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Cómo el amor frena el VIH y la violencia de género

Sabido es que el cariño lo cura todo o casi. ¿Pero el amor se enseña? Un programa en dos países africanos muestra cómo lo sentimental es un buen arma a utilizar contra la transmisión de enfermedades y los malos tratos en la pareja

"Un hombre debería decirle a su mujer que la quiere cada día", "Es verdadero amor cuando todo el mundo puede veros dándoos la mano por la calle", "Ella se quedó aquí y yo me tuve que ir a otro pueblo, pero nuestro amor siguió creciendo, nos mandábamos emails porque en aquella época no teníamos teléfono". El amor importa. También en África. Un estudio realizado en Ruanda y la antigua Suazilandia concluye que la educación sobre relaciones íntimas sanas y positivas puede contribuir a reducir la violencia de género y la transmisión del VIH. Y sendos programas en ambos países lo están llevando a la práctica.

"El estudio del amor y la sexualidad en África se ha centrado casi siempre en el ámbito sanitario y de la medicina. No se ha profundizado en la relación de los roles de género, las relaciones íntimas y el sida", explica Erin Stern, investigadora del London School of Hygiene and Tropical Medicine y una de las autoras del informe. "Saber identificar lo que es amor es fundamental para entender los riesgos y conocer los factores de protección contra la violencia de género y el VIH, que se producen normalmente en el marco de las relaciones", apuntan los autores. De este modo, concluyen que entender qué es una relación igualitaria y sana, hace que los miembros de la pareja sepan los peligros que entraña, por ejemplo, tener varias parejas sexuales sin protección o a saber identificar una situación de maltrato. Así, disponen de más herramientas para buscar soluciones o saber cuál es el mejor modo de actuar para superar la situación. Los autores recomiendan incluir esta formación sentimental dentro de los programas específicamente sanitarios, como los de uso del condón.

Esta investigación se basó en entrevistas con parejas de ambos países y miembros de la comunidad y en varias conversaciones grupales (focus groups). El trabajo se enmarca dentro del programa Indashyikirwa, un proyecto desarrollado por la organización Care que pretende promover relaciones de pareja saludables para luchar contra estas dos lacras. Los propios vecinos de las comunidades son formados por Care para trabajar estos aspectos con las parejas locales. En cuatro años, 344.725 mujeres y 241.995 hombres han participado en alguna de las sesiones.

Se ha animado a las mujeres a ser emprendedoras política y económicamente y ha habido reacciones por parte de los hombres diciendo que por qué se las priorizaba a ellas

El estudio pretende desterrar la idea que han trasladado tradicionalmente las investigaciones sobre África en las que se representa a las mujeres como "víctimas vulnerables" y a los hombres como "violentos agresores sexuales", defienden en el texto. Con estas conversaciones en profundidad, los investigadores ofrecen una versión más compleja de algo que es ciertamente muy complicado: las relaciones humanas. El texto recoge por ejemplo el caso de una mujer que abandonó a su marido maltratador porque cuenta que sus "golpes" mataron a su amor y en otra de las charlas un varón le dice a otro que si realmente quiere a su mujer debería "ayudar" en las tareas del hogar. También se recoge cómo los hombres valoran especialmente que la mujer cocine y limpie y ellas agradecen regalos materiales de vez en cuando.

La investigación pone el foco en la prevención y la educación en el ámbito de la pareja, en lugar de la criminalización del posible agresor. "En poco tiempo ha habido muchos cambios en Ruanda. Es relativamente reciente que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres, en los noventa comenzaron a poder tener tierras. Se ha animado a las mujeres a ser emprendedoras política y económicamente y ha habido reacciones por parte de los hombres diciendo que por qué se las priorizaba a ellas. Las leyes avanzan pero las normas sociales muy estrictas. El hombre es el cabeza de familia, el que toma las decisiones el que posee la casa y las tierras", señala Stern. De ahí que sea especialmente importante que ambos miembros estén juntos en la construcción de una relación sana: "Nos dimos cuenta de que el hecho de que la mujer empezara a ser independiente creaba problemas en casa, porque para el marido puede ser amenazante".

Los autores hacen referencia a un estudio en Uganda de 2016 en el que se constató que fue precisamente el amor el que motivó que el miembro de la pareja seropositivo tomara PrEP (antirretroviral que se consume por vía oral). Pero este sentimiento mal entendido puede dar lugar al efecto contrario. "Estar ciega de amor es lo que puede conducir a permanecer en relaciones abusivas, incluidas aquellas que las ponen en riesgo de sufrir violencia de género o VIH". Es una investigación diseñada para las poblaciones de Ruanda y la antigua Suazilandia de la que se pueden extraer mensajes globales, así lo cree Stern: "No hay una definición universal del amor y no queremos imponer la occidental. El amor y la sexualidad involucra a hombres y mujeres, así que vamos a hablar de esto juntos".

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