Mujeres

El emprendimiento femenino transforma los barrios pobres de Nairobi

Una fundación de apoyo a la mujer emprendedora demuestra la importancia de impulsar la innovación femenina en suburbios como Mathare

Una tienda dirigida por mujeres en pleno barrio chabolista de Kibera, en la capital de Kenia, Nairobi.
Una tienda dirigida por mujeres en pleno barrio chabolista de Kibera, en la capital de Kenia, Nairobi. Wikimedia Commons

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En todo África, las mujeres están desafiando cada vez más las normas tradicionales y reclamando posiciones de poder. El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ya reivindicamos el potencial de los 650 millones de mujeres africanas, que representan a la mitad de los 1.300 millones de habitantes que tiene hoy África. Teniendo en cuenta que la mayor parte de la población urbana africana reside en barrios empobrecidos o chabolistas, cualquier política enfocada a desarrollar las ciudades africanas debería poner como foco, no solo a las mujeres, sino a las residentes de estos espacios. Y esto es precisamente lo que hace la Fundación ROSE, trabajando para que las empresarias de los barrios empobrecidos de Nairobi —donde reside cerca del 60% del total de residentes de la ciudad—, puedan prosperar.

Las tasas de emprendimiento femenino en África subsahariana son las más altas del mundo

Si bien las estadísticas no son fiables, debido a que no todo el mundo consta en el censo, se estima que cerca de 2,5 millones de nairobenses vive en barrios marginales. Hogar para un sinfín de actividades del sector informal que van de la venta ambulante, transporte informal, agricultura urbana, o tareas domésticas en barrios de clase media...; las mujeres representan la dimensión más gruesa del total de emprendedores informales. Y no es un caso aislado. Según el Global Entrepreneurship Monitor, las tasas de emprendimiento femenino en África subsahariana son las más altas del mundo.

En el continente africano, una de cada cuatro mujeres adultas se dedica a actividades empresariales. A pesar de todo, los desafíos que enfrentan las empresarias, especialmente las que provienen de familias de bajos ingresos y que viven en barrios marginales, son enormes. De ahí, al necesidad de apoyarlas y de reivindicar buenas prácticas como las de la Fundación ROSE.

Según los expertos, parte de la informalidad de las mujeres africanas se debe a la falta de acceso que la mayoría de ellas tienen a la financiación. Mientras solo el 51% de mujeres emprendedoras de la ciudad tienen acceso a los créditos, el 75% de los hombres kenianos obtiene préstamos. Además, como ocurre en otras partes del Planeta, las mujeres del país también pasan más tiempo que los hombres en los cuidados, una actividad no remunerada, que en el caso de las mujeres kenianas empeora por un hecho muy llamativo: cerca del 60% son madres solteras antes de cumplir 45 años, ya sea porque son abandonadas por sus parejas o bien por quedar viudas en edades tempranas.

Por ello, el trabajo que la Fundación ROSE está llevando a cabo puede ser un buen ejemplo para otras organizaciones que trabajan para el apoyo de las mujeres empobrecidas de otras ciudades y barrios.

De sus experiencias en los barrios marginales de Mathare, hay varios ingredientes que hacen que las empresarias puedan hacer prosperar sus negocios, tal como cuentan en una entrevista reciente y que define el propio proyecto:

  1. Por un lado ROSE, no solamente presta apoyo a las empresarias a modo individual, siní que entiende que el trabajo comunitario es básico. Desde 2016, han trabajado con más de doscientas mujeres en doce grupos de pequeñas empresas, y todos los grupos aumentaron sus ahorros grupales de cero a alrededor de 800 dólares en dos años según. Así, los ahorros se utilizan para pagar las cuotas escolares de los hijos e invertir en nuevos proyectos iniciados dentro de su comunidad, con micro-créditos de entre 50 y 250 dólares.
  2. La fundación también garantiza que las mujeres que han sido capacitadas se conviertan en mentoras para otras mujeres, re-invirtiendo todo el capital adquirido en la mejora del barrio.
  3. El ingrediente final son las herramientas innovadoras. Uno de los desafíos para las mujeres que viven con pocos recursos es equilibrar su carga de atención y cuidados diarios a los hijos, por ejemplo, con las necesidades comerciales. Haciendo equipo con nuevas empresas innovadoras de una de sus fundadoras con Silicon Valley, ROSE ha iniciado recientemente un chatbot de Inteligencia Artificial al que han apodado 'Rosie' y que sirve para rastrear los flujos de efectivo y las ganancias o pérdidas semanales para los grupos de negocios de ROSE.

Un ejemplo más de que las mujeres, incluso las menos favorecidas, pueden contribuir, y mucho, al desarrollo de los barrios, las ciudades, los países y el mundo.

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