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La litotes de Pablo Casado

El político se refirió a los maltratadores de mujeres como gente que “no se está portando bien con ellas”

Casado, en un acto con candidatas autonómicas y municipales del PP este 7 de marzo.
Casado, en un acto con candidatas autonómicas y municipales del PP este 7 de marzo. GTRES

La “litotes” o atenuación es una figura retórica que consiste en rebajar lo que se está expresando. Acudimos a ella al decir “tu primo no es muy inteligente”, o “no estoy seguro de que tenga razón”, o “no aplaudo su actitud”. Esas oraciones se usan para no afirmar que en realidad el sujeto de quien hablamos es idiota, que estamos en desacuerdo con lo que piensa o que condenamos tajantemente lo que hace.

Con la litotes, se intenta molestar un poco menos. En vez de una expresión dura, elegimos la negación del elogio (lo que formalmente no es insultar). Por ejemplo: “No ha estado muy acertado el camarero” (al que se le ha caído una bandeja llena de vasos).

Muchas empresas que ofrecen explicaciones ante las protestas de sus usuarios acuden también a la litotes, para que el cliente crea que se le da la razón pero sin facilitarle el camino para ser indemnizado. Una compañía aérea respondió el 16 de abril de 2017: “La manera de expulsar al pasajero del avión no fue acorde con las normas” (en vez de “vulneró las normas”); y otras empresas ya contestan a las reclamaciones con una frase hecha: “Lamentamos que la atención no haya sido la adecuada” (en lugar de “la atención ha sido deplorable”, por ejemplo).

Pablo Casado, secretario general del PP, declaró la semana pasada en TVE, sobre la violencia machista: “Además de las medidas para ayudar a quien ya son víctimas [sic], nosotros apostamos sobre todo por la autonomía de las mujeres para dar un portazo a esa persona que no se está portando bien con ellas”.

¿A quién prefería no molestar Pablo Casado para usar esa litotes que evita hablar de machistas, maltratadores o asesinos? Si nos atenemos a lo que hemos expuesto hasta aquí, podemos respondernos que el dirigente del PP pretendía no incomodar mucho a los sujetos descalificados por su frase; es decir, a quienes se sintieran incluidos en el grupo de los que no se portan bien con las mujeres, quizás por entender que no hay que desdeñar ningún voto, ni siquiera ésos.

Pero aquí la litotes cobra doble significado, tal vez doble escarnio.

Si decimos “mi jefe no se portó muy bien conmigo”, damos a entender la afirmación opuesta al aserto negativo. Es decir, que se portó mal. Pero ese “portarse mal”, como si se tratara de un simple asunto de mala educación, se queda muy lejos de reflejar la realidad a la que parece referirse Casado.

Realmente, resultaría sospechoso que, sabedores de que una persona mató a otra, dijéramos que el autor del asesinato “se portó mal” al dispararle con la pistola. Eso implicaría una muy débil condena, o tal vez una gracieta inoportuna.

Casado exagera con frecuencia en sus intervenciones.Ha acusado al Gobierno socialista de querer la abolición de la caza, de parecerse a Maduro y Chávez, de venderse a los independentistas, de reconocer el derecho de autodeterminación de Cataluña o de que en ese conflicto se sigue la agenda de ETA.

Sin embargo, ante los asesinos de verdad, ante los hombres que matan a sus parejas, acude a la atenuación; sin que en los días transcurridos desde que la usó haya modificado sus palabras para endurecerlas.

El gran filólogo venezolano Andrés Bello decía que “la gramática nos permite averiguar qué sucede en el alma de quien habla”. Pues bien, aquí tenemos un caso muy claro para poner en práctica esta enseñanza.

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