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Siete intentos de proteger la infancia

El regreso de todos a la escuela, que ninguno se quede sin comida, impedir que aumente la violencia contra ellos o incluso la ablación... Cualquier herramienta es buena para alertar sobre los peligros que corren los niños con la covid-19

Vídeo: Campaña 'Reimaginar' de Unicef. Foto: Una adolescente en Nigeria lleva una mascarilla contra la covid-19.

"Si yo no tengo comida y un chico sí, me pedirá sexo para compartirla conmigo. Vamos a sufrir". Janet, una adolescente de 14 años de Liberia, vive con miedo a ser violada a cambio de un plato de comida. Ella, junto a Cynthia, de 18 y de Mozambique, son dos de las protagonistas de la campaña Vivir con hambre, realizada por la ONG Plan Internacional, que alerta del riesgo de la escasez de alimentos, el trabajo infantil, la violencia sexual y los embarazos adolescentes que pueden sufrir millones de niñas y adolescentes en Zimbabue y Mozambique por la covid-19.

Estas dos jóvenes son ejemplo de cómo una crisis sanitaria ha convertido en víctimas colaterales a millones de niños en todo el mundo. Las terribles consecuencias de la pandemia han generado también, desde los inicios de la misma, un esfuerzo en la creatividad de las agencias publicitarias para crear campañas que sirvan para llamar la atención sobre lo que sufrirán las futuras generaciones ante las difíciles situaciones que están viviendo. Los más jóvenes están ya amenazados por el retroceso de décadas en aspectos como la sanidad, la educación, la justicia social, los derechos humanos o la calidad de la nutrición... Provocadas por las medidas para combatir la covid-19.

Son muchas las acciones y llamamientos que han reclamado solidaridad y unidad usando todos los medios a su alcance, entre ellos, las campañas publicitarias. Tocando distintas temáticas, pero siempre con un mismo objetivo: paliar el daño y que los derechos de niños y niñas no queden relegados con la pandemia.

El regreso de todos a la escuela

A la pandemia y la cuarentena le siguió una medida sin precedentes: millones de escuelas en 192 países cerraban y con ellas el fin de la educación para muchos. Las desigualdades sociales se exacerbaron en muchas regiones el mundo, donde el acceso online es anecdótico. La iniciativa #AprendoEnCasa que puso en marcha Unicef empezó a funcionar en Colombia, República Dominicana, Jamaica, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay y México.

En la campaña de Plan International #Quenadiesequedefuera recuerdan que, para muchos, Internet es un lujo más y hace falta material alternativo, como por ejemplo clases pregrabadas por radio.

Ni un niño sin comida

¿Quién podría imaginar una situación como esta? Encerrados, sin escuela... Y sin comida. A la clausura de las aulas le ha ido aparejado otra problemática: la comida escolar, que para muchas familias, era el sustento alimenticio con el que contaban para dar de comer a sus hijos.

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA), junto con la agencia de la ONU para la Infancia (Unicef), y la ayuda de ONG internacionales y locales, han tratado de encontrar métodos alternativos y evitar, así, la desnutrición infantil a pesar del cierre escolar. Entre estas campañas nacionales, está la de Educo, una organización educativa que ha puesto en marcha un programa titulado por el que distribuye comida a las familias más vulnerables.

Niñas y adolescentes, detener el hambre y la violencia

En Mozambique, casi un 43% de los menores de cinco años sufren de desnutrición, y se calcula que un 51% de las niñas y mujeres de entre 15 y 59 años, anemia. En Zimbabue, incluso antes de la emergencia por la covid-19, un cuarto de niños y jóvenes sufrían de desnutrición y un tercio de las mujeres y jóvenes estaban anémicas.

"En Mozambique y en Zimbabue, las mujeres constituyen la mayoría de la mano de obra en el campo. Con el confinamiento y el distanciamiento social, ellas ya no cuentan con sus fuentes de ingresos básicos y no pueden ganar suficiente dinero para comprar alimentos para sí mismas y para sus familias. Niñas, adolescentes y adultas corren un gran riesgo de sufrir abusos y explotación mientras luchan por sobrevivir a la pandemia", señala Charles Businge, director de África meridional de Plan Internacional.

