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En Marruecos piden más cárcel para los pederastas

Escándalo tras una sentencia de tres años de cárcel para el violador de ocho menores

Najat Anwar, presidenta de Touche Pas à Mon Enfant (No toques a mi niño) en 2011.
Najat Anwar, presidenta de Touche Pas à Mon Enfant (No toques a mi niño) en 2011. Getty Images

Un sexagenario ha sido condenado en el Tribunal de Apelaciones de la ciudad sureña de Agadir a tres años de prisión por haber abusado de ocho niñas de entre 6 y 12 años. En realidad, la prensa marroquí no habla de abusos sino de violaciones. Najat Anwar, la presidenta de la Touche Pas à Mon Enfant (No Toques a mi Niño), una ONG marroquí que lucha contra la pederastia desde 2004, ha expresado su indignación en el sitio Le360: “Esta persona debería haber sido condenada a 30 años de prisión, conforme al artículo 483 del Código Penal. Ignoramos por qué se ha beneficiado de circunstancias atenuantes. Desgraciadamente, este tipo de sentencias anima a los criminales a reincidir”. Sobre las redes sociales, las críticas también arreciaron. “Tres años por violar a ocho niñas inocentes, ¡como si le cayeran 4,5 meses por cada una!”, lamentaba un internauta.

Anwar indicó a este diario que hay demasiadas sentencias en Marruecos donde los pederastas se benefician de circunstancias atenuantes. Como ejemplo más reciente, recuerda el caso de un ciudadano francés que violó en varias ocasiones a cuatro niñas de entre nueve y trece años y ha sido condenado en marzo por el Tribunal de Apelaciones de Fez a “solo ocho años” y una indemnización del equivalente a 2.700 euros.

Najia Adib es la presidenta de otra asociación de nombre parecido, Touche Pas à Mes Enfants (No Toques a mis Niños). Y también se queja en Huffpostmaghreb de la ligereza de las condenas: “Uno, dos años, y a veces hasta salen indemnes”.

El caso que más indignó a la sociedad ocurrió en el verano de 2013, cuando el rey Mohamed VI indultó al pederasta español Daniel Galván Viña, que entonces tenía 63 años y había sido condenado a 30 años por abusar de una docena de niños de hasta tres años. Miles de personas se manifestaron entonces en varias ciudades y forzaron al rey, de forma inaudita, a dar explicaciones sobre su decisión equivocada.

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