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El pueblo donde los Reyes Magos traen tabaco a los niños

La aldea portuguesa de Vale de Salgueiro revive cada año y por un día una práctica que las leyes del país prohíben

Natasha, de ocho años, sujeta un paquete de tabaