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OPINIÓN i

Definir colectivamente nuestro futuro

La definición de la estrategia de desarrollo sostenible pasa por una oportunidad para encontrar soluciones a los desafíos contando con la implicación de todos los actores

Prosperidad. Preservación de ecosistemas. Existencia digna. Tres aspiraciones compartidas globalmente que hoy la humanidad no está en disposición de asegurar para el futuro. En los últimos tiempos, esta creencia se ha extendido universalmente así como la necesidad de definir y promover un nuevo modelo de desarrollo.

En un mundo complejo, interdependiente, en permanente cambio y al mismo tiempo con sistemas e intereses fuertemente asentados, no resulta sencillo definir un modelo de desarrollo y una hoja de ruta que permitan vislumbrar una solución satisfactoria a los desafíos que se plantean. Definir un futuro sostenible requiere llegar a un equilibrio armónico entre el desarrollo económico, la preservación de los ecosistemas y la verificación positiva de los derechos de las personas.

Tomando como fin el alcance de ese equilibrio, se considera indispensable contar con una Estrategia de Desarrollo Sostenible. Si la Agenda 2030 establece a dónde queremos llegar facilitándonos un marco de metas consensuadas universalmente a modo de horizonte de prosperidad deseada, la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2020-2030 deberá clarificar la manera de conseguirlo.

Los retos son tan importantes que solo llevando a cabo un proceso de construcción colectiva basado en el diálogo, implicando a todos los sectores, poniendo en juego su capacidad y creatividad y trabajando de forma colaborativa, seremos capaces de atisbar vías de transformación en ese camino.

La definición de la estrategia es una magnífica oportunidad para implicar a la ciudadanía en su propio futuro, poniendo en valor sus capacidades —diversas y con enorme potencial—, para encontrar soluciones a los retos planteados. Además, un proceso verdadero de construcción colectiva constituye una gran fuerza transformadora capaz de movilizar y sensibilizar a los distintos actores, administraciones, empresas, sociedad civil, comunidad científica, generando espacios de colaboración, definiendo, imaginando y co-creando soluciones.

La inestabilidad política española ha supuesto un freno al avance de esta estrategia tan necesaria, si bien los distintos gobiernos estaban comprometidos. A pesar de ello, sí se ha avanzado sensiblemente en las bases para su próxima definición, a través del gran esfuerzo de comunicación de la Agenda 2030, y habiéndose trabajado en la estructura de gobernanza para llevarla a cabo, aunque ahora requiera ciertos ajustes. Además, actualmente existe una mayor conciencia social sobre la necesidad de un desarrollo más sostenible y equitativo y una creciente implicación de los distintos actores.

La inestabilidad política española ha supuesto un freno al avance de la Agenda 2030, si bien los distintos gobiernos estaban comprometidos con su desarrollo

Para que la estrategia sea efectiva, debe contar con los siguientes atributos: ser participativa, con implicación real y de valor de todos los sectores y ámbitos concernidos; ser generadora de consensos, que permitan el avance; tener un carácter nacional, aunque con mirada y alcance global, que tome en cuenta las interdependencias con el resto del mundo; ser estructural, incidiendo en vectores de transformación de la propia economía con el fin de minimizar sus externalidades negativas y la generación de desigualdad; contar con un compromiso gubernamental fuerte y decidido que respalde su implementación; resultar compatible con los compromisos adquiridos a nivel de país respecto a la agenda internacional; incorporar un mecanismo de seguimiento para poder valorar los avances y reorientar los procesos; y contar con tiempo de definición acotado, dejando espacio para la participación pero evitando que se eternicen los procesos.

De forma proactiva, la sociedad civil organizada liderada por Oxfam Intermón, WWF, Unicef, junto con la Red Española del Pacto Mundial y la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS), promovieron el año pasado un primer espacio de diálogo y generación de ideas a través de un Foro multiactor. Espacios de este tipo, articulados según distintos ámbitos de representación y con cobertura nacional, son necesarios para asegurar la involucración y el compromiso de las entidades públicas, privadas y de la sociedad civil.

Aunque las debilidades del modelo de desarrollo son ya conocidas, la verificación del cambio climático en nuestra propia realidad nos ha hecho más conscientes de la profundidad del cambio necesario, y de que este exige de una modificación de paradigma respecto a nuestra relación con la naturaleza. Zygmunt Bauman decía que, metafóricamente, debíamos transitar de la era de los cazadores-depredadores a la era de los jardineros, que son aquellos que cuidan de la naturaleza y diseñan los espacios buscando la armonía y la belleza.

En conclusión, definir una estrategia de desarrollo sostenible es una magnífica oportunidad para diseñar colectivamente nuestro futuro y demostrar nuestra responsabilidad frente a las futuras generaciones.

Fernando Varela de Ugarte es doctor ingeniero industrial especializado en sostenibilidad y desarrollo socio-económico y director de Social Gob.

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