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OPINIÓN i

¿Qué nos depara el futuro digital?

Los espacios virtuales podrían cambiar el mundo tan profundamente como hace 200 años, cuando la máquina de vapor y la producción de energía fósil dieron paso a una nueva sociedad

Foto de archivo del 1 de agosto de 2016, cuando se mostró el robot humanoide 'Alter' en el Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación en Tokio.
Foto de archivo del 1 de agosto de 2016, cuando se mostró el robot humanoide 'Alter' en el Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación en Tokio. AP

La humanidad se está viendo asediada por problemas de escala mundial: la crisis climática, el aumento de la desigualdad, los problemas de la gestión migratoria e incluso en las políticas de salud y educación. En paralelo a esta situación, tenemos también el cambio tecnológico acelerado (lo que a menudo se describe como digitalización). El nuevo informe publicado este 11 de abril por el Consejo Consultivo para el Cambio Global (WBGU por sus siglas en alemán) titulado Hacia un Futuro Digital Común demuestra cómo la inteligencia artificial, las tomas de decisiones automatizadas y los espacios virtuales podrían cambiar el mundo tan profundamente como pasó hace 200 años, cuando la máquina de vapor y la producción de energía fósil dieron paso a la formación de una nueva sociedad.

¿Pueden ayudarnos las innovaciones tecnológicas a resolver los problemas mundiales del presente? Pareciera ser una pregunta común, sin embargo es asombroso lo poco que se ha reflexionado sobre esto hasta la fecha. Los teóricos del desarrollo sostenible han estado ignorando los fenómenos que conllevan los cambios digitales. De igual forma, los pioneros de la digitalización tampoco han mostrado interés en los desafíos de la sostenibilidad. Esto tiene que cambiar.

Tal vez sea necesario pensar de forma positiva al menos por una vez. Sabemos que es momento de utilizar los beneficios que ofrece la digitalización para abordar los grandes retos sociales, económicos y ecológicos. Tengamos un mismo sueño, un sueño común, en donde al fin se apliquen los instrumentos digitales para alcanzar economías circulares, para aumentar significativamente la productividad de los recursos y reducir de forma radical las emisiones de gases efecto invernadero, para potenciar el uso de energías renovables, para monitorear, vigilar y proteger los ecosistemas mundiales; en fin: para estabilizar el planeta. Es momento de utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como verdadero servicio público, de tal forma que, por ejemplo, la inteligencia artificial sirva para modernizar nuestros sistemas de educación y así aprender a combinar nuestra inteligencia humana con la artificial para lograr ver un progreso no solo a nivel individual, sino también social.

En el campo de las políticas de salud, a las que todos los seres humanos deberían tener acceso, la inteligencia artificial sirve para luchar con efectividad contra el cáncer y otras enfermedades. De igual forma, los programas internacionales de investigación podrían analizar la forma de abordar los problemas de pobreza, desigualdad y destrucción ambiental, mediante instrumentos digitales. Estamos en un momento decisivo en donde finalmente podemos decidir aprovechar las herramientas digitales para trabajar por un mundo mejor. Es así como el Consejo Consultivo para el Cambio Global ha resumido los principios, mecanismos e instrumentos centrales de esta visión en el informe.

Sin embargo, aunque queremos enfocarnos en las herramientas digitales de una forma positiva, los cambios digitales se producen de forma muy diferente en nuestras realidades económicas y políticas. En China, un líder global de la digitalización, se está trabajando en aprovechar los vehículos sin conductor, lo cual al mismo tiempo nos podría permitir alcanzar la movilidad sostenible. Esto podría ser un paso importante hacia sistemas de movilidad sin emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante lo anterior, sabemos que al mismo tiempo se están utilizando los denominados macrodatos, la inteligencia artificial y el reconocimiento facial para controlar a la población a unos niveles sin precedentes. Cuando las herramientas digitales se unen a Gobiernos autoritarios, la democracia y los derechos humanos se ven comprometidos.

Aunado a lo anterior, todavía no hemos logrado que la digitalización contribuya a desvincular la producción de riqueza, el incremento de emisiones y la utilización de nuestros recursos naturales. Esto significa que, en lugar de ser utilizada en favor del desarrollo sostenible, la digitalización ha contribuido en el aceleramiento del crecimiento económico y al mismo tiempo amenaza contantemente nuestro sistema planetario.

Es momento de utilizar los beneficios que ofrece la digitalización para abordar los grandes retos sociales, económicos y ecológicos

Nos queda claro que la digitalización traerá consigo nuevas realidades sociales y económicas. El informe ahora presentado plantea la necesidad de modernizar las políticas de innovación y digitalización, y moldearlas de una forma en la que vayan de la mano con el bienestar común y con el desarrollo sostenible. ¡Es aquí donde la Unión Europa entra al juego! La UE está desesperadamente en búsqueda de un proyecto a futuro, y una sociedad digital y sostenible que tome en cuenta los problemas mundiales podría ser la respuesta.

Actualmente, Europa se está quedando atrás en materia de digitalización e inteligencia artificial, y aunque es importante ponerse al día, la estrategia tendría que incluir el promover una nueva digitalización que sea sistemáticamente integral con la idea de una sostenibilidad centrada en las personas. ¡Pero la Unión Europea no debe actuar por sí sola! Es necesario crear alianzas con países, ciudades y organizaciones internacionales para abordar esta enorme tarea en conjunto y así redefinir el concepto de sustentabilidad en una sociedad digital. Se trata de domar, utilizar, crear y vincular la digitalización con los retos que nos impone el siglo XXI. Estamos hablando nada menos que de una transformación de la sostenibilidad apoyada en lo digital, con un sistema de bienestar justo para todos. Se trata de inventar e implementar un modelo de desarrollo digital, con equidad para 10.000 millones de personas, evitando perturbaciones peligrosas en el planeta.

Ina Schieferdecker es miembro del WBGU, codirectora del Fraunhofer FOKUS, codirectora del Instituto Weizembaum para la Sociedad Interconectada. Dirk Messner es copresidente del WBGU y director de la Universidad de las Naciones Unidas, Instituto para el Medio Ambiente y la Seguridad Humana (UNU-EHS por sus siglas en inglés).

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