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La aplicación que avisa cuando va a caducar un alimento

Gracias a Chowberry, los grupos locales de Nigeria pueden compra los productos que se van a retirar de la venta a un precio reducido y distribuirlos a los que tienen menos recursos

La aplicación Chowberry ha cambiado el modo en el que algunos consumen alimentos en Nigeria. Gracias a esta app, los grupos locales pueden detectar los que se acercan a su fecha de caducidad en las tiendas cercanas, y pueden comprarlos a un precio reducido y distribuirlos a gente que, de otro modo, es posible que no tenga suficiente para comer.

Oscar Ekponimo, creador de esta herramienta, cuenta que tuvo su “revelación” cuando recorría los pasillos de un supermercado en 2014 y descubrió una lata de atún que estaba a punto echarse a perder. “La cogí del estante y le dije al dependiente que iba a caducar en una semana”, explica este ingeniero informático de 31 años. "Iban a tirar comida que todavía se podía consumir porque había llegado a su fecha”.

El funcionamiento es relativamente sencillo: Chowberry avisa a los minoristas en tiempo real cuando sus productos alimentarios se acercan a su caducidad para así aplicar descuentos sobre ellos, lo que permite a las ONG distribuirlos a personas más necesitadas. A través de la aplicación, esas entidades pueden encargar productos que aparecen en la lista de las tiendas asociadas con Chowberry, recibir un código único que presentan en las tiendas y luego llevarse los alimentos a casa. Los descuentos, que pueden llegar a ser de hasta un 75%, aumentan a medida que se aproxima su fecha límite de venta.

Es una manera de abordar un problema global. A pesar de que casi mil millones de personas en el mundo padecen hambre, hasta un tercio de todos los alimentos se destruye después de la cosecha y durante el transporte, o los consumidores y las tiendas los tiran, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En Nigeria, que tiene más de 182 millones de habitantes, lo que lo convierte en el país más poblado de África, el 60% vive por debajo del umbral de pobreza, con menos de un dólar al día, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Ekponimo espera cambiar un poco la situación.

Historia personal

Ekponimo se inspiró en su experiencia personal con el hambre para desarrollar Chowberry. Cuando este ingeniero informático tenía 11 años, su padre, que trabajaba en la construcción en Calabar, una pequeña localidad en el sur de Nigeria, sufrió un derrame cerebral parcial que le incapacitó para trabajar y para mantener a su mujer y a sus cuatro hijos. La madre de Ekponimo, que es enfermera, se vio obligada a cuidar de él y a seguir trabajando en un intento desesperado de mantener a la familia.

“Había veces en las que solo hacíamos una comida sustanciosa cada dos días”, explica Ekponimo. Este menú consistía sobre todo en arroz, garri, el alimento local básico hecho a base de mandioca frita, judías y leche envasada. La familia dependía de la ayuda económica y de las sobras de sus familiares y amigos.

En 2017, Chowberry ayudaba a 20.000 familias en toda Nigeria y la aplicación recibe 6.000 visitas diarias

Levantaron cabeza unos años después cuando el padre de Ekponimo se recuperó, pero él prometió que ayudaría a aliviar el sufrimiento de los que se enfrentan a una situación parecida.

Mientras estudiaba ciencias informáticas en la Universidad de Calabar, empezó a organizar campañas de alimentos. En 2013, ganó el premio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) en la categoría de jóvenes innovadores con un prototipo que al final permitió el desarrollo de Chowberry, por el cual recibió una beca de 5.000 dólares. Ekponimo lanzó oficialmente la app un año más tarde.

“Nuestra propuesta de valor es sencilla: evitar que se desperdicie lo que, de lo contrario, se desperdiciaría y redistribuir los alimentos entre aquellos que más los necesitan”, explica Ekponimo. Sin embargo, no fue fácil convencer a la gente. Cuando, en 2014, habló con la tienda que vendía el atún totalmente comestible que iba a caducar y le explicó el concepto en el que se basaba Chowberry, “no se mostraron muy amables”.

Pero siguió adelante con el desarrollo de la aplicación y hablando con los minoristas para despertar su interés. Al final, encontró a algunos que sí lo estaban.

Raphael Emakpor, el supervisor de Health Trust Pharmacy and Stores, una tienda en una zona residencial de Abuja, comenta que Ekponimo se dirigió a ellos para hablarles de Chowberry el año pasado. Y en seguida quisieron participar. Emakpor explica que los productos normalmente se compran a la tienda a un precio rebajado entre un 50% y un 80%, y el precio de los copos de maíz, la sémola, el aceite de cacahuete y los cereales por lo general se reduce.

“La innovación es maravillosa en el sentido de que el objetivo es alimentar a los [necesitados]” y a la gente desplazada internamente por el conflicto en el noreste, aseguraba Emakpor. “Las innovaciones simplemente no surgen así”.

Crece la demanda

Actualmente, Chowberry cuenta con un equipo de nueve personas en Abuja que trabaja con 20 minoristas de allí y en todo Lagos, una ciudad de 20 millones de habitantes. Chowberry también está asociada con las organizaciones caritativas locales Hold My Hands Women, Youth Development Foundation, Thrifty Slayer y Afro Global Care Foundation.

En 2017, Chowberry ayudaba a 20.000 familias en toda Nigeria, según Ekponimo, y la aplicación recibe 6.000 visitas diarias. En 2016, este informático fue el único africano entre los Jóvenes Laureados nombrados en el Premio Rolex a la Iniciativa. También fue uno de los Líderes de la Próxima Generación de 2017 de la revista Time.

Su siguiente paso es seguir extendiéndose. Aunque ha sido fácil convencer a los pequeños minoristas del valor de la app, no ha sido tan sencillo intentar que los gigantes del sector se unan al equipo debido a su ubicación y a las trabas burocráticas.

Sin embargo, está convencido de que se expandirá para resolver el problema más arriba en la cadena de valor, "donde están los principales distribuidores y fabricantes, para reducir el desperdicio y facilitar la redistribución a las familias”. Tiene previsto ir más allá de las fronteras de Nigeria y ya ha habido muestras de interés en Brasil y en Argentina.

Este texto fue publicado originalmente en inglés en la página web de Newsdeeply en este enlace.

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