DÚO

Un hotel ‘boutique’ abierto en plena pandemia

Daniel Entrecanales y Cristina  Lozano posan en
el hotel Cristine Bedfor Guest
Houses de Mahón.
Daniel Entrecanales y Cristina Lozano posan en el hotel Cristine Bedfor Guest Houses de Mahón.DANIEL SCHAEFER / EPS

Abrir un hotel en plena pandemia lo calificarían algunos de valentía, otros incluso de temeridad. Pero la idea de Cristine Bedfor Guest Houses lleva tres décadas en las mentes de Cristina Lozano Vallejo y Daniel Entrecanales. Se les ocurrió durante una escapada al campo con sus respectivas parejas. Entonces empezaron a esbozar en un papel cómo sería su hotel ideal y un plan de negocio. Esta es la historia de una amistad que se ha materializado ahora en un hotel boutique en el centro de Mahón. Y es solo el primero.

Su apertura está prevista para el próximo 5 de abril. ¿Por qué ahora después de 30 años? “Es por culpa de Cristina”, lanza Daniel Entrecanales (Madrid, 1968), con esa maldad cariñosa solo posible entre amigos. De hecho, al inicio de la videollamada por Zoom le ha cedido el auricular con el micrófono porque, dice, ella es la que más tiene que contar. Aunque al final los tiempos quedarán repartidos. “Nace ahora un poco por mi culpa…”, reconoce Cristina Lozano (Madrid, 1971). “He estado retirada del mundo laboral unos años cuidando de mis hijos, y siempre he querido hacer algo. Y de repente surgió la idea de Mahón. Nosotros venimos asiduamente a la isla en verano. Siempre nos ha encantado Menorca, la naturaleza, la cultura, el arte. Ahora, además, con la inauguración de la nueva galería Hauser & Wirth [prevista para el 17 de julio] vimos una oportunidad”, continúa la emprendedora. “Empezamos a pensar en hacer algo muy pequeñito. Al final nos hemos ido complicando, nos ha podido la emoción y son 21 habitaciones”.

Situado en el número 17 de la calle de la Infanta, en el entramado histórico de la ciudad menorquina, estaban terminando la remodelación del edificio y casi listos para abrir cuando se impuso el confinamiento. Decidieron echar el freno. “Quitando el drama que supone la pandemia, para nosotros este año de parar y pensar bien en lo que estábamos haciendo y en las nuevas oportunidades después de esto nos ha hecho precisamente pasar de ese hotelito más pequeño y manejable a algo más grande. Y también nos ha dado tiempo a crear equipo, que es muy importante”, explica Lozano. “Tendrá que pasar todo esto porque, si no, es inviable. Pero estamos muy ilusionados y creemos que este es el producto que va a encajar. No solo por el concepto de hotel pequeño que parece que estás en una casa, creemos que Menorca, con todo lo que tiene de naturaleza, de tranquilidad, es un destino muy gustoso poscovid”, asegura optimista. “Hay un elemento fundamental: nuestras inquietudes coinciden mucho con las de la isla. Nos gusta la cultura. Nos preocupa la sostenibilidad. Y no nos gusta sentirnos en un entorno estereotipado de hotel, sino que preferimos sentir que estamos yendo a casa de alguien”, coincide su socio.

Detalle de la piscina del hotel Cristine Bedfor Guest
Houses de Mahón.
Detalle de la piscina del hotel Cristine Bedfor Guest Houses de Mahón.Sayana Cairo / EPS

La palabra “casa” es constante a lo largo de la conversación. La idea de esa residencia de un amigo a la que te invita a pasar el fin de semana y en la que te sientes tan bien que te quedarías un mes entero. “Hay que decirlo porque ella no lo va a decir… Cristina es especialmente buena como anfitriona, en recibir y en organizar el plan. Es un poco cansado a veces porque no te deja ni un minuto libre. Cristine Bedfor se basa en la idea de que la gente se sienta que está en una casa. No queríamos hacer un hotel al uso. Por eso ni siquiera le hemos puesto ese apelativo, sino el de guest houses [casa de invitados]”, puntualiza Entrecanales. Aquí, por ejemplo, no existe una recepción como tal y todas las habitaciones son diferentes.

El nombre ha sido cosa suya; lleva toda su vida profesional dedicado al marketing. “En Menorca la llaman Cristine, y yo me muero de la risa. Lo que demuestra que la gente quiere ver a una persona detrás de los proyectos, no una compañía ni una sociedad limitada”, dice. Entrecanales es fundador y presidente de la agencia de publicidad y comunicación RK People Group, además de consejero en Acciona, Prosegur Cash y Aon Iberia. “La presidenta es la presidenta”, explica riendo sobre cómo se han repartido los papeles en su primer proyecto profesional conjunto. “Ella es el liderazgo en concepto y yo soy más el pimpón para decirle que no estoy de acuerdo. Tiene la visión clarísima de lo que quiere, y tenemos la gran suerte de que su marido conoce mucho el mundo hotelero y nos ayuda a bajar los pies a la tierra”. “El peso lo llevo yo más, igual porque es mi único trabajo y Daniel tiene muchos frentes abiertos”, replica Lozano. “Pero es mentira que todo lo decido yo. He decidido muchas cosas, pero consulto casi todo. Hablamos el mismo idioma en todos los aspectos, con lo que es un buen dúo. Pero es un dúo grupal”.

Lozano y Entrecanales, a los que les une una estrecha amistad
Lozano y Entrecanales, a los que les une una estrecha amistadDANIEL SCHAEFER / EPS

Y es que detrás de Cristine Bedfor Mahón hay otros nombres dignos de mención. El interiorista Lorenzo Castillo firma la decoración de este espacio acogedor y elegante lleno de luz y color que transmite aires mediterráneos. También tiene toques retro y está repleto de detalles que ha escogido mano a mano con Lozano, con quien también les une una larga amistad. De la propuesta del restaurante, basada en productos de proximidad, se encargan los chefs de Ses Forquilles, una de las marcas más exitosas de la isla balear. Y el jardín interior es el resultado del trabajo del paisajista Álvaro de la Rosa, un oasis en el centro de Mahón que esperan que no solo disfruten sus huéspedes. “Tenemos muy claro que no solo queremos ser un hotel para los turistas. Queremos ser centro de encuentro de la gente de Menorca”, explica Entrecanales. Por eso han unido fuerzas con la Menorca Preservation Fund para apoyar a productores locales, tienen un acuerdo con el Teatro Principal de Mahón (de 1829, el sala de ópera más antigua de España) y el sello de reserva de la biosfera.

“Aquí es donde teníamos que empezar Cristine Bedfor. Pero solo es el primero, ¿eh?”, puntualiza Lozano. Ya está en marcha un segundo alojamiento en Málaga, que previsiblemente abrirá sus puertas en 2022. Ambos establecimientos han contado con una inversión de unos 15 millones de euros. ¿Qué tienen en común? “Localización, localización, localización”, señala Entrecanales, que añade que también han tenido la suerte de encontrar los sitios perfectos. “Es muy importante para nosotros que tengan un sello muy personal. Cristine Bedfor va comprando casas en los sitios que la enamoran”, añade ella. Todas las ciudades en las que esperan aterrizar tienen una potente oferta cultural. Y Málaga, plagada de museos y galerías, es un ejemplo de ello. Pocos días después de la entrevista, llegaban a Valencia a ver un edificio. A la semana siguiente, tocaba Bilbao. Y en su lista están Lisboa y Oporto. “Pero hay una cosa con la que debemos tener cuidado… No queremos ser una cadena hotelera. Queremos tener distintas casas y que haya una anfitriona que ha cuidado hasta el más mínimo detalle”, puntualiza Entrecanales sobre el futuro.

Rncón del hotel Cristine Bedfor Guest Houses de Mahón. decorado por el interiorista Lorenzo Castillo.
Rncón del hotel Cristine Bedfor Guest Houses de Mahón. decorado por el interiorista Lorenzo Castillo.Sayana Cairo / EPS

Son amigos de toda la vida. Entrecanales es padrino de uno de los tres hijos de Lozano, y el marido de ella lo es de una de las cinco hijas de él. “La única preocupación que tenemos es que por el negocio nos vayamos a pelear. Será nuestro trabajo que eso no suceda nunca”, dice Entrecanales. La presidenta del grupo, por su parte, ve claro que su relación es su fortaleza. “Este proyecto solo lo podíamos hacer entre amigos, bueno, entre familia, porque somos más que amigos. Era el momento y las personas adecuadas. Yo no lo podría haber hecho con otros”, asegura mientras recibe por parte de Daniel un “seguro que sí”. Desde luego el resultado no habría sido el mismo.

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