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Más de 5,7 millones de personas vivirán solas en 2035 en España, casi un tercio de todos los hogares

Los domicilios con un solo inquilino son los que más crecerán de aquí a tres lustros, según las proyecciones del INE. La convivencia de dos seguirá siendo la más habitual

Una mujer que vive sola, el pasado junio en su domicilio en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz.
Una mujer que vive sola, el pasado junio en su domicilio en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz.álvaro garcía /

Cada vez más personas vivirán solas. En España, dentro de 15 años cerca de uno de cada tres hogares será unipersonal, al pasar de los 4,8 millones en la actualidad a los 5,7 millones que el Instituto Nacional de Estadística (INE) prevé para 2035, según las proyecciones publicadas este martes. El organismo precisa que sus cálculos, que difunde cada dos años, se sustentan sobre las tendencias demográficas actuales. Si se mantienen, en tres lustros se alcanzarán los 19,8 millones de domicilios, más de un millón que en la actualidad. Los unipersonales son los que más crecen (un 18,3%), tanto en valores absolutos como relativos. Se consolida además la reducción del tamaño del hogar. Si en 1970 el número medio era de casi cuatro personas, ahora es de 2,51 y en tres lustros bajará a 2,41.

En los próximos 15 años, los residentes en España aumentarán en más de 950.000, hasta alcanzar los 48,2 millones de personas. Los demógrafos consultados coinciden en apuntar a la baja fecundidad —se tienen menos niños y cada vez más tarde —, al aumento de los divorcios y a la mayor esperanza de vida —especialmente en las mujeres— como tres factores que explican la tendencia a que el tamaño del hogar disminuya. El INE calcula que dentro de tres lustros, una de cada cuatro personas residentes en España habrá cumplido o superado los 65 años: serán el 26,5% de la población, frente al 19,6% actual.

“En los países desarrollados y ricos, el perfil habitual de una persona que vive sola es de una mujer mayor”, explica Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona. Ellas tienen mayor esperanza de vida, al alza para ambos sexos en los últimos años, un crecimiento interrumpido por primera vez en 2020, debido a la pandemia, una caída que el organismo tildó de coyuntural y prevé que se recupere en 2021. Pero, según las proyecciones de población, publicadas hace dos semanas, las mujeres viven de media cinco años más que los hombres: 85,44 años frente a 80,01.

“Se ha diversificado mucho el perfil de persona que vive sola. Pero el grueso siguen siendo mujeres mayores de 75 años, viudas o separadas”, abunda Teresa Castro, demógrafa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “Ahora hay más divorcios que en el pasado, lo cual influye en que personas de mediana edad también formen hogares unipersonales. Y a esto hay que sumar a quienes nunca se emparejaron ni tuvieron hijos y a los jóvenes que optan por independizarse solos”, sostiene Esteve.

Diego Ramiro, director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC, añade que la caída de la fecundidad es un “proceso continuo desde finales de los setenta”, algo que influye en que el tamaño del hogar se vaya reduciendo con el tiempo. Prevé que, con la crisis económica ocasionada por la pandemia, “que será más fuerte que la de 2008”, la fecundidad siga cayendo. “Para muchas familias que han retrasado la llegada de su primer hijo, supondrá que no llegarán a tenerlo, por lo que el número de parejas sin hijos se incrementará estos años”, augura.

Albert Esteve también apunta otra posible consecuencia de la pandemia en la composición de hogares: “Aún no hay datos, por lo tanto, las tendencias que se están extrapolando hacia el futuro son las observadas en años previos. Es posible que se intensifique la convivencia. En momentos de crisis, la gente no se mueve, se reúne en torno a la familia. Pero hay que analizar si esto puede llegar a tener efecto en las proyecciones, dado que en la estructura de los hogares suele haber bastante inercia”, continúa Esteve. Habla de un país en que los hijos se emancipan cada vez más tarde, “algo que, junto a la inmigración, es el único contrapeso a la tendencia a ir reduciendo el tamaño de los hogares”, explica. “Si no, entre que estamos envejeciendo, hay más divorcios y menos descendencia, esto tiende a ir reduciendo el tamaño de los hogares”, continúa.

“Hay más parejas sin hijos, más familias monoparentales y más personas que viven solas. Por eso se va reduciendo el tamaño medio de los hogares”, explica Castro. La demógrafa señala que “en los países nórdicos los hogares unipersonales rondan el 40%”, por lo que España aún está lejos de esa cifra. “La diferencia fundamental está en la edad de emancipación juvenil. Los nórdicos se van de casa sobre los 18 años y forman hogares unipersonales. Aquí rondan los 30 y cuando se van es para formar una pareja, mayoritariamente. Muy pocos pueden permitirse los costes de una vivienda en solitario”, sostiene.

Según el INE, si se mantienen las tendencias actuales, los domicilios de tres y cuatro personas se reducirán en más de medio millón durante los próximos 15 años. Los más pequeños, de una o dos personas, seguirán en aumento. Los unipersonales, que actualmente suponen el 25,8% del total, llegarán a alcanzar el 28,9%. Con todo, el hogar más frecuente en 2035 seguirá siendo el formado por dos personas, que alcanzará los 6,4 millones, representando el 32,3% del total dentro de tres lustros, con un incremento del 12,5%. Los hogares de cinco o más personas registrarían un crecimiento del 6,2%, al pasar de 1,10 millones en 2020 a 1,16 millones en 2035.

Despoblación

Las dos únicas comunidades que no registrarían un incremento de hogares son Castilla y León y Asturias, que sufrirían bajadas del 3,4% y del 3,2%, respectivamente. Son también las dos autonomías en que los hogares unipersonales serán más numerosos en 2035. Supondrían un 36% del total en Asturias, seguida de Castilla y León, donde serían un 34,6%. Joaquín Recaño, profesor de Demografía de la Universidad Autónoma e investigador del Centro de Estudios Demográficos, apunta al envejecimiento y a la despoblación. “En zonas muy envejecidas, los hogares disminuyen debido a las muertes. Además, en comunidades como Asturias, Castilla y León o Galicia tienen de las fecundidades más bajas del país”, explica este experto.

“Los hogares unipersonales tienden a crecer más en núcleos urbanos, porque mucha gente sigue yéndose de los pueblos. Las ciudades son polos de atracción de hogares de tamaño reducido”, añade Recaño. “En las zonas rurales, el incremento de hogares unipersonales tiene que ver fundamentalmente con la despoblación o el envejecimiento”, prosigue. En cambio, las regiones con mayor crecimiento del número de domicilios, según los datos del INE, serían Baleares (12,6%), Canarias (11,3%), y la Región de Murcia, (11,2%). Esta última sería además la comunidad que registraría menor proporción de hogares unipersonales (24%).

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