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BLOGS Coordinado por Carolina García

Una videollamada para decir “te quiero” a nuestros mayores

En tiempos de la covid-19, la imagen, más que nunca, es una poderosa herramienta contra la soledad que viven muchos ancianos en residencias, hospitales o confinados en sus casas

Una paciente se comunica con un familiar por videollamada.
Una paciente se comunica con un familiar por videollamada. Europa Press

Hay hospitales en los que el personal pone en contacto a enfermos y familiares a través de tablets.  Hay profesionales de residencias de ancianos que utilizan sus propios dispositivos para que los allegados puedan ver cómo se encuentran sus mayores. Las videollamadas se han revelado como el mejor sistema para que los mayores aislados en sus casas, los ancianos ingresados en hospitales y aquellos que viven en residencias se comuniquen con sus familiares y sus seres queridos. No es lo mismo que visitarlos, pero ante el confinamiento y la imposibilidad de contacto físico, está resultando un sucedáneo bastante aceptable… y necesario.

La fotógrafa Rebeca Pardo es, además de profesora de Fotografía de la Facultad de Comunicación de UIC de Barcelona, investigadora en narrativas visuales. Ella tiene claro que la imagen en general está jugando un “papel fundamental para todos en este momento de confinamiento en el que estamos separados de los nuestros, proporcionándonos lo que se denomina copresencia visual, es decir, la sensación de estar presentes con los nuestros al menos visualmente o auditivamente”.

De entre todos los que estamos viviendo esta extraña situación, quienes más están sufriendo la soledad son los ancianos. No solo les afecta en mayor número y gravedad la covid-19, sino que son quienes, además, están menos acostumbrados a manejarse con las nuevas tecnologías. Y es con ellos con quienes debemos empeñarnos en seguir manteniendo el contacto. “No ver a nuestros seres queridos en medio de estas circunstancias, sobre todo para personas que han vivido la dureza de la guerra o la postguerra, puede ser muy angustioso. La imaginación no siempre es buena. Por lo tanto, en estos casos, ver a los nietos y a los hijos, a los amigos, que los niños les enseñen sus dibujos o poder contarles un cuento… transmite una sensación de normalidad, de cotidianidad, que creo que ayuda a tranquilizarlos”, afirma Pardo.

Con una videollamada no solo comprobamos su estado de salud o de ánimo [por ejemplo, en el hospital de Móstoles lo hacen gracias a la colaboración entre la Consejería de Sanidad y Orange].; además les transmitimos “que queremos verles, que nos importan, que no son invisibles para nosotros. Del mismo modo, también necesitan vernos, mirarnos a los ojos y escucharnos.” Como dice la profesora, “las imágenes tienen una capacidad terapéutica, empática y conectora que tenemos que aprovechar. La imagen es una herramienta muy potente para paliar la soledad”. Por eso, las videollamadas “son ahora esenciales para enfermos y familiares; atenúan el lado más afectivo y emocional de la enfermedad y de las cuarentenas”.

Es importante mantener viva y activa la relación entre abuelos y nietos. “Basándome en mi experiencia, creo que a los abuelos le da la vida poder ver y comunicarse con sus nietos. Pensemos que los niños más pequeños no tienen la capacidad de comunicarse verbalmente, o les cuesta mantener una conversación telefónica, pero sí pueden interactuar por la pantalla. Ayer una amiga me envió un vídeo de su hijo mientras su abuela le contaba un cuento por videollamada. Era una escena entrañable” que no solo revela que estas llamadas son buenas para los mayores. También para los pequeños que entienden que los abuelos “son una fuente de sabiduría, apoyo y entretenimiento fundamental para todos”, asevera Pardo.

Pero no solo debemos acordarnos de los abuelos. Es importante recordar a otros familiares mayores, “todos aquellos que son especialmente vulnerables por la edad y por sus circunstancias. El otro día hice una videollamada a mis tíos abuelos. Estaban jugando a las cartas tan entretenidos que me colgaron porque querían acabar la partida... Me quedé muy tranquila”. En efecto, comprobar con una imagen el estado de salud y de ánimo del otro es la mejor manera de serenarse respecto a su estado de salud. “Yo creo que esto es la versión renovada de la fotografía familiar y del álbum de familia. Más efímero, sí, pero cumple con las mismas funciones de la narrativa de la familia (feliz) que nos incluye dentro de un grupo que nos identifica y con el que nos identificamos”, concluye.

Los datos le dan la razón a la investigadora. El 11 de marzo, Microsoft Teams (nueva versión de Skype) contaba con 32 millones de usuarios diarios, lo que se ajustaba en gran medida a su trayectoria y proyección de crecimiento. Esta cifra ha cambiado exponencialmente y a 18 de marzo de 2020, ese número había crecido en 12 millones, hasta llegar a 44 millones de usuarios diarios en todo el mundo. Por otro lado, Meet, la otra gran plataforma, en este caso de Google, ha multiplicado por 25 su número de usuarios a nivel global.

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