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El artista Anish Kapoor vence a la Asociación Nacional del Rifle de EEUU

Cloud Gate, la escultura de acero de 110 toneladas obra de Anish Kapoor, instalada en el Millennium Park de Chicago.
Cloud Gate, la escultura de acero de 110 toneladas obra de Anish Kapoor, instalada en el Millennium Park de Chicago. Getty Images

Un fallo judicial da la razón al escultor angloindio Anish Kapoor contra la Asociación Nacional del Rifle de EE UU por uso indebido de imágenes de su obra

GEORGE ORWELL creía que todo el arte era propaganda, pero Anish Kapoor no puede estar menos de acuerdo: sus esculturas no tienen ningún tipo de mensaje precisamente porque no quiere que nada se interponga entre ellas y el espectador. El arte es arte. No un vehículo para realizar declaraciones políticas. Por eso el artista angloindio no podía permitir que su pieza Cloud Gate, instalada en el Millennium Park de Chicago, formase parte de las imágenes que representan la presunta “América liberal” —también aparece la sede de The New York Times, diseñada por Renzo Piano, o el Walt Disney Concert Hall, de Frank ­Gehry— en un inflamatorio vídeo promocional difundido por la Asociación Nacional del Rifle (NRA) en junio de 2017. “Utilizan sus medios de comunicación para asesinar las noticias reales. Utilizan sus colegios para enseñar a los niños que su presidente es un nuevo Hitler. Utilizan a sus estrellas de cine, sus cantantes, sus cómicos y sus galas de entregas de premios para repetir la misma narrativa una y otra vez”. El anuncio, titulado La violencia de las mentiras y de poco más de un minuto de duración, suscitó una gran polémica en Estados Unidos porque fueron muchos —entre ellos, muchos partidarios de la tenencia de armas— los que interpretaron que perseguía infundir miedo e, incluso, incitar a la violencia. En los últimos segundos, la narradora, la conservadora Dana Loesch, acusa a “su expresidente”, en alusión a Barack Obama, de apoyar a “la resistencia”, un movimiento de manifestantes que “destrozan ventanas, queman coches, cierran carreteras y aeropuertos e intimidan y aterrorizan a quienes cumplen la ley”. ¿La única solución que se propone para salvar al país? Con­trarrestar esa violencia con el “apretado puño de la verdad”.

Y puede que su arte no sea político, pero Kapoor sí lo es. “Tengo una voz y hay cosas sobre las que tengo una opinión y trato de expresarla, de ser activo. En un mundo tan injusto como este, todos como ciudadanos tenemos esa obligación”, explicaba hace unos meses en una entrevista a El País Semanal. Pidió, por las buenas, que retirasen la imagen de su escultura de 110 toneladas de acero inoxidable, pero la Asociación Nacional del Rifle ignoró su solicitud. Por las malas, en marzo demandó al grupo proarmas por violación de derechos de autor. A principios de diciembre, el artista llegó a un acuerdo extrajudicial con la agrupación para que eliminasen Cloud Gate de su vídeo. Kapoor celebró, nota de prensa mediante, su victoria. “El acoso y la intimidación” habían sido derrotados. Invitó a la institución estadounidense a donar un millón de dólares a las víctimas de la violencia en EE UU —2018 ha marcado un récord de tiroteos en colegios, según un estudio reciente—. Hasta les sugirió una serie de organizaciones benéficas. Como era de esperar, la Asociación Nacional del Rifle hizo oídos sordos y subrayó que habían retirado la imagen solo para “evitar el coste y la distracción del litigio” y que no habían pagado al señor Kapoor ni un euro. Y es que, a pesar del acuerdo, sus diferencias son irreconciliables. Sus verdades, también: Kapoor cree que las armas de fuego solo traen violencia. La Asociación del Rifle, que un país armado es un país más seguro.