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El país a oscuras que quiere impulsar las renovables en África

En Guinea Conakry dos de cada tres habitantes no tiene acceso a electricidad, pero su presidente, Alpha Condé, está liderando la expansión de las energías limpias en el continente

Un grupo de escolares camina por una calle de Conakry, capital de la República de Guinea.
Un grupo de escolares camina por una calle de Conakry, capital de la República de Guinea.

En el decimosexto piso del exclusivo hotel Kaloum, una delegación de periodistas europeos se prepara para una jornada de trabajo. El escenario es Conakry, capital de la República de Guinea, un país del oeste africano, pequeño y zarandeado en los últimos años por un brote de ébola que se llevó por delante casi 3.000 vidas entre 2014 y 2016. Pero ya no hay epidemia y Guinea intenta hacerse fuerte en la comunidad internacional por otras razones. Una de ellas es la que ha llevado hasta este lujoso rascacielos a más de 400 personas: desde el 11 de junio y durante cuatro días, un foro internacional acoge diversas charlas y encuentros para discutir cómo llevar electricidad a toda la población africana y, de paso, que sea a través de energías limpias.

Resulta paradójico que Guinea haya sido el elegido para la reunión cuando posee una tasa de electrificación muy baja: 8,2 millones de los 12,7 millones de habitantes —dos de cada tres— no tiene acceso a electricidad y, de ellos, 7,4 millones viven en el medio rural. El propio Gobierno guineano reconoció en su examen voluntario del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (presentado ante la ONU en Nueva York en julio de 2018) que el país sufre un déficit estructural, un aumento de la demanda —que se espera que se acelere aún más en los próximos años con el desarrollo de sus importantes yacimientos mineros— y un lento incremento de la oferta "debido a la falta de inversión y al deterioro progresivo de las herramientas de producción", según el documento.

El resto de África no está mucho mejor. Unos 620 millones de personas viven sin luz eléctrica en el continente, según la Agencia Internacional de Energía, pese a ser rico en recursos naturales; tanto que podría cubrir hasta el 60% de sus necesidades a partir de renovables. Dar acceso a la población a energía proveniente de fuentes limpias es fundamental para lograr las metas de la Agenda 2030 comprometidas en 2015 por la comunidad internacional y también los acuerdos para frenar el calentamiento global alcanzados en la Cumbre del Clima de París (COP21) en el mismo año.

Unos 620 millones de personas viven sin luz eléctrica en África pese a su riqueza en recursos naturales

Fue precisamente en aquel evento internacional donde surgió la Iniciativa de Energía Renovable para África (AREI por sus siglas en inglés) bajo el liderazgo del presidente guineano, Alpha Condé, y cuyo su objetivo es lograr una capacidad de 10 gigavatios de producción de energías renovables para 2020 y al menos de 300 gigavatios para 2030 (España produjo 48 gigavatios en 2018, el 38% de todo lo que se genera en el país). La propuesta se materializó en 2016, en la Cumbre de la Unión Africana en Kigali (Ruanda), y una de sus etapas tiene lugar en este llamado Foro de Energías Renovables para África, un encuentro para que políticos de alto nivel, organizaciones internacionales, socios financieros y sociedad civil pongan en común ideas y experiencias para seguir adelante.

Uno de esos socios es la Unión Europea, que ha asignado 2.700 millones de euros para facilitar el acceso a 30 millones de personas. De esta cantidad, algo mas de la mitad se ha dejado en manos del AREI para que sean sus socios quienes decidan qué proyectos llevar a cabo. "África está cambiando mucho en términos de desarrollo económico. Se ha convertido en un buen socio y contribuyente", declara Stefano Manservisi, director general de la Comisión Europea para la Cooperación y el Desarrollo Internacional (DEVCO) e invitado en el foro. El diplomático destaca la necesidad de comprender quiénes son los africanos, sus esperanzas y expectativas. "Hay que establecer alianzas para enfrentar desafíos, crear oportunidades para construir empleos y mejorar la movilidad".

En uno de los salones del exclusivo hotel Kaloum de Conakry, 672 lamparitas tubulares y 150 halógenos iluminan la estancia. Contrasta con la precariedad del país, donde dos de cada tres personas carecen de acceso a electricidad. ampliar foto
En uno de los salones del exclusivo hotel Kaloum de Conakry, 672 lamparitas tubulares y 150 halógenos iluminan la estancia. Contrasta con la precariedad del país, donde dos de cada tres personas carecen de acceso a electricidad.