El aumento de la ablación, otro riesgo más para las niñas

La mutilación genital femenina afecta a 200 millones de mujeres en el mundo y tiene consecuencias psicológicas y sanitarias devastadoras, según el último informe de Unicef. Uno de los temores es que la covid-19 ayude a que se propague esta práctica y se convierta en otro de los numerosos efectos secundarios de la pandemia: las medidas de confinamiento, el toque de queda y el cierre de las actividades económicas y de las escuelas, decretado en toda en África para detener el virus pueden ser una trampa para muchas mujeres y niñas que esperan ser cortadas.

Somalia es uno de los países en los que Plan Internacional ha detectado un aumento de casos por las restricciones de movimiento de las niñas amenazadas por esta práctica. El ritual consiste en realizar una escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión de los mismos por motivos no médicos.

¿Y si tu casa es un campo de refugiados?

Aunque tu casa sea un lugar al que tuviste que huir a causa de una guerra, los sueños de muchos niños de alcanzar una educación están intactos. Como los de Maya, que con 14 años, sigue sus clases a través de la televisión, en el campo de refugiados de Za’atari (Jordanía), donde vive desde 2013 y en cuarentena desde el comienzo de la pandemia. Allí, junto a sus dos hermanos y su madre, hace fotografía a sus deberes para mandárselas a sus profesores, vía Whatsapp. Es parte de un programa internacional de Save the Children.

Los niños se preocupan por la economía y la política

Los más pequeños también se cuestionan qué pasará durante y después de la pandemia. En la campaña de Save The Children #Quenadiesequedeatrás niños y niñas de toda España se dirigen a los principales políticos del país para hacerles preguntas directas.

Un ejemplo es este, el de Leo, con 12 años que sujeta una foto de Pablo Casado (PP): "Si mis padres se quedan sin trabajo, ¿qué propones para que puedan seguir manteniendo a la familia?". Según el Banco Mundial, en 2020, 60 millones de personas podrían quedar por debajo del umbral de la pobreza extrema, un efecto devastador que se reflejará con más contundencia en los países en vías de desarrollo. 

Reimaginar un futuro sin restar ni un solo derecho

Y ¿cómo será el mundo después de que acabe todo esto? Desde Unicef y su campaña #Reimaginar proponen la reconstrucción del mundo, ahora que está en pleno reseteo, un futuro mejor y más solidario para las generaciones venideras.

Para pintar ese universo nuevo para la infancia, Unicef ha contado con la mirada de 20 profesionales del mundo del arte, la cultura, la comunicación, la ciencia y la innovación. "Los niños se acordarán de cómo se ayudaron unos a otros, dejaron sus diferencias a un lado y se pusieron manos a la obra. Es el momento de dar ejemplo". Así lo imagina el actor Miguel Bernadeau, uno de los artistas que ha aportado su voz, junto a Carolina Iglesias o el colectivo Boa Mistura. 

También a los periodistas Cristina Mitre, Diana Oliver, Toni Garrido, Lorena Baeza, Pepe Naranjo, Santiago Barnuevo y Alberto Rojas se les ha hecho la misma pregunta: ¿Cómo reimaginas el mundo post-coronavirus para la infancia?. Y referentes de la ciencia, como Almudena Román, Carlos Garriga, Jorge Barrero, María Trenor, Pablo González, Gabriel Escarrer o Carmen Bustos también han contestado a este llamamiento.

Además, para alcanzar un mayor eco en redes sociales, cuentan con divulgadores sanitarios como Marián García, farmacéutica al frente de la popular cuenta de Instagram Boticaria García, y Héctor Castiñeira, divulgador sanitario que en redes se hace llamar Enfermera Saturada.

Todos, profesionales visionarios que comparten sus ideas para reimaginar y reconstruir la sociedad pretérita, cuando logremos superar esta pandemia. En los últimos meses, Unicef ha centrado sus esfuerzos en responder a la crisis provocada por el brote de coronavirus pero sin olvidar nunca otras emergencias, ya que muchos menores de edad viven cada día bajo otras pandemias añadidas: guerras, violencia o falta de oportunidades.

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