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El hombre que amaba a los Mecano

Mecano
De izquierda a derecha, Sonia Vellón Suárez, Javier Adrados, Nacho Cano y Mario Vaquerizo, tras un concierto de Mecano en Las Ventas en 1992.

Javier Adrados, fan histórico del trío, coordina un disco de tributo y reedita su libro El grupo español más importante de la historia

Hay aforismos, versos, títulos, que contienen toda una historia. Las cuatro palabras de La fuerza del destino, de Mecano, sintetizan la trayectoria de Javier Adrados. A los 12 años escuchó en una casete una voz femenina que le llamó la atención: aquella voz tan fina repitiendo la palabra “perdido” hasta perderse en el silencio. Una revista le descubrió de qué grupo se trataba. “Mecano me fascinaron, aparecían ambiguos en las fotos. Sentí esa clase de atracción que ignoras a qué se debe o de dónde viene, pero que te hace elegir a alguien por encima de todos los demás”. Hablar de aquello con los amigos de Moradillo de Roa, Burgos, no era viable. Comprar los discos del trío o verlos actuar en directo allí, tampoco. Hay pasiones que conllevan la penitencia de la soledad.

La fuerza del destino hizo su labor. A fuerza de llamar a la compañía de discos y al mánager del grupo pidiendo información, Adrados consiguió algo más que seguir soñando. En 1986, tras una actuación del grupo en Madrid, Nacho Cano le dedicó un disco poniendo su nombre completo. “Sabía quién era. Nunca me imaginé que ocurriría algo así”, recuerda. Un trabajo en el departamento de envíos de la discográfica Sony le permitió mantenerse cercano a sus ídolos. “Gracias a ellos descubrí a otros artistas como Dinarama o Radio Futura. Pero cuando compraba revistas especializadas veía que de Mecano no se hablaba con la misma reverencia que de otros. Canciones que significan tanto para tanta gente merecen ser analizadas más allá de las cifras de ventas”.

Paralelamente a eso, la banda llegó en 1992 a un abrupto final que hoy forma parte de su mito. Cuando Ana Torroja y Nacho Cano emprendieron carreras en solitario, Adrados fue requerido para trabajar la comunicación de ambos. Su labor, sin embargo, siempre ha ido más allá. Sabe que ni los Cano ni Torroja son conscientes del reconocimiento que ha ido adquiriendo su legado. Pero como la influencia de su obra en generaciones posteriores de músicos es ya un hecho, Adrados sigue trabajando para difundir la importancia global del trío. En 2004 escribió una biografía sobre la banda que ahora, revisada y actualizada, se reedita con el título Mecano. El grupo español más importante de la historia. Su aparición coincide con Descanso dominical. Tributo a Mecano, un disco también concebido y dirigido por él donde Love Of Lesbian, Zahara, Iván Ferreiro, Nancys Rubias o Miss Caffeina reinterpretan el álbum más vendido grabado nunca por un grupo español. Más de 1.500.000 copias facturadas solo en su primer año de salida, récord que les valió un reconocimiento especial por parte del entonces ministro de Cultura Jorge Semprún.

No obstante, todo esto tampoco hará que Mecano se reúna. Según Adrados, que hoy trabaja como ­freelance en tareas de prensa y comunicación, los tres pasaron página hace mucho. “No han vuelto ­porque no les ha dado la gana. A pesar de recibir ofertas económicas que nadie habría rechazado. Son muy honestos. Mecano se ­acabó y ya está”. Nacho Cano también lo es cuando se le pregunta por cómo Javier Adrados trabaja para que, más allá de las canciones, se reconozca a quienes las hicieron. “Si hay alguien que ha defendido al grupo es Javier. Está claro que no apareció en nuestras vidas por casualidad”, sostiene el miembro de Mecano. La fuerza del destino, una vez más.

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