Juan Carlos I

El banco suizo Mirabaud no exigió al rey emérito declarar los 65 millones de Arabia Saudí

El gestor de la cuenta y los ejecutivos de la entidad reconocen al fiscal la opacidad de esa fortuna

Juan Carlos I, rey emérito de España, en una imagen de 2014.
Juan Carlos I, rey emérito de España, en una imagen de 2014.Juan Medina / REUTERS

Juan Carlos I no declaró a Hacienda los 65 millones que tenía en el banco suizo Mirabaud a nombre de la fundación Lucum. Nadie le exigió en ese país que hiciera aflorar esos activos millonarios en España, ni cuando abrió la cuenta en 2008, ni cuando dispuso de cantidades millonarias de la misma, ni tampoco cuando transfirió cuatro años después los fondos al paraíso fiscal de Nassau (Bahamas). Así se desprende de las declaraciones ante el fiscal suizo Yves Bertossa del reducido grupo de personas que conocían la existencia de esa fortuna oculta en el banco Mirabaud & Cie, a las que ha tenido acceso EL PAÍS.

El dinero lo recibió el rey emérito como una donación del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí. Juan Carlos I no ha regularizado estos 65 millones porque el delito fiscal ya ha prescrito y porque en el momento de recibirlos y administrarlos gozaba de la inviolabilidad que perdió al abdicar en junio de 2014. El rey emérito acaba de regularizar ante la Agencia Tributaria las donaciones de un empresario mexicano.

Ni el presidente del banco suizo donde se depositó el dinero en agosto de 2008, Yves Mirabaud; ni el dueño de Gonet & Cie, la entidad que recibió en su filial de Bahamas los 64.8 millones donados en 2012 por el rey emérito a Corinna Larsen; ni tampoco Arturo Fasana, el gestor externo de la cuenta, o Dante Canonica, el director de la fundación Lucum, exigieron a Juan Carlos I que regularizara su situación con la Agencia Tributaria española. De sus declaraciones se desprende que todos conocían su opacidad fiscal.

—¿Se habló del tema de la fiscalización de esos activos en el seno del consejo de los asociados? [preguntó el fiscal Bertossa a Yves Mirabaud, presidente del consejo del banco y expresidente de la Asociación de Bancos Privados de Suiza].

—No lo recuerdo. No recuerdo si se habló de ello entre 2008 y 2012 [respondió el banquero].

El consejo de asociados lo integraban seis personas, únicas conocedoras de la cuenta del rey emérito, y el contrato se guardó en una caja fuerte. El Mirabaud está siendo investigado como entidad jurídica por blanqueo de capitales.

Thevenoz, administrador del banco desde diciembre de 2013, también ha declarado en la sede de la Fiscalía de Ginebra y ha sido interrogado por la fiscalidad de la Fundación Lucum.

—¿Sabe si Juan Carlos I estaba fiscalmente sujeto a imposición en España?

—No tenemos información precisa al respecto, pero podemos informarnos [respondió].

—¿Juan Carlos I declaró los fondos de la Fundación Lucum al fisco español? [interrogó el fiscal ginebrino a Fasana, gestor externo de la cuenta, e investigado por blanqueo agravado de capitales].

—Que yo sepa no. Habría que hacerle a él esa pregunta [respondió lacónico].

—¿Juan Carlos I estaba incómodo con la donación del rey de Arabia Saudí cuando se sabía que en esa misma época España estaba afectada por la crisis económica y que la familia real recibe anualmente importantes sumas de los contribuyentes españoles para mantener su tren de vida? [volvió el fiscal].

—Nunca abordamos temas como ese con don Juan Carlos I. Llegó a hablarme de la difícil situación económica en España, pero nunca me hizo saber cómo se sentía con respecto a su situación personal que era bastante acomodada... Desde un punto de vista ético puedo tener una opinión personal, pero con mis clientes tengo que adoptar una postura puramente profesional.

—Como profesional, ¿realizó alguna gestión para asegurarse de la conformidad fiscal de ese dinero?

—No, sin embargo, en aquella época el 80%, o incluso más, de los clientes extranjeros que poseían activos en Suiza no habían declarado sus activos en los países de origen. Las cosas cambiaron radicalmente a finales de 2011 o 2012. En España hubo una amnistía fiscal. Por mi parte la mayoría de mis clientes [su empresa, Rhone Gestion, tiene alrededor de 400] regularizaron su situación en España. Los que no quisieron hacerlo dejaron Rhone Gestion.

Dante Canónica, el secretario de la Fundación Lucum, también tuvo que responder sobre la opacidad de esa fortuna. “No tengo ni idea”, espetó el abogado a la pregunta de si Juan Carlos I estaba sujeto a imposición fiscal en España. Y el fiscal, molesto, le preguntó cómo consideraba su respuesta desde una “perspectiva de actividad irreprochable” en su gestión como secretario de la fundación. “En 2008 no creo que eso plantease un problema. Todavía había muchos residentes españoles, incluso todos, que habían colocado una parte de sus activos no declarados en Suiza”, se defendió Canonica.

A la pregunta de Bertossa sobre los motivos del cierre de la cuenta en junio de 2012 respondió así: “No estaba cómodo [Juan Carlos I] con la cuenta bancaria en Suiza. Además, en la medida en la que se estaba hablando del intercambio automático de información [fiscal] que se iba a producir a medio plazo, la presencia de esa cuenta era una bomba de relojería... Quería deshacerse de ese dinero porque tenía miedo de que se supiese”.

Corinna Larsen, la examiga del rey emérito, afirmó a Bertossa que desconocía si los 64,8 millones que recibió en el banco Gonet & Cie de Bahamas se habían declarado. “Oí hablar vagamente de una amnistía fiscal en España, pero como yo no vivo en ese país no conozco los detalles”, señaló. La consultora alemana intentó convencer a Bertossa de que no eligió el vidrioso paraíso fiscal de Nassau (Bahamas) para esconder el dinero.

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