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Abraham Ortelius, el cartógrafo del primer atlas mundial en el siglo XVI

El matemático y cartógrafo flamenco abrió el mundo a la globalidad con sus recopilaciones de mapas tras los descubrimientos de América y del océano Pacífico

abraham ortelius
Abraham Ortelius cuadro de Peter Paul Rubens

Hubo un tiempo en el que el mundo era algo tan desconocido como temido. Tan solo quienes viajaban sabían que siempre había algo más allá de donde alcanzaba la vista al mirar al mar. Sin embargo, con demasiada frecuencia, los barcos que partían de un puerto nunca regresaban. Ahora tenemos el mundo a nuestro alcance a vista de celular y de GPS, pero hace casi 500 años, para acertar con la configuración de un territorio había que estudiar mucho y arriesgar más al no existir vistas aéreas, ser muy difíciles y lentas las comunicaciones y ni tan siquiera estar descubierta la compañera de la latitud: la longitud.

En el siglo XVI, un erudito como Abraham Ortelius, que era matemático, geógrafo, cartógrafo y cosmógrafo de origen flamenco y hablaba varios idiomas, se encargó de paliar la escasez de conocimiento sobre el globo terráqueo al ofrecer una nueva visión del mundo, distinta a la de Ptolomeo, y además ser el primero en asumir la hipótesis de la deriva continental. El considerado padre de la cartografía moderna y creador del primer atlas mundial, recopiló la información existente en aquella época, nombró las fuentes de cada mapa que utilizó y llegó a convertirse en el geógrafo oficial de Felipe II.

Abraham Ortelius, también escrito como Oertel, Orthellius o Wortels, nació en Amberes (Bélgica) el 14 de abril 1527 y fue criado por su tío después de la muerte de su padre junto a sus dos hermanas, Anne y Elisabeth. La familia Ortelius era originaria de Augsburgo, pero al ser acusada de protestante estuvo en continuo movimiento por miedo a la persecución.

Tras estudiar griego, latín y matemáticas, el pequeño Abraham Ortelius se estableció en su ciudad natal. Aprendió el oficio de grabador, trabajó en lo que se conocía como iluminador de mapas y en 1554 se dedicó a la venta de mapas, libros, monedas y antigüedades. Fue precisamente el mundo del comercio lo que le permitió realizar viajes extensos por toda Europa y establecer contactos con la comunidad internacional de académicos interesados en la exploración del mundo y la cartografía, especialmente con los ingleses Richard Hakluyt y John Dee. De ellos Ortelius obtuvo materiales cartográficos y gran información, al igual que hizo de su admirado colega flamenco Gerhardus Mercator, también geógrafo y quien se cree que inspiró su pasión por la creación de mapas.

Abraham Ortelius comenzó a dibujar diversos mapas en la década de 1560. Entre ellos destacan los de Egipto, Asia, Tierra Santa y el Imperio Romano. La recopilación que hacía de ellos en sus viajes le servía para repintarlos sobre lino, colorearlos y añadirles información, lo cual le fue reportando ganancias y le permitió seguir viajando.

El incipiente cartógrafo tuvo además la suerte de haber nacido en un país comerciante y exportador, con tres de los puertos marítimos más importantes del mundo y rodeado de agua, por lo que quizá Abraham Ortelius también pensó en abrir nuevas rutas marítimas y comerciales para generar riqueza con su afición convertida en profesión.

Si el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 fue uno de los acontecimientos más grandiosos e inesperados de la historia de la humanidad por su propósito inicial, no lo fue menos el descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa el 25 de septiembre de 1513, ya que con este hallazgo se completaba el mapa del mundo.

A finales del siglo XVI la información geográfica producida por los últimos descubrimientos había dejado obsoletas muchas de las observaciones que existían en la época, así que era el momento para que el mapa impreso se pusiera al día, y ésa fue la tarea facilitada por el trabajo de Abraham Ortelius y Mercator.

