El comité de empresa de Seat teme más de 2.000 despidos en cuatro años en sus plantas de Barcelona

La dirección del grupo asume que la llegada del coche eléctrico supondrá un 30% menos de horas de trabajo en las factorías de Martorell y Zona Franca

Cadena de montaje del Seat Leon, en la fábrica de Martorell.
Cadena de montaje del Seat Leon, en la fábrica de Martorell.Albert Garcia

La dirección de Seat ha verbalizado este mediodía en una reunión con su comité de empresa lo que buena parte de su plantilla sospechaba desde hacía tiempo: el ansiado paso a la fabricación de vehículos eléctricos tendrá un impacto directo sobre sus puestos de trabajo. La empresa prevé que con la fabricación de coches eléctricos se reduzca un 30% el número de horas necesarias para producirlos. La marca española, propiedad del Grupo Volkswagen, emplea en torno a 15.000 personas en su conjunto y, a través de sus factorías de Martorell y Zona Franca (Barcelona), a unas 8.000 personas. El presidente del comité de empresa, Matías Carnero, considera que la afectación superará las 2.000 personas vinculadas directamente con la producción de vehículos.

La compañía indica que ese 30% de afectación sobre la carga de trabajo debe tomarse en cuenta como un porcentaje sobre horas de trabajo, pero que no se puede trasladar a una reducción sobre el total de la plantilla por lo que el impacto sobre esta será muy inferior. Argumenta, asimismo, que muchos pasos de la producción ya están automatizados y recuerda que en el sector de la automoción los recortes de plantilla acostumbran a realizarse con medidas no traumáticas. Desde bajas voluntarias a prejubilaciones. “Estamos trabajando para aumentar los volúmenes de producción en los próximos años y poder compensar parcialmente esta disminución. Para ello, queremos centrarnos en aumentar el volumen de nuestros actuales y futuros modelos”, indica la empresa, mientras el comité de empresa reclama más concreción sobre los impactos sobre el empleo en cada uno de las áreas de Seat.

Los cálculos de 2.300 personas afectadas por el recorte de plantilla no incluyen la planta de Seat Componentes en El Prat de Llobregat, en la que trabajan unas 1.200 personas. Allí se fabrican actualmente cambios de marcha para los modelos de la marca española, que están condenados a la desaparición con el coche eléctrico. La marca ha presentado su candidatura para que en esas instalaciones se construyan los motores eléctricos de Volkswagen que serán necesarios en el futuro en las plantas de Barcelona y Pamplona, pero compite con la planta húngara de Gyor, que, desde el punto de vista de los sindicatos, tiene mayores probabilidades de ensamblarlos.

El anuncio de Seat se ha producido en la primera reunión para la negociación del XX convenio colectivo de la sociedad, una primera toma de contacto en la que el comité de empresa quería conocer cuál sería la nueva estructura de la compañía una vez eliminado el motor de combustión de su catálogo. Según ha explicado el presidente del comité, Matías Carnero, una vez se han explicado esas necesidades, los sindicatos han decidido levantarse de la mesa y dar por concluida la negociación, que se retomará el próximo 23 de febrero. Asimismo, la empresa ha comunicado que no tiene intención de asumir con carácter retroactivo el aumento de la inflación de 2021, que fue del 6,5%, y ha pedido que el nuevo convenio colectivo, para el periodo de 2022-2026, contemple más jornadas laborales que las actuales.

Dirección y comité de empresa tratarán en los próximos meses de cerrar un convenio colectivo de entre tres y cinco años, pero los sindicatos querían saber, para su negociación, con qué plantilla contaría la empresa, para preparar incluso el posible programa de salidas. Desde Seat aseguran que es imposible conocer actualmente cuál será esa estructura y que la dirección únicamente se ha referido a una reducción del 30% de carga de trabajo, el porcentaje general con el que trabaja la industria de la automoción cada vez que se habla de transformación del vehículo de combustión, con muchas más piezas, al coche de batería, mucho más simple.

A la espera del PERTE

De momento, la construcción del vehículo eléctrico pequeño de Volkswagen para diferentes marcas tiene el visto bueno de Wolfsburgo (Alemania), donde se encuentra la sede del consorcio, pero está condicionado a las ayudas de la UE repartidas a través del proyecto estratégico para la recuperación y la transformación económica (PERTE) del vehículo eléctrico. De esos recursos dependerían también otros proyectos del grupo, como los motores eléctricos, el ensamblaje de las celdas en las baterías o un programa de reciclaje de estas.

Volkswagen tiene otros proyectos para España. Por un lado, la fabricación de coches eléctricos también en Pamplona; pero también la construcción de una fábrica de celdas para baterías, cuyo destino parecen jugarse Valencia, Aragón y Extremadura. Justo este viernes, la mayoría de los sindicatos del grupo Stellantis (fabricante de marcas como Fiat, Peugeot, Citroën o Chrysler, entre otras) han comunicado un acuerdo con la empresa para que el excedente de la planta francesa de Auvry, que también transitará del coche de combustión al eléctrico, pueda gestionarse con un trasvase a una planta de celdas de baterías que el grupo prevé abrir en Francia.

Sobre la firma

Dani Cordero

Dani Cordero es redactor de economía en EL PAÍS, responsable del área de industria y automoción. Licenciado en Periodismo por la Universitat Ramon Llull, ha trabajado para distintos medios de comunicación como Expansión, El Mundo y Ara, entre otros, siempre desde Barcelona.

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