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IDEAS / LA PUNTA DE LA LENGUA COLUMNA i

Líder de liderazgo, o líder de liderato

Unos interpretan lo que el público quiere que haga, y otros explican al público lo que conviene hacer

De izquierda a derecha, Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (FSC), Joan Reventós (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Miquel Roca (minoría catalana).
De izquierda a derecha, Enrique Tierno Galván (PSP), Santiago Carrillo (PCE), José María Triginer (FSC), Joan Reventós (PSC), Felipe González (PSOE), Juan Ajuriaguerra (PNV), Adolfo Suárez (UCD), Manuel Fraga (AP), Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD) y Miquel Roca (minoría catalana). EUROPA PRESS

El jefe de un departamento organiza la cena de empresa por las Navidades y pregunta a sus compañeros qué restaurante prefieren. Éstos le hablan de una pulpería, y él telefonea para reservar mesa.

La jefa de otro departamento organiza la cena de empresa por las Navidades y propone a sus compañeros una tortillería que acaban de abrir pero que ella conoce ya, y a cuyo costado funciona un bar de copas que cierra tarde, por lo que podrán prolongar la velada cómodamente sin necesidad de mover los coches.

¿Cuál de los dos jefes se corresponde con la palabra líder?

Diccionario en mano, ambos por igual.

La Academia ha recogido dos acepciones de esta palabra procedente del inglés leader. “Líder” es la “persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad”. Y también “la persona o entidad que va a la cabeza entre los de su clase, especialmente en una competición deportiva”.

Sin embargo, para el ejercicio del líder (o para su condición de tal), en lo referente a la primera acepción solemos aplicar el sustantivo “liderazgo” (“mi hermana ejerce el liderazgo entre sus compañeros”); y en el segundo, “liderato” (“el Barça ocupa el liderato desde el principio de la Liga”).

Según el Diccionario, “liderato” y “liderazgo” son intercambiables, pero rara vez diremos que un líder político ejerce el liderato…, ni que un club ocupa el liderazgo. Y en efecto, el liderazgo se ejerce; el liderato se ocupa. El liderato se disputa, el liderazgo se lleva de natural.

Los primeros usos de “líder” en español se relacionaron precisamente con dirigentes políticos o sociales, personas con carisma, seductores de masas.

De hecho el Diccionario de 2001 ofrecía una definición que iba en ese camino: “Persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora” (quizás habría venido bien una coma después de “sigue”). En 2014 desapareció ese enfoque.

Juan Valera escribe en 1878 “nuestro leader Sagasta”; pero a principios del siglo XX se impone ya la grafía “líder”. Alberti se referirá en los años treinta a un “líder obrero”, y en general esta palabra se relaciona con dirigentes que encabezaban movimientos, vuelcos en las urnas, cambios sociales.

El significado equivalente a “el primero” llegará más tarde, con su entrada en el léxico del deporte.

Como en el caso de la referida cena de empresa, en la política observamos dos tipos de líder: el que se limita a interpretar lo que el público quiere que haga, y el que se dedica a convencer al público de qué es lo que conviene hacer.

Esta segunda interpretación se relaciona más con el significado original de la palabra leader: “guía”: la persona que muestra un camino para que los demás la sigan; quien conduce a otros.

Manuel Fraga, Adolfo Suárez, Felipe González y Santiago Carrillo formaron parte de este segundo capítulo. Todos ellos explicaron a sus bases durante la Transición que en aquel momento se hacía necesario renunciar a ciertos principios irrenunciables.

La mayoría de los líderes actuales, por el contrario, prefiere renunciar a un acuerdo que renunciar a una sola idea de las que sostienen sus correligionarios, aunque algunas de ellas las vean inconvenientes para la situación de hoy. Unos y otros son líderes. Pero no todos ejercen como verdaderos guías.

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