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Sociedad (casi) residuo cero

‘Zero Waste France’ publica una guía orientada al ámbito escolar, a la empresa y a los territorios para promocionar un consumo más sostenible para el planeta

Más de 45.000 personas en 2020 se han sumado al desafío 'zero waste'.
Más de 45.000 personas en 2020 se han sumado al desafío 'zero waste'.

En este blog hemos hablado en hartas ocasiones del movimiento residuo cero, que en Francia va creciéndose a medida que pasan los años. El sustantivo movimiento lo define perfectamente porque se trata de un grupo de personas y de asociaciones que van, por así decirlo, acaparando pasito a pasito nuevos espacios donde promover e implantar las buenas prácticas del residuo cero: que si la ciudad, la familia, los niños… Y recientemente Zero Waste France ha decidido atacar los baluartes de la escuela, la empresa y los territorios, inspirados por su lema Vayamos más allá de nuestros límites; no de los límites del planeta.

¿Qué pasaría si todos estos actores sociales dejaran de comprar por defecto objetos nuevos y se sumaran al desafío Rien de neuf (Nada nuevo, en francés) que promueve Zero Waste France? El susodicho desafío fue lanzado por primera vez en el 2018. 15.000 personas recogieron el guante hace dos años y se comprometieron durante doce meses a cambiar su consumo a mejor: reparar lo roto en vez de comprar otro nuevo; prestar en vez de comprar o comprar de segunda mano.

En el 2019 el desafío congregó a más de 30.000 personas. Hoy veo en su página web que en este 2020 se han sumado más de 45.000 personas. Tienen por objetivo llegar más lejos: alcanzar los 100.000 compromisarios para así evitar millones de toneladas de residuos y para también enviar un mensaje claro y fuerte a la clase política.

La “necesidad de algo nuevo” que nos han inculcado puede ser sustituida por la “necesidad de algo diferente aunque usado"

Zero Waste France realizó un estudio para averiguar cómo podría ayudar mejor a la ciudadanía a sumarse al desafío en esta nuestra era del hiperconsumo. Se dieron cuenta de que había que dar respuesta a tres inquietudes: dar a conocer las alternativas de compra o trueque en todo el territorio francés; asimismo ayudar a los ciudadanos a reapropiarse de técnicas y competencias de antaño, como la reparación o la costura; y por último había que crear espacios de debate donde las personas que se inscriben en el desafío pudieran compartir sus inquietudes y dudas.

Para ayudar las escuelas, las empresas y los territorios a avanzar hacia el residuo cero Zero Waste France ha publicado una guía con 16 acciones a llevar a cabo. Entre ellas, la instalación de una caja para donaciones, por ejemplo, de libros, lo que permite concederles una segunda vida. Estas cajas existen ya en Francia en espacios públicos. Hablamos de ellas en el post Los clásicos cambian de manos en el parque.

Sociedad (casi) residuo cero

Otra propuesta es organizar una troc party: una fiesta de intercambio de objetos. Todo el mundo se da cita con algo de lo que se quiere desprender y, a cambio, recupera un objeto de otra persona. Yo he hecho esto alguna vez con amigas para intercambiar ropa. A veces una se cansa de una prenda que cuelga en el armario y tu amiga, en cambio, queda prendada de la pieza. La “necesidad de algo nuevo” que nos han inculcado desde pequeños puede ser sustituida por la “necesidad de algo diferente” porque aunque sea algo usado puede resultarnos nuevo.

Entre las otras iniciativas destaca la organización de conferencias dirigidas, por ejemplo, a padres de alumnos sobre el residuo cero, conferencias dictadas por otros padres de alumnos que comparten su experiencia y sus consejos prácticos. Para las empresas la guía propone, por ejemplo, revender o donar el material no utilizado por la empresa o que, a la hora de comprar regalos, que estos se ajusten a los criterios responsables del desafío.

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