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El derecho, y no el privilegio, de una madre a cuidarse

El bienestar físico y mental continúa siendo la asignatura pendiente de muchas mujeres tras pasar por la maternidad, según datos del Club de Malasmadres y su campaña #LaHoraDeCuidarse.

Cuidar de los niños y de la casa es un responsabilidad de todos.
Cuidar de los niños y de la casa es un responsabilidad de todos. Getty

Ser madre y también profesional, amiga o persona. Serlo y disfrutar del cuidado de tus hijos, pero sin renunciar a tu yo social, a tu descanso o a tu propia identidad. Ser, en definitiva, una madre que disfruta por igual de todas las facetas de su vida, continúa siendo un objetivo tan irrenunciable como lejano. El 95 % de las mujeres dedica menos tiempo a cuidarse desde que se convirtieron en madres, y tres de cada cuatro admiten sentirse estresadas con frecuencia, alimentarse peor y no disponer de tiempo para practicar deporte, según los datos publicados este viernes por el Club de Malasmadres en el marco de su campaña #LaHoraDeCuidarse.

Esta iniciativa, desarrollada a lo largo de 2019, permitió a las más de 750.000 seguidoras del club responder a cinco encuestas diferentes relacionadas con su bienestar, desde la gestión que hacen del tiempo, la alimentación y el descanso hasta aspectos relacionados con su actividad física y su salud mental. La radiografía obtenida no deja lugar a muchas dudas: el 65 % de las mujeres dedica menos de una hora a la semana al cuidado personal, mientras que la falta de tiempo, la excesiva carga mental y el sentimiento de culpa por no llegar a todo quedan señalados como los principales problemas asociados a la maternidad.

Unas carencias cuyas consecuencias no se hace esperar: “En primer lugar, por el sueño. Cuando una persona descansa mal, hay un desequilibrio emocional, estás más triste e irritable y abandonas los hábitos de vida saludables”, sostiene Patricia Ramírez, psicóloga especializada en salud y deporte. “Yo creo que la mayoría de las madres tenemos asumido desde el principio que esto va a ser así, por lo que no nos coge por sorpresa... El problema se da cuando la maternidad te cambia la vida a medio y corto plazo, y pierdes tu identidad como mujer, como profesional y como persona social. Ninguna mujer daría marcha atrás, pero no se puede pagar este precio”.

La solución, señala, pasa por buscar la manera de equilibrarlo, porque la felicidad de la madre repercutirá en el resto de la familia. Para ello, “lo primero es cambiar ciertas creencias relacionadas con la maternidad que tenemos las mujeres, como que ser madre lo es todo, que los hijos son siempre lo primero... Y ahí no está la felicidad de los hijos, sino la infelicidad nuestra”, señala Ramírez. Otro factor clave es aprender a gestionar el tiempo, “de manera que nos sintamos merecedoras de que en nuestra vida haya espacio para cuidarnos a nosotras mismas, a practicar algo de deporte, etcétera”.

Cuidarse es un derecho, no un privilegio

Para Maite Egoscozabal, socióloga del Club de Malasmadres, “una mujer que decide cuidarse no debe ser considerada como una privilegiada, porque está cumpliendo con su derecho a cuidarse. Hay que priorizarse a sí misma y darse valor”. Un aspecto sobre el que redunda Laura Baena, fundadora del club: “Arrastramos un modelo tradicional de madre que priorizaba el cuidado de sus hijos e hijas por encima del de ella. Romper con ese modelo no es fácil, y cuando lo intentamos llega la culpa, la presión social y una falta de corresponsabilidad” en la crianza que se observa al analizar el descanso de las madres: sobre ellas se descarga casi toda la responsabilidad de estar alerta durante la noche, por lo que habitualmente descansan menos que sus parejas.

El derecho, y no el privilegio, de una madre a cuidarse

El nivel de preocupación, además, hace que descanses peor, en parte por todas esas tareas invisibles de planificación y organización que cargas en la mochila y que afectan a tu nivel de estrés”, reflexiona Egoscozabal. “Y reivindicamos también el deporte, no para verte mejor y estar más delgada, sino por un tema de salud física y mental, porque es una forma de desconexión”. Conservar tiempo para sí mismas no solo contribuye a ganar en calidad de vida y autoestima personal, sino también a reducir el estrés diario.

Talleres para aprender nuevas rutinas

En este 2020, y con el objetivo de avanzar en la idea de que, para cuidar, las mujeres también deben cuidarse, el Club de Malasmadres y DKV Salud preparan una serie de cinco talleres presenciales por toda España. En ellos, la psicóloga Patricia Ramírez ofrecerá las pautas y herramientas fundamentales para que las madres encuentren ese tiempo tan necesario para sí mismas, así como ejercicios cognitivos para cuestionarse creencias que no nos hacen felices: “Trabajaremos en aprender a cuidarnos y relajarnos, y en encontrar un sentido a lo que vamos a hacer, porque no es lo mismo estar obligado a hacer un cambio que estar motivada para hacerlo”. Los talleres tendrán una parte teórica y otra práctica, tras la cual las participantes se llevarán un reto a casa. “Por ejemplo, si se ha trabajado la meditación, el reto sería dedicarle cinco minutos diarios a meditar durante todo un mes, para poder coger el hábito”, explica.

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