punta Falconera, en la reserva natural del Cap de Creus, en Roses (Girona) y también en Es Gat, en Cap Norfeu, que pertenece a la reserva marina del Cap de Creus. Se trata de la Chrysonephos lewisii, una Pelagophyceae, que es una clase de alga muy poco común nativa del Atlántico Occidental y del norte del Caribe. En Europa sólo se había detectado en Italia y en la isla de Córcega.

Las labores de vigilancia de la llegada de especies invasoras a los fondos marinos de las costas catalanas, llevadas a cabo por expertos de la Agencia Catalana del Agua en colaboración con el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB -CSIC), han permitido hallar esta invasora. En concreto, se detectó durante una prospección submarina hecha la primera semana de septiembre. Se halló a entre 3 y 30 metros de profundidad, aunque era abundante a 20 metros y cubría el 50% del fondo marino prospectado en la Reserva Marina. El investigador del CEAB-CSIC responsable del equipo de control de especies invasoras en el litoral catalán dentro del proyecto de colaboración ACA-CEAB-CSIC, Enric Ballesteros, afirma que “es una especie oportunista, de rápido crecimiento, que previsiblemente reducirá su cobertura en las próximas semanas, con la llegada del otoño”.

Los expertos creen posible que la proliferación de este año haya sido favorecida por las elevadas e inusuales temperaturas de este verano, como también lo fueron en 2017, cuando desde el Club de Inmersión Biología detectaron otras algas de esta familia en Palamós (Girona). Según Ballesteros, sin embargo, “no puede asegurarse que esta especie haya llegado para quedarse, aunque es un alga extremadamente difícil de erradicar”. Así, advierte que “cualquier actuación en este sentido no haría sino aumentar su dispersión puesto que los filamentos son extraordinariamente frágiles”.

Esta alga, que sólo se puede identificar en el microscopio, forma filamentos muy delgados -como una tela de araña algodonosa de color dorado- que viven enganchados en otras algas. Estos se rompen y son llevados por las corrientes, acumulándose en organismos de elevada importancia estructural como la gorgonia roja (Paramuricea clavata). La Gorgonia es un cnidario típico de paisajes submarinos de coralígeno muy importante para los ecosistemas, el equivalente a los árboles en los ecosistemas terrestres.

Un problema grave, indican los expertos, sería el proceso blanqueamiento (bleaching en inglés), que se produce cuando estas algas filamentosas hacen un recubrimiento masivo de la vida bentónica (la que vive sobre el fondo marino), como corales duros y blandos (sobretodo gorgonias, esponjas, tunicados). “Al recubrirlos, tanto a los pólipos de los corales como a las gorgonias, les impide tener acceso al alimento, los nutrientes, y oxigenarse, por lo que si la situación se prolonga pueden morir por inanición”, indica Conchita Rodríguez, investigadora del departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Girona. El coral primero pierde su color rojizo, se blanquea y puede acabar muriendo.

El ACA lleva a cabo desde hace años acciones a raíz de la entrada de especies invasoras en los fondos marinos de Cataluña, y en aguas continentales, sobre todo favorecida por el transporte marítimo. Se han tomado medidas como programas de seguimiento y control con el apoyo de especialistas para identificar a las especies bentónicas introducidas, y evaluar periódicamente el índice de biopolución por especies invasoras en las masas de agua costeras. Este año ha adjudicado un nuevo contrato al CEAB-CSIC por tres años con el que, entre otras cosas, se localizarán e identificarán especies invasoras en al menos 74 zonas de la costa catalana. Los programas de vigilancia hacen el seguimiento colonización y evolución de especies invasoras en puntos concretos de la costa. Algunas de las relativamente recientes son la Caulerpa cylindracea o Womersleyella setacea.

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