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OPINIÓN i

El problema de la sequía en Zambia, más allá de las cataratas Victoria

Necesitamos analizar qué podemos hacer para que estas épocas de falta de agua, que seguro que volverán, no generen tanto sufrimiento en los nuestros

Acantilados secos después de una sequía prolongada en las Cataratas Victoria. Imagen tomada el 24 de enero de 2020.
Acantilados secos después de una sequía prolongada en las Cataratas Victoria. Imagen tomada el 24 de enero de 2020. REUTERS
Livingstone (Zambia)

Han pasado 200 días con sus 200 noches pero por fin empezó a llover en Livingstone (Zambia). No con la frecuencia necesaria ni en la cantidad que debería, pero empezamos a respirar porque ya tenemos lluvia, un bien muy preciado por aquí. Desde septiembre hasta ahora, hemos vivido con cortes diarios de luz de entre diez y quince horas, pero ya parece que la presa del lago Kariba se va llenando de nuevo, ya no nos cortan tanto la luz y empezamos a volver a la normalidad pero la difícil situación por la que hemos pasado no ha desaparecido. Estas lluvias no son suficiente.

En los últimos meses, las cataratas Victoria han copado los titulares de los medios, alertaban sobre que las consecuencias del cambio climático hacían peligrar un símbolo de nuestro país, una de las siete maravillas naturales del mundo y, sobre todo, uno de los más importantes recursos energéticos y económicos que poseemos. Tengo 60 años y nunca en mi vida había escuchado que el caudal de las cataratas hubiera llegado al mínimo actual. Hubo una época en la que el humo de las cataratas llegaba hasta Livingstone y siempre han recibido el nombre de Mosi oa Tunya, en el idioma lozi, el humo que truena, pero si estos factores desaparecen, ¿cómo las vamos a llamar? ¿En qué se van a convertir? ¿Las vamos a perder?

Sí, ha vuelto la lluvia pero no sabemos cuánto durará y no podemos olvidar todo lo que está suponiendo esta sequía para el país.

La falta de electricidad ha llevado a los ciudadanos a verse obligados a recurrir a otras fuentes de energía, especialmente para cocinar

En primer lugar, a nivel energético existe un problema grave. La falta de electricidad ha llevado a los ciudadanos a verse obligados a recurrir a otras fuentes de energía, especialmente para cocinar, como es el caso del carbón, que se ha convertido en un negocio para muchos y que proviene de la madera quemada. De esta forma, la deforestación de nuestros bosques es una realidad ahora mismo brutal que traerá mayores consecuencias a corto y largo plazo como son la pobreza del suelo y el cambio del patrón de lluvia. De hecho, la situación es de tal calibre que desde la Oficina de Desarrollo Comunitario de Livingstone se ha recomendado a nuestra ONG no conceder microcréditos a grupos comunitarios que se estén dedicado al negocio del carbón.

Pero es que sin energía que sustente la producción y que mantenga los hogares poco podemos hacer. Los comercios locales también están sufriendo porque hay días en que ni siquiera pueden abrir ya que la mayoría precisan de electricidad, y a causa de los cortes han tenido que adquirir un generador de gasolina, que en los últimos meses ha aumentado su precio debido a la crisis que está atravesando el kwacha, la moneda local. Por su parte, las familias se ven obligadas a comprar carbón para cocinar y mantener sus casas, lo que implica un gasto doble para ellas. Por un lado, tienen que pagar la electricidad que hoy en día ha aumentado su precio, pero también tienen que comprar carbón, porque en demasiadas ocasiones nos quedamos sin electricidad.

Y hablando de gastos dobles, lo mismo está sucediendo con el mealy-meal o harina de maíz, el alimento que constituye la base de la alimentación zambiana. En tan solo unos meses la cosecha se ha visto gravemente afectada por la sequía, especialmente la del maíz con el que se produce la harina, lo que ha supuesto que los sacos de mealy-meal hayan pasado de costar 80 a 190 kwachas, un precio impagable para la gran mayoría de las familias de Livingstone.

La agricultura es uno de los sectores más importantes de la economía zambiana, representa el 85% del empleo total, y de los más afectados por la sequía. En especial los pequeños agricultores que como no tienen acceso a pozos, no producen, por lo que también se está dando un desabastecimiento alimentario en algunas zonas del país, especialmente en las rurales en las que se produce para autoconsumo.

Las informaciones de los medios sobre la pérdida de caudal de las cataratas han hecho mucho daño al turismo: la cifra de visitantes ha caído en picado porque las cataratas son el atractivo del país.
Las informaciones de los medios sobre la pérdida de caudal de las cataratas han hecho mucho daño al turismo: la cifra de visitantes ha caído en picado porque las cataratas son el atractivo del país. Reuters

Tampoco podemos olvidar al sector turístico, uno de los motores de nuestra maltrecha economía, en especial para la ciudad de Livingstone. Las informaciones de los medios sobre la pérdida de caudal de las cataratas nos han hecho mucho daño, la cifra de visitantes ha caído en picado porque las cataratas son nuestro bien más preciado, las Victoria Falls son la imagen de Zambia hacia el exterior.

Con todo esto, no hacemos más que preguntarnos, ¿cuál es la solución? Necesitamos parar y analizar qué podemos hacer para que estas épocas de sequía, que seguro que volverán, no consigan generar tanto sufrimiento en los nuestros. Hay mucho en juego, el futuro de nuestro país y de nuestros hijos.

Joyce M. Kanimba es la directora de la ONG KUBUKA en Zambia.

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