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Memorial en Madrid

El Gobierno municipal del PP y Ciudadanos excluye los versos de Miguel Hernández

Desmontaje de las placas en el cementerio de La Almudena el pasado mes de noviembre.
Desmontaje de las placas en el cementerio de La Almudena el pasado mes de noviembre.

El Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP y Ciudadanos con el apoyo externo de Vox, ha decidido no incorporar unos versos del poeta Miguel Hernández al memorial del cementerio de la Almudena concebido para honrar a las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. Con este veto, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y sus socios dan una nueva muestra de ignorancia respecto a la historia y la cultura de este país. Consiguen con ello hurtar a los familiares de las víctimas el justo reconocimiento y, al tiempo, profundizar en la estrategia de confrontación ideológica.

Las diferencias sobre la manera de abordar la memoria histórica se habían evidenciado previamente con la decisión del Consistorio de retirar las placas con los nombres de casi 3.000 fusilados por el franquismo en Madrid entre los años 1939 y 1944. Estas láminas formaban parte de un proyecto diseñado por el anterior equipo municipal, liderado por Manuela Carmena, que fue paralizado poco después de la formación del gobierno del bipartito PP y Ciudadanos con el argumento de que no cumplía las recomendaciones del Comisionado de Memoria Histórica. Esta entidad propuso levantar dos monumentos: uno para cada bando. Una decisión salomónica cuestionada por muchas asociaciones por su connotación guerracivilista.

Excluidos del memorial quedan ahora también los versos de un poeta, Miguel Hernández, que murió en marzo de 1942 en la enfermería de la prisión de Alicante tras ser condenado a muerte por un Tribunal del Consejo de Guerra Permanente de Madrid y conmutada su pena por 30 años y un día de cárcel. El Consistorio alega que su objetivo es resignificar el monumento sin primar a unas víctimas sobre otras. Martínez-Almeida olvida que fueron precisamente las víctimas opuestas al dictador las que, perseguidas y represaliadas, han permanecido en el olvido durante décadas. Y que Miguel Hernández representa una de las cumbres de la poesía del siglo XX, capaz de encarnar a toda España en todo el mundo.

Con su decisión, el Consistorio madrileño no solo está impidiendo una mínima reparación a los perdedores de la Guerra Civil, sino que también está eludiendo las recomendaciones y dictámenes de organismos internacionales, que han expresado en numerosas ocasiones su preocupación por el desamparo en el que quedaron durante décadas de las víctimas del franquismo. Rememorar sus nombres ayuda a recuperar la dignidad y representa un simbólico acto de justicia. Miguel Hernández escribió: “Aquí estoy para vivir / mientras el alma me suene, / y aquí estoy para morir, / cuando la hora me llegue, / en los veneros del pueblo / desde ahora y desde siempre. / Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte”. Sobra mezquindad.

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