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Italia, el último capricho inmobiliario de Mark Zuckerberg

El fundador de Facebook ha sido visto los últimos días en Milán, donde ya pasó su luna de miel y donde varios medios afirman que busca una nueva propiedad

Mark Zuckerberg, en una conferencia de Facebook en abril de 2019.
Mark Zuckerberg, en una conferencia de Facebook en abril de 2019. REUTERS

Mark Zuckerberg, el multimillonario cofundador de Facebook, de 35 años recién cumplidos y la octava persona más rica del planeta, está obsesionado con blindar su intimidad. En un momento en el que su red social está en el punto de mira por el uso de la información personal de los usuarios y en pleno debate sobre la privacidad, el empresario sigue haciendo todo lo posible por proteger la suya y por mantener lejos de los focos su vida privada y en particular todo lo relacionado con su patrimonio.

Hace una semana, el gurú de Silicon Valley visitó el norte de Italia, no se sabe si por negocios o por motivos personales, aunque algunos medios como Il Corriere della Sera han apuntado que el estadounidense está buscando casa en Milán. Lo cierto es que, aunque el interés de Zuckerberg por el mercado inmobiliario italiano ha sido motivo de especulación en los últimos años, su lista de propiedades forma parte de sus secretos mejor guardados.

Zuckerberg y su esposa Priscilla Chan —padres de dos hijas, Max, de tres años y medio, y August, que cumplirá dos en agosto— se sienten particularmente atraídos por Italia, donde pasaron su luna de miel en 2012. Durante su última visita, el pasado día 9, un hombre anónimo se encontró a la pareja paseando por el centro de Milán, los grabó en vídeo dentro de una óptica, mientras ojeaban modelos de gafas de sol y compartió las imágenes en Facebook. El departamento de prensa de la red social confirmó que el empresario se encontraba en la ciudad italiana, aunque no precisó cuál era el motivo y más tarde informó de que se había trasladado a Francia, donde participó en un encuentro con el presidente Emmanuel Macron para abordar, entre otros asuntos, cómo combatir el discurso del odio en las redes sociales.

Por el momento a la pareja no se les conocen dominios en Europa. De todos modos, Zuckerberg cuando adquiere algún inmueble suele ser particularmente hermético y a menudo sigue una serie de pautas para preservar su intimidad. En todos los contratos incluye estrictas clausulas que prohíban cualquier divulgación del contenido y además se asegura de que se borre de Internet todo rastro de sus nuevas casas, como fotos o información de la inmobiliaria. También es común que adquiera las propiedades aledañas para mantener a salvo su intimidad. Sus residencias suelen cumplir con un denominador común: son mansiones rodeadas por un vasto terreno, normalmente con abundante vegetación para aislarse y mantenerse lejos de los curiosos.

Es el caso de su última adquisición: dos fastuosas viviendas situadas en la costa oeste del paradisíaco lago Tahoe, al norte de California, valoradas en 59 millones de dólares (52,7 millones de euros), según señala The Wall Street Journal. Se trata de dos inmensas propiedades colindantes que juntas forman un complejo con embarcadero privado y perfectamente aislado en medio de la naturaleza, con vistas a la imponente Sierra Nevada, un destino clásico de vacaciones para los californianos. Según el diario estadounidense, la anterior propietaria de una de las fincas era la filántropa Tamara Fritz, conocida por los desfiles de Óscar de la Renta que organizaba allí.

Las nuevas compras se suman al abultado patrimonio inmobiliario del magnate de las redes sociales, que posee una mansión en San Francisco valorada en 9,9 millones de dólares (8,85 millones de euros), según un recuento de The Wall Street Journal; una propiedad de tres kilómetros cuadrados en Hawái, por la que pagó 100 millones de dólares (89 millones de euros); y varias casas valoradas en 50 millones de dólares (44,7 millones de euros) en una misma manzana en Palo Alto, en el norte de Silicon Valley y cerca de las oficinas centrales de Facebook. Allí compró la primera vivienda, de cinco habitaciones en 2011, por siete millones de dólares (casi cinco millones de euros al cambio de entonces) y más tarde se hizo con las cuatro de los alrededores, para evitar tener vecinos indiscretos.

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