A la ceremonia inaugural del Foro acuden la viceprimera ministra de Namibia Nandi-Ndaitwah, el presidente de Chad, Idriss Deby, y el propio Alpha Condé. Este asegura que el encuentro permitirá aumentar la inversión y mejorar los marcos regulatorios para potenciar las energías limpias. "Queremos renovables, pero África tiene necesidades tremendamente importantes, así que hasta que podamos satisfacerlas, seguiremos usando combustibles fósiles [principales emisoras de gases contaminantes a la atmósfera]. El presidente Kagame [de Ruanda] dijo que es mejor tener mala energía que no tener ninguna. Creo que tiene razón", advierte.

672 lamparitas para un restaurante, ninguna para Diallo

La capacidad instalada de Guinea se estima en alrededor de 227 megavatios, mientras que la demanda es de casi el triple, y podría alcanzar los 1.838 en 2025. "El sector sufre principalmente de un desarrollo insuficiente de la infraestructura eléctrica, un grave déficit de inversión, un sistema de Gobierno débil y la falta de capacitación del personal técnico y comercial", reza el informe presentado en la ONU, que advierte de que esta situación lastra el desarrollo económico del país.

En el interior del hotel Kaloum, nadie diría que el país sufre carencias. En el rascacielos, el aire acondicionado funciona a toda máquina para mitigar el calor del exterior. En el aseo, los secadores de manos cumplen su función. Del techo del salón donde se sirve un almuerzo de bufet para los asistentes cuelgan 672 sofisticadas lamparitas. Por si la iluminación se quedara corta, otros 150 halógenos rodean la instalación. Tan solo algún apagón de apenas segundos recuerda a los más pudientes que hay problemas de suministro.

África podría cubrir hasta el 60% de sus necesidades a partir de renovables solo con sus recursos energéticos

La situación en las calles es muy diferente a la que se viven en los hoteles de cinco estrellas. En el barrio de pescadores de Conakry, donde se mezcla el hedor de las capturas y el ahumado de las sardinas, un joven que se hace llamar Diallo dice que él, que trabaja recolectando marisco y crustáceos (hasta 100 euros pagan los chinos por un kilo de caballitos de mar), no tiene instalación en casa, y ríe ante una pregunta así, como si fuera algo de otro planeta. Muchos pescadores, de hecho, prefieren dormir en sus barcas, que al fin y al cabo son sus únicos hogares cada vez que se echan a la mar en periodos que llegan hasta las dos semanas.

La única fuente de energía de la mayoría de los guineanos es el carbón vegetal utilizado para cocinar (el equivalente a 273 millones de toneladas de petróleo anuales o al 71% de la producción energética total), indica ONU Medioambiente. Mientras, quienes sí tienen acceso a electricidad consumen sobre todo de las centrales hidroeléctricas (un 55% del total) y de combustibles fósiles importados. Las energías nuevas como la solar, eólica o biogás representan menos del 1%, según los datos proporcionados por el Gobierno.

En el puerto de Conakry, la comida y bebida se venden junto al muelle. Muchos pescadores optan por vivir en sus barcos en vez de en casas.
En el puerto de Conakry, la comida y bebida se venden junto al muelle. Muchos pescadores optan por vivir en sus barcos en vez de en casas.

Asimismo, indica la página web de Energías de Guinea, (sociedad anónima con mayoría pública concesionaria de la producción y suministro), que el país cuenta con nueve centrales térmicas y siete hidráulicas. En 2015 se puso en servicio la última, la central de Kaleta. Fue pensada para aliviar los problemas de suministro eléctrico de la capital, pero el tiempo demostró que no es suficiente. Los problemas de abastecimiento a Conakry se producen, sobre todo, en la estación seca. "Si no llueve, no funcionan las centrales y no hay electricidad suficiente", explica Sekou Sumah, periodista y presidente de la Unión de Prensa Agropecuaria y Rural de Guinea, presente en el foro del energías renovables .

La sociedad guineana no es inmune a estas carencias, y reclama soluciones en las calles de Conakry en frecuentes manifestaciones. Una de las últimas ocurrió en febrero de 2019 en Nongo, en el distrito de Ratoma. Los ciudadanos, hartos de los cortes de electricidad y de pagar facturas por un servicio que no tienen, atacaron la oficina de Energías de Guinea con piedras y palos, erigieron barricadas y quemaron neumáticos para cortar el tráfico, según publicaron los periódicos. La intervención de la policía, que usó gases lacrimógenos, disolvió la revuelta. La EDG y el Ministerio declararon a la prensa que la situación se debía a una disminución en el nivel de agua de las represas, recogió el periódico Guinée Matin.

Pero no es una situación nueva: en 2013 los medios ya informaban de la desesperación de los ciudadanos. En 2014, también. Y no solo en la capital: en 2017, las cargas de la policía contra los manifestantes de Boké, a 300 kilómetros al norte de la capital, dejaron un muerto y una treintena de heridos.

El distrito de Ratoma es uno de los más grandes: alberga a casi 700.000 del millón y medio de habitantes de la capital. "Ha habido problemas, sobre todo cuando no llovía", reconoce Souleymane Taran Diallo, su alcalde. "Hay apagones imprevistos que son comunes y esto plantea un grave problema en las actividades socioeconómicas porque la mayoría trabaja con electricidad, y si no hay, deben comprar un generador y pagar el combustible. Es costoso. Pero es eso o interrumpir el trabajo y esperar la corriente".

El potencial hidroeléctrico de Guinea está estimado en 6.000 megavatios, pero se valora menos del 3%

El Gobierno lleva años intentando acelerar el desarrollo de sus proyectos. Así, durante el período 2011-2015, el sector creció alrededor del 14,2% anual frente al objetivo del 7,8% y se llevaron a cabo obras de construcción y rehabilitación de infraestructuras, incluyendo la puesta en marcha de la hidroeléctrica Kaleta. Tras estos esfuerzos, el acceso a la electricidad se incrementó del 18% de la población en 2014 al 29% en 2015, ante un objetivo del 45%. Con el fin de encontrar una solución duradera, Guinea se ha centrado, entre otras medidas, en el desarrollo de su enorme potencial hidroeléctrico, estimado en 6.000 megavatios pero del que se aprovecha menos del 3%, y del minero: posee dos tercios de las reservas mundiales de bauxita, material del que se obtiene aluminio. Estos planes se encuentran en el Programa Nacional de Incremento del Acceso a la Electricidad 2016-2020.

Por su parte, la Unión Europea anunció en 2017 una aportación de 400 millones de euros al Plan Nacional de Crecimiento Económico y Social de Guinea, que incluye la mejora del acceso a la energía. "Hemos estado realizando infraestructuras desde los años setenta. (...). Hoy tenemos una relación muy fuerte con Guinea y un presupuesto total de unos 640 millones de euros que cubre los desafíos esenciales del país", destaca Manservisi. Otro de los apoyos obtenidos recientemente proviene del Banco Mundial, que supervisa un plan de recuperación del sector energético estimado en más de 1.300 millones de dólares.

El periodista Sekou Sumah reconoce que últimamente los cortes son menos frecuentes. Coincide con él Thierno, uno de los carniceros del barrio. "Tienes electricidad hasta las dos o las tres de la tarde, pero hemos ganado un poco porque antes sufríamos apagones diarios durante una, dos y hasta tres semanas seguidas". En su caso, le molesta no poder cargar el teléfono móvil. "Si estoy sin batería no puedo llamar", protesta. Sumah explica una solución recurrente por unos 50 céntimos de euro: "Te vas a un barrio donde sí haya suministro y pagas para que te dejen usar un enchufe". El alcalde también admite cierta mejoría, pero advierte que no es un problema específico de Conakry, sino de todo el país. "Dura hasta seis horas al día durante la estación seca. Ahora estamos teniendo apagones de una o dos horas".

Baillo, sin embargo, no tiene ni idea de si las cosas van mejor o peor, porque para él siguen igual. Vecino de Ratoma, compra cabezas de ganado que luego sacrifica y vende por piezas en uno de los mataderos del barrio. Sus posesiones son un chamizo de suelo embarrado y tres vacas blancas y menudas que piensa vender próximamente. "¿Electricidad? No me da problemas —exclama—. Nunca la he tenido".

Este reportaje ha sido realizado gracias al apoyo logístico de la Comisión Europea para la Cooperación y el Desarrollo Internacional (DEVCO)

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