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Populistas y melindrosos

Con el PP asentado, Cs es el puro oportunismo, movido solo por su guerra a Sánchez y por obtener puestos como sea

El líder de Ciudanos, Albert Rivera, preside este lunes la reunión del Comité Permanente del partido.
El líder de Ciudanos, Albert Rivera, preside este lunes la reunión del Comité Permanente del partido. EFE

A partir de una primera valoración en este sentido desde El Mundo, la derrota de Manuela Carmena viene atribuyéndose al desencanto popular por su política municipal, visible en distritos emblemáticos como Vallecas. De paso suele añadirse que ni con los votos sustraídos por Madrid en Pie hubiese logrado la mayoría. A ambas cosas cabe objetar que esa merma de votos, por transferencia o desencanto, quizás tuvo menor importancia que la producida por la campaña de apoyo a MenP y descrédito indirecto de Carmena llevada a cabo por Pablo Iglesias, con especial influencia en el barrio (y su tele). Las ceremonias de la confusión tienen estos resultados.

Asistimos ahora a un remake a escala ampliada del caso con la presión de Podemos por entrar en el gobierno, precio para su apoyo a la investidura. Lo malo no es la pretensión —razonable— de Iglesias, sino la forma de diktat con que se planteó y el descrédito de Sánchez, incluido desde el primer momento, una vez declarada la falsa evidencia de que la coalición era "de sentido común". Olvidando la experiencia positiva de colaboración en los meses anteriores, Iglesias parte del postulado de que un Gobierno PSOE sin él se irá a la derecha. Es, pues, el heraldo insustituible de la justicia social. Va así preparando la campaña como verdadera izquierda para unas elecciones que estaría dispuesto a forzar. Algo ha logrado: la solución portuguesa, preferida por Sánchez, cede paso a un ambiguo "Gobierno de cooperación".

Han sido actitudes defensivas, de creciente agresividad, suscitadas tal vez en Iglesias por los recientes fracasos. Propias de populismos radicales, que como explica el historiador Jean Meyer, al ser incapaces de mirarse en el espejo de la realidad, se refugian en la cultura de la sospecha, "viendo por todos lados entes oscuros, poderosos y casi invisibles" que existen para atacarles. Son "los poderes mediáticos" al servicio del capital financiero, "las cloacas" que les difaman desde el Estado, las "mafias" que oprimen al pueblo. Toda una conspiración contra Podemos que ahora se centró en impedir su entrada en el Gobierno.

No solo Podemos llevaba al callejón sin salida. Con el PP asentado, Ciudadanos es el puro oportunismo, movido solo por su guerra a Sánchez y por obtener puestos como sea, encubriendo con melindres la asociación a Vox. Valls les ha dejado al descubierto y así constatamos que no son el partido liberal asociado con Macron, sino una derecha más y una tribuna para personajes adinerados que practican el debate político como el magnate que da órdenes a su chófer. En cuanto a Valls, hay fracasos que dignifican.

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