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Javier Rey: “Yo me despeloto si el guion lo exige, para eso me pagan”

Entre descartar hacerse marinero o ciclista y mudarse a Madrid para ser actor sin idea de cómo se hacía eso, a Javier Rey se le fue la posadolescencia. Hoy este nuevo fenómeno televisivo español recupera el tiempo perdido a toda velocidad

Javier Rey fariña
Javier Rey posa para ICON con camisa Gucci y parca Loreak. Foto: Gianfranco Tripodo

Empezar una entrevista hablando sobre otra entrevista puede resultar peliagudo, pero sin curiosidad no se llega a ningún lado. Así que allá va: ¿qué ocurrió para que Javier Rey respondiese con monosílabos cierta entrevista hace dos años? “No sé, me preguntarías algo que no me gustó”. No, no. Yo no era. Tras deshacer el error, toca pasar a otro tema y concluir que aquella vez fueron las preguntas íntimas, sobre su hijo y sobre su relación sentimental de más de 10 años con la también actriz Iris Díaz, lo que le llevaron a cerrarse en banda.

Primera lección aprendida y ni siquiera ha comenzado la entrevista como tal. Así que empecemos por el principio. Su padre, tras toda una vida pescando lejos de casa, le dio un único consejo profesional: “Dedícate a lo que quieras menos al mar”. En la Galicia de los noventa era mucho más factible acabar de mariñeiro que de actor, tanto es así que Javier Rey (Noia, 1980) no descubrió hasta los 20 años que eso de la interpretación era un oficio y que incluso requería formación. “Yo era mal estudiante, así que durante mi adolescencia enfoqué mi vida a prepararme como ciclista profesional. Pero es un deporte con una selección natural brutal. Hasta el último del pelotón tiene que ser una máquina cardiovascular, y a mí no me dio el cuerpo”, recuerda. Ese cuerpo, sin embargo, acabaría dando para muchas horas de televisión.

“Durante mis dos primeros años en Madrid decidí no presentarme a ningún casting porque quería aprender. Me daba mucho apuro que vieran que estaba muy verde”, reconoce. En aquella primera etapa, recurrió a la publicidad para mantenerse económicamente, pero a partir de los 30 se convirtió en una de esas caras conocidas-pero-no-tanto gracias a series como Bandolera o Velvet. Y entonces llegó Sito Miñanco.

El actor viste traje Emporio Armani y camisa Antony Morato.
El actor viste traje Emporio Armani y camisa Antony Morato.

El protagonista de Fariña ha calado en la cultura popular española como uno de los bastiones de la actual edad dorada de la televisión nacional. El actor se repliega en monosílabos para hablar sobre el verdadero Miñanco. ¿Le conoció en persona? “No”. ¿Lo intentó? “Sí”. ¿Es cierto que él tuvo acceso a los guiones? “No lo sé”. La detención de Miñanco por tráfico de cocaína en febrero del año pasado –estaba en tercer grado penitenciario– coincidió con el estreno de la serie. En el registro a su casa de Algeciras la policía halló una copia del guion.

Otra excelente promoción por accidente fue la orden de un juez de secuestrar el libro de Nacho Carretero en el que se basa la serie. “Pensé que era una broma, no me imaginaba que algo así podría ocurrir. Cuando me dijeron que era verdad me dio vergüenza ajena y sentí bastante asquete al pensar que se puede secuestrar cultura. Empecé a tener un poco de miedo porque vivimos en un país donde hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, porque te metes en problemas”, lamenta.

También se enteró por la prensa de que su desnudo integral era el primero masculino de la televisión española y le sorprende lo mucho que le han preguntado sobre ello: “Yo me despeloto si el guion lo exige, para eso me pagan. Y no me importaría si se hubiese visto más, si está justificado la gente ni siquiera ve un desnudo”.

"Me despeloto si el guion lo exige, para eso me pagan. Y no me importaría si se hubiese visto más, si está justificado la gente ni siquiera ve un desnudo"

Lo que el espectador tampoco ve, a tenor de las cifras, es demasiado cine español. Por eso las estrellas de la ficción nacional se forjan ahora en televisión: Rey ha pasado 13 años encadenando series hasta que le han llegado sus primeros protagonistas en cine. Sin fin, basada en un cortometraje que él mismo rodó cuatro años atrás; El silencio de la ciudad blanca, adaptación del bestseller de Eva García Sáenz de Urturi que dirige Daniel Calparsoro; y ¿Qué te juegas?, su primera comedia pura, el único género español infalible en la taquilla. “Me apetecía mucho, había hecho sketches y teatro de comedia y la precisión japonesa con la que Inés de León dirige me provocaba mucha curiosidad. Me ha moldeado como plastilina”, asegura.

¿Qué te juegas? (estrenada el 29 de marzo), coprotagonizada por Amaia Salamanca y Leticia Dolera, propone un juego metanarrativo en el que los personajes se inspiran en comedias románticas para urdir una opa hostil empresarial y acaban… protagonizando una comedia romántica. Su personaje es un playboy, heredero de un imperio naviero, que irrumpe en la película pilotando un helicóptero y acaba en un viaje alucinógeno de ayahuasca para encontrarse a sí mismo.

El actor gallego viste camisa Tommy Jeans, pantalón y cazadora de cuero Hermès, zapatillas Converse y calcetines Mango.
El actor gallego viste camisa Tommy Jeans, pantalón y cazadora de cuero Hermès, zapatillas Converse y calcetines Mango.

¿Basado en hechos reales? “No la he probado, aunque hablé con gente que la ha tomado para que me explicaran sus efectos y por lo visto a cada uno le lleva a un lugar distinto”. Por suerte, la película acaba antes de los vómitos con los que culmina la excursión (o eso dicen), ¿pero acaso no es esa la clave de toda comedia romántica, contar solo la parte bonita del relato? “Sí, terminan antes de que empiecen los problemas. Tendríamos que ver la segunda parte, que empezaría con una discusión de pareja, pero seguro que también acabaría bien”. En contra del estigma prejuicioso de que los tíos no reconocen disfrutar del género, Rey tiene varias favoritas. “Probablemente mi preferida es ¿Qué te juegas?”. Vale. ¿Y la segunda? “Notting Hill me gustó bastante cuando al vi”.

Hace tres años Rey aseguró que el papel de su vida estaba por llegar y ahora que se enfrenta a su carrera post-Miñanco sigue opinando igual. “Sito es un personaje impresionante, pero si alguien viajase en el tiempo y me dijese que lo más complicado artísticamente que voy a hacer ya lo he hecho me pondría muy triste”.

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