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Por qué debería prohibirse fumar en el coche incluso sin niños dentro

La comunidad científica pide concienciar sobre 'un coche sin humo' por el alto riesgo para los niños de padecer enfermedades graves

El gesto es casi instintivo en los padres fumadores: encienden un cigarrillo cuando entran en el coche y con suerte lo apagan cuando sube su hijo. Pero no siempre. Algunos continúan fumando con las ventanillas abiertas, aunque según indican los expertos no sirve de nada y las partículas tóxicas del tabaco permanecen en el vehículo hasta 10 días después. La tapicería y la moqueta absorben sustancias tan nocivas y cancerígenas, que si fuéramos conscientes del peligro para la salud que supone para los niños dejaríamos de hacerlo.

“La mitad de los niños españoles no necesitan salir de su casa o del coche para convivir con la contaminación ambiental procedente del humo del tabaco. Los padres fumadores no son conscientes de los problemas para la salud que conllevan las partículas del humo, que pesan más que el aire y se quedan a un metro sobre el suelo, a la altura de los niños. Impregnan los muebles, el suelo, donde juegan, la ropa, la moqueta… en definitiva, todo el entorno del niño”, afirma rotundo el doctor Juan Antonio Ortega, coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la Asociación Española de Pediatría y autor de varias investigaciones sobre los efectos del tabaquismo en la infancia, como recoge su estudio Industria tabaquera: riesgo infanto-juvenil.

En su experiencia clínica ha observado el fenómeno de menores ingresados en la UCI durante largas estancias, con altos niveles de cotinina -un metabolito del tabaco- en la orina. Ellos no fumaban, sus padres en el hospital tampoco, pero la ropa de sus padres fumadores, a la que se abrazaban, les exponía a los restos del humo del tabaco. Una exposición que se multiplica en espacios pequeños como los coches particulares y autobuses de transporte escolar, en cuyo interior un conductor ha podido fumar en sus horas de descanso.

Campaña Coche Sin Humo

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, hasta un 30% de las muertes por tabaquismo pasivo en el mundo afecta a los menores. Precisamente por este motivo, el Consejo General de Enfermería acaba de lanzar la campaña “Coche Sin Humo. Protégeles”, que espera contribuir a la concienciación de las familias fumadoras para que nunca enciendan un cigarrillo en un vehículo particular, ni siquiera cuando no hay niños.

“Los hijos de padres fumadores tienen hasta cuatro veces más posibilidades de sufrir cáncer en la edad adulta. ¿Queremos eso para nuestros hijos? Pedimos que se prohíba fumar en los coches particulares, porque existen estudios que demuestran que la Ley Antitabaco ha reducido los niveles de nicotina en adultos no fumadores, pero no ha sido así con los niños. Siguen expuestos: fumar solo medio cigarrillo dentro de un coche genera una contaminación 10 veces superior a los límites considerados peligrosos para la salud”, afirma Florentino Pérez, presidente del Consejo General de Enfermería.

¿Serviría de algo abrir todas las ventanillas o exhalar el humo hacia fuera? Los expertos explican que a cierta velocidad y en movimiento, la dinámica de fluidos del coche impide que el humo realmente salga del habitáculo. Sería necesario “un huracán” para que se limpiase.

De esta forma, las sustancias más pesadas impregnan alfombrillas, tapicerías y respaldos, en contacto directo con los menores, durante varias semanas. “En el coche del fumador hay más partículas dañinas que en los bares cuando se permitía fumar. Por eso lanzamos la campaña Coche Sin Humo: queremos movilizar a los cerca de 300.000 enfermeros que hay en España, para que nos ayuden a divulgar entre los menores estos riesgos, con charlas en los colegios y las consultas, y sean los niños quienes pidan a sus padres que no fumen dentro del coche”.

Prohibición y concienciación

A finales del año pasado, la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) pedía oficialmente que se modificase la ley Antitabaco para que se prohíba fumar dentro de los coches particulares, como reclamó meses antes la Organización Médica Colegial.

“Si un niño inhala humo “de segunda mano”, como fumador pasivo, los tejidos y la tapicería de los coches a los que se adhieren estas sustancias cancerígenas serían el “humo de tercera mano”. Los niveles de toxicidad a los que estamos exponiendo a los niños en los vehículos donde se fuma son de auténtica emergencia”, señala el doctor Joan Ramon Villalbí, presidente de SESPAS. “Para quien tenga dudas sobre la exposición a estas sustancias le recomendaría leer los trabajos del doctor Esteve Fernández-Muñoz, del Instituto Catalán de Oncología. Son simplemente demoledores”.

En enero fueron tres Sociedades Científicas -la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Medicina de Tráfico (SEMT)-, quienes recomendaban la prohibición del cigarrillo en los vehículos y pedían directamente a la Dirección General de Tráfico que iniciase campañas de concienciación contra el tabaco en el coche, como se han realizado tras campañas contra el móvil o el alcohol. Todavía no han recibido contestación de la DGT y este periódico tampoco.

“Ya no se trata solo del aumento de las enfermedades respiratorias en los niños o de los peligros para su salud por la exposición a estas partículas. Nos preocupa también el riesgo para la Seguridad Víal que implica encender un cigarrillo en el coche como elemento de distracción”, explica el doctor José Luis Díaz-Maroto, promotor de la carta y coordinador del Grupo de Tabaquismo de SEMERGEN. “La nicotina es un estimulante, pero hay otras sustancias en el tabaco que provocan cansancio, astenia, cefaleas, aumento de la presión arterial… Por no hablar de los posibles accidentes por distracciones si nos cae ceniza encima o nos quemamos, y los incendios forestales por lanzar colillas desde las ventanillas”.

Según datos de la DGT, las distracciones al volante provocaron el 32% de las víctimas de tráfico en 2017 y más del 60% de los accidentes se deben a la pérdida de contacto visual con la carretera. El tiempo medio para encender un cigarrillo es de 4,1 segundos. En dicho tiempo se recorren 113 metros a 100 kilómetros/hora. Sería necesaria la distancia de un campo de fútbol para que diera tiempo a detener el coche ante un imprevisto y con el cigarrillo al volante.

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