La batalla será por lograr más recursos

El PP se conjuró este jueves para que no trascendiera su decisión hasta este viernes

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presenta el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española, en el Museo de las Ciencias de Valencia.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presenta el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía española, en el Museo de las Ciencias de Valencia.Mònica Torres

El fin de los presupuestos que elaboró Cristóbal Montoro hace casi cuatro años, con un gobierno presidido por Mariano Rajoy, líder del PP, llegará al terminar el año. Estas cuentas, que no nacieron con vocación de eternidad, han sido el parche presupuestario durante tres años para que la máquina del Estado no se detuviera. En plena pandemia, con la cifra de este jueves de fallecidos más alta de la segunda ola, se ha fraguado una mayoría política para elaborar unos presupuestos. La negociación no está cerrada, queda mucho camino por andar, pero con la determinación de llegar a un punto común. Este viernes se comprobará con la presentación de enmiendas a la totalidad de quienes no están en ese bloque. Vox, cuatro diputados de JxC, el BNG y Coalición Canaria. El PP se conjuró este jueves para que no trascendiera su decisión hasta este viernes. Haga lo que haga, el PP sabe que su posición no evita que haya nuevos presupuestos.

Las disputas están por venir, pero el primer acto de la representación de los presupuestos pasará con aplausos. El marcador del Congreso rebosará de noes cuando se sometan a votación las enmiendas de los grupos que quieren interrumpir el proceso de unos nuevos presupuestos. No es un amén a las cuentas que salgan del Ministerio de Hacienda. Su titular, María Jesús Montero, de la mano con el grupo parlamentario socialista, tiene ya abiertas las carpetas con cada uno de los grupos parlamentarios que le van a pedir sin pausa, desde ahora y hasta el último minuto de tramitación en el Senado. De entrada, todos han cedido ya algunas de sus reivindicaciones. Algunos, como Compromís, demandan desde hace meses un nuevo modelo de financiación autonómica; sin eso no habría acuerdo. Pero lo habrá; y esa negociación, de gran calado, nada menos que dotar al estado autonómico de un nuevo modelo de financiación, se pospone hasta después de las elecciones autonómicas catalanas del mes de febrero. Ciudadanos se prepara para conseguir medidas para colectivos muy amplios y es una decisión estratégica estar en la primera línea de negociación. Los cuatro diputados del PdECAT remarán para Cataluña, como también lo hará con denuedo ERC. No tiene interés el BNG en destruir esta legislatura pero su enmienda a la totalidad se justifica porque las inversiones previstas para Galicia se le quedan muy cortas. Más que cortas son las partidas para Canarias según la diputada Ana Oramas, por lo que defenderá la devolución de estos presupuestos. Aunque sus votos se unirán a Vox, indicarán que están juntos, pero no revueltos. El partido de Santiago Abascal tiene vida propia y las necesidades de los gobiernos que apoyan —Andalucía, Murcia y Madrid— no les condicionan en absoluto.

El consenso de una mayoría está en conseguir unos presupuestos para la pandemia. Y aunque ya se ha desmentido la afirmación del Gobierno de que sin ellos no hay cauce para los fondos europeos, a todos les viene bien que existan. En su ronda por todas las comunidades, el presidente Pedro Sánchez —este jueves empezó en Valencia— proclamará que en estos presupuestos se incluirán 27.000 millones de euros. Es un anticipo. Cuando llegue el dinero europeo, más del 50% de los proyectos los manejarán directamente los presidentes autonómicos. Este jueves lo recordó Sánchez en la capital valenciana. La necesidad es tanta que la mayoría posibilista que alumbrará los nuevos presupuestos se peleará por más recursos, pero no por tumbar al Gobierno. Ahora no toca.

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