CARTA BLANCAColumna
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Ramón Baltar, respetable y clandestino

Apariencia tranquila y desafío permanente, detrás del punto rojo de la brasa del pitillo ansioso. ¿Quién era ese padre de familia?

EPS

No te puedo escribir “querido Ramón” ni “estimado Ramón”, pero tampoco “don Ramón”, como te conocieron. Para mí, que no te conocí cuando estabas vivo, sólo puedes ser Ramón, ése al que perseguí. Pensé que sería yo, el perseguidor, quien dominase, pero veo que me arrastraste a una trampa que habías dejado armada detrás de ti, esperando a alguien....

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