El 20 de mayo de 1570 Abraham Ortelius publicó Theatrum Orbis Terrarum’, 70 mapas en 53 hojas. La obra contenía un mapa mundial y mapas de los continentes de África y Asia, así como de Europa, que fue el área más estudiada. Fue una obra que no tuvo rival en su género en toda Europa entre la primera edición de 1570 y la última, fechada en 1612, con un total de 31 ediciones en 7 lenguas diferentes: holandés (1571), alemán (1572), francés (1572), español (1588), inglés (1606) e italiano (1608). Además, vieron la luz cinco suplementos, que tituló ‘Additamenta’, entre 1573 y 1597. En 1624, ‘Theatrum’ había pasado por 40 ediciones y había crecido a 166 mapas, apareciendo incluso en latín.

Mapa de Atlas Theatrum Orbis Terrarum de Abraham Ortelius. Año 1570.
Mapa de Atlas Theatrum Orbis Terrarum de Abraham Ortelius. Año 1570.

La colección merece llamarse atlas debido a su formato de publicación uniforme, a la selección crítica del material existente y a la mención de los autores cuyos mapas se utilizaron (87 en total). Por eso, aunque a Abraham Ortelius se le conozca como “el Ptolomeo del siglo XVI”, en realidad fue muy disminuida la influencia de la geografía de éste.

Además de este interesante ‘Catalogus auctorum’ por ser la primera vez que se recogían las fuentes, a continuación Abraham Ortelius realizó un también útil ‘Index tabularum’, así como el ‘Nomenclator’ que cierra la serie de mapas y brinda las equivalencias latinas para los topónimos modernos. Los mapas están representados por barcos en medio del mar y algunos monstruos marinos como aún se consideraba en aquella época.

Sin embargo, se dice que el primer Atlas moderno fue el del mismo Mercator, amigo íntimo de Ortelius, solo que retrasó su edición, precisamente por amistad, para que resaltara el ‘Theatrum Orbis Terrarum’. Como reconocimiento a este hecho, Ortelius, por su parte, tomó los mapas de mayor relevancia de Mercator.

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Según los estándares modernos, las páginas del considerado primer atlas de Abraham Ortelius están llenas de errores, aunque muchos fueron corregidos en las 25 ediciones posteriores publicadas antes de su muerte, pero si por algo también destaca el ‘Theatrum’, aparte de por ser pionero en la cartografía, es por ser la primera evidencia de que alguien consideró la deriva continental, la teoría de que los continentes alguna vez estuvieron unidos antes de separarse.

En los mapas de Abraham Ortelius tanto Europa como el sudeste asiático recibieron la versión más exacta de lo que existía hasta ese momento, mientras que las líneas generales de Sudamérica quedaron mal retratadas y también recibió críticas por sus mapas de España.

En 1575 Abraham Ortelius fue nombrado geógrafo oficial de Felipe II gracias a la recomendación del humanista español Benito Arias Montano, un cargo que le permitió acceder a los conocimientos acumulados por los exploradores portugueses y españoles, y de esta manera pudo seguir publicando estudios de geografía y relatos de viajes.

Abraham Ortelius es conocido también gracias a su correspondencia con prominentes científicos y humanistas de toda Europa, una práctica que arrojó mucha información sobre los grandes pensadores de su tiempo.

A lo largo de su vida publicó también un ‘Epitome’ en 1577, que fue traducido muy pronto al francés, latín, italiano, inglés y alemán. También compuso un ‘Thesaurus geographicus’ y, poco antes de morir, el ‘Parergon’, con 38 mapas e imágenes del mundo antiguo a las que se unen varias reproducciones de monedas, otra de las aficiones que cultivó durante toda su vida.

Abraham Ortelius murió en 1598 y la noticia llenó de luto público Amberes, donde ya era ampliamente reconocido por su aportación a la cartografía. En la actualidad, los mapas originales de quien nos abrió a la globalidad del mundo, son objetos muy valorados entres los coleccionistas y museos.

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