_
_
_
_

Oki Sato, el diseñador minimalista discípulo de Doraemon

El fundador del estudio de diseño Nendo se parece al gato cósmico de los dibujos animados: de su bolsillo extrae un sinnúmero de inventos para hacer feliz a la gente.

Oki Sato
Oki Sato se jacta de tener decenas de camisas y trajes idénticos en su armario para optimizar así el tiempo dedicado a las decenas de proyectos que dirige cada día en Nendo.Ko Sasaki (Contacto)

Oki Sato, fundador del estudio de diseño Nendo, calificado por los especialistas como “el epítome de la excelencia del diseño minimalista japonés”, cuenta que tuvo dos mentores: Issey Miyake, el modista que revolucionó los textiles del siglo XX aunando tradición y tecnología, y Doraemon, el gato cósmico cuyas aventuras en manga acompañan la infancia de los japoneses desde hace más de cinco décadas. De Miyake (1938-2022) recibió un encargo decisivo en su carrera, una silla bautizada Cabbage (repollo, en inglés), y aprendió a encontrar abundancia en la escasez y elegancia en la simplicidad. Con las historias de Doraemon, que leía de niño en Toronto, donde nació en 1977, desarrolló su gusto por inventar objetos y aprendió a maravillarse con los detalles triviales de la vida cotidiana.

“Cuando llegué a Japón tenía 10 años y me sorprendió encontrar el mundo de Doraemon. Me emocioné mucho porque, para mí, era llegar al futuro”. Sato nos recibe en su estudio, que ocupa tres plantas de un edificio diseñado por Kenzo Tange en el barrio de Akasaka, en el centro de Tokio. Desdeña la parsimonia habitual de los japoneses en el primer encuentro y acentúa el tono festivo de sus frases, pronunciadas en un inglés impecable, con sonoras carcajadas. “Doraemon fue mi maestro, porque estudié Arquitectura y nadie me enseñó a diseñar productos”, dice en referencia a los insólitos artilugios que utiliza el gato-robot venido del siglo XXII. Para ayudar a su amo, Nobita, un niño bondadoso pero torpe que saca malas notas, Doraemon extrae de su bolsillo un sinnúmero de dispositivos. Sato subraya que esos inventos no necesitan instrucciones. “Incluso Nobita puede usarlos. Y aunque resuelven problemas, no son perfectos. Eso crea drama, genera un relato y le da sabor a la vida”.

El porfolio de Nendo incluye, junto a parques públicos, edificios y barcos, un balón de fútbol que se arma como un rompecabezas, una lata de cerveza con dos anillas para servir la espuma antes que el líquido y una lámpara que se abre como una flor con el calor de la bombilla. La palabra japonesa nendo tiene dos significados: arcilla y plastilina. Sato se decantó por la segunda acepción cuando fundó su estudio, en 2002, pues transmite mejor el espíritu lúdico que rige todas sus creaciones.

Oki Sato
Maqueta del pebetero olímpico para los Juegos de Tokio 2020, inspirado en una flor que retoña. Se fabricaron 85 prototipos y por primera vez en la historia de los JJ OO se usó hidrógeno como combustible.Ko Sasaki (Contacto)

Su primer encargo, decorar un local para un restaurante de comida francesa que quería abrir un amigo de su infancia en un escondido rincón de Tokio, dio lugar a su primer momento Doraemon. A la escasez de presupuesto se sumaba un edificio anodino de dos plantas en un entorno urbano nada alusivo al glamur parisiense al que aspiraba su entusiasta cliente. Como si tuviera el prodigioso bolsillo del gato futurista, el diseñador consiguió 300 metros de lienzo y envolvió toda la construcción, incluidas las paredes, las mesas y los asientos. Con unos cuantos focos situados en el interior, convirtió el local en una enorme caja resplandeciente de luz cálida que por las noches se reflejaba en el agua del vecino canal. La ingeniosa solución y, por supuesto, la buena comida del restaurante Canvas (lienzo en inglés) fueron reseñadas en numerosos medios. Además, atrajeron a un importante comensal llamado Issey Miyake, el visionario modista.

Miyake se hizo asiduo al restaurante y empezó a llenarlo de asiduos extranjeros. En 2008, Sato fue invitado a participar en la exposición XXIst. Century Man (el hombre del siglo XXI), una muestra colectiva de 11 diseñadores internacionales en 21_21 Design Sight, el primer museo dedicado al diseño en Tokio, fundado por Miyake en el centro comercial Midtown del barrio de Roppongi.

Oki Sato
Sato sostiene el balón My Football Kit, compuesto de 54 piezas fáciles de armar y almacenar. Fue diseñado para popularizar el deporte en países pobres y varias empresas japonesas lo donan a escuelas, clubes e instituciones.Ko Sasaki (Contacto)

Miyake le pidió diseñar una silla para aprovechar el papel usado en la fabricación de su célebre línea de prendas con plisados permanentes, llamada Pleats Please. Para lograr pliegues eternos, una reinvención del icónico vestido Delphos del creador granadino Mariano Fortuny, las prendas de Miyake se plisaban dentro de dos capas de papel que luego se almacenaban en gruesos rollos antes de ser desechados. Fiel al concepto de los pliegues, Sato hizo un corte vertical en la mitad superior de un rollo y desplegó las capas, como las hojas de una mazorca, para crear una base mullida donde sentarse. La mostró a Miyake advirtiendo que aún estaba en desarrollo, pero el maestro de la moda, fascinado, le dijo que no la tocara más y que ya estaba lista.

“De repente, sentí una gran libertad a la hora de diseñar. Me di cuenta de que no hay un objetivo único y que realmente depende de ti mismo saber cuándo un diseño está terminado”, recuerda Oki Sato. La exposición comisariada por Miyake consolidó su nombre ante la exigente crítica local. Años antes, sin embargo, recién terminado su doctorado en la Universidad de Waseda, Sato había encontrado su propia senda minimalista cuando participaba en el Salone del Mobile de Milán. Confiesa que al ver las obras de los diseñadores occidentales se sintió amedrentado por la exuberancia de formas y colores. “Me di cuenta de que no podría competir nunca con ellos. Como no podría gritar, pensé que lo mejor sería susurrar pequeñas historias. Y opté por el minimalismo”, recuerda.

Cabbage Issey Miyake
El sillón Cabbage, para el modista Issey Miyake, aprovecha los rollos de papel usados para fijar los pliegues en las telas de su emblemática colección Pleats Please.Masayuki Hayashi (Nendo)

Atribuye la predisposición de los japoneses al minimalismo a su arraigo cultural. “Así es como sentimos, como vemos las cosas. El minimalismo está arraigado en nuestra cultura, en nuestro estilo de vida, en nuestra literatura, en nuestro arte, e incluso en nuestra comida”. Cita la culinaria francesa y su método de agregar condimentos, salsas y combinar sabores diferentes en un solo plato. “En Japón se trata de quitar. No se trata de sumar, sino de sustraer. Encontrar el núcleo y el valor esencial de las cosas”. Hace referencia al sashimi (pescado crudo) y a la habilidad minimalista del cocinero para trabajar solo con la frescura del ingrediente.

Aunque su minimalismo es evidente en la pureza de sus líneas y su predilección por el blanco y negro, a la hora de crear, el relato tiene prioridad sobre el estilo. “Lo que realmente me inspira, y lo que quiero traducir y transmitir, es la historia que se esconde detrás de un objeto”, explica. Cuando el fabricante de artículos deportivos Molten le pidió diseñar un balón de fútbol, Sato, que admite entre risas no saber nada de ese deporte, declinó ilustrarse en Google o asistir a ningún partido. Su inspiración nació de la historia de los niños del mundo que no pueden comprar una pelota o, si la reciben, no tienen cómo devolverle su forma original cuando se rompe. Con la idea de un balón barato, fácil de transportar y de mantener, diseñó una esférica compuesta de 54 piezas de polipropileno reciclado que se ensamblan como un puzle. El balón se puede enviar en un sobre plano y, una vez ensamblado, asemeja a la pelota tradicional de bambú usada en algunos países asiáticos.

Oki Sato
Vista cenital de la maqueta del pabellón de Japón para la Expo Osaka 2025. Alude al ciclo continuo que conecta animales, plantas, cosas y sociedades.Ko Sasaki (Contacto)

La impronta del manga en su obra gana protagonismo en proyectos no comerciales realizados para galerías o museos del mundo. Para la galería neoyorquina Friedman Benda, ideó la colección 50 Manga Chairs, una serie de asientos de acero creados a partir de elementos visuales del manga, como las viñetas, el bocadillo y las líneas que expresan movimiento, emociones o efectos sonoros. En la feria francesa de diseño Maison & Objet Paris, rindió homenaje a la onomatopeya, un abundante elemento lingüístico del manga nipón que suele perderse en las traducciones, con una colección de chocolates a los que bautizó con la onomatopeya japonesa que describía su textura, como crujiente (goro-goro) o viscoso (sube-sube).

Su fascinación con la manipulación del espacio y las ilusiones ópticas convirtió a Nendo en el estudio ideal para diseñar la exposición del artista gráfico holandés M. C. Escher en la Galería Nacional de Victoria de Melbourne (Australia) en 2018. Con un simple módulo en forma de casa, repetido decenas de veces, el visitante era sumergido en espacios bidimensionales alusivos a los universos imposibles del dibujante holandés.

Los numerosos reconocimientos recibidos por Sato incluyen la elección de la revista Newsweek como uno de los 100 japoneses más respetados en 2002, y premios al diseñador del año de publicaciones especializadas como Wallpaper y Elle Decor. En la entrada de Nendo del catálogo digital encyclopedia.design se habla de “el epítome de la excelencia del diseño minimalista japonés” y su perfecta simbiosis con la sensibilidad del diseño global. Sus obras más representativas forman parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de Victoria y Alberto de Londres y el Centro Pompidou de París.

Oki Sato
Trofeos de plata, oro y bronce para Univas (Asociación Japonesa de Atletismo y Deporte Universitario). Usan un novedoso sistema de lonchas que se convierten en medallas en las respectivas categorías.Ko Sasaki (Contacto)

Nendo cuenta con un equipo de 50 diseñadores en Tokio, y 2 en su estudio de Milán. Entre sus clientes internacionales figuran American Express, Coca-Cola, TAG Heuer, Tod’s, Camper, Baccarat, Starbucks, Louis Vuitton, Puma y fabricantes de muebles como Minotti o Cappellini.

Uno de los proyectos más destacados en Japón fue el pebetero para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, una esfera que se abría en hemisferios y que, por primera vez, usó una llama generada por hidrógeno. Sato acaba de terminar el interior de la siguiente generación de trenes de alta velocidad TGV para Francia, y supervisa el diseño del pabellón de Japón para la Exposición Universal de Osaka 2025, donde será el productor general.

Tras la pandemia, también retomó su itinerario de trotamundos y muchas de sus reuniones tienen lugar en las salas vip de los aeropuertos. “Conozco a la perfección el aeropuerto de Barcelona, pero, desafortunadamente, nunca he estado en la ciudad”, se lamenta. Para seguir de forma simultánea el progreso de decenas de proyectos distintos, se aferra a una rutina que inicia cada día cuando se despierta, a la misma hora, y viste un atuendo invariable de camisa blanca de Muji y traje negro de Uniqlo. Toma café en la misma cafetería, pasea su perro por el mismo camino y come su plato favorito de soba (fideos de trigo sarraceno) en el mismo restaurante.

Oki Sato
Boceto de Oki Sato para el restaurante Canvas, en Tokio, uno de sus primeros proyectos. Ante la falta de presupuesto y el poco atractivo del local, Sato envolvió todo el edificio en un lienzo blanco.Nendo

“Si repites las mismas cosas durante 20 años, te das cuenta de las pequeñas diferencias que ocurren cada día. Notas las pequeñas grietas en las calles, los pequeños agujeros que ayer no estaban. Te das cuenta de que no es el mismo cocinero el que hizo tu soba hoy porque es diferente, ligeramente distinto”.

No parece sentirse amenazado por la inteligencia artificial y bromea, diciendo que tal vez la próxima entrevista la podría responder un bot. Ya en serio, vaticina que, por su capacidad de manejar datos, la IA será perfecta para diseñar productos de consumo masivo, como envolturas de chicles. “Pero la inteligencia artificial no podrá crear algo con errores. Como en Doraemon, los errores pueden ser bellos. Y lo que hace que un diseño sea hermoso es que al final todo perece. Todas nuestras emociones, reír, llorar o enfadarnos, están relacionadas con que al final morimos”. Vuelve a retomar su tono festivo y concluye con una máxima que citaba su maestro Miyake cuando le pedían definir la diferencia entre arte y diseño: “El arte puede transmitir tristeza. La función del diseño es hacer feliz a la gente”.

Oki Sato
Diseñado bajo tres principios —líneas rectas, superficies irregulares y volúmenes masivos—, el barco atunero 'Shofukumaru' busca reducir el estrés de las largas travesías marinas y atraer tripulantes jóvenes.Ko Sasaki (Contacto)

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
_
Tu comentario se publicará con nombre y apellido
Normas
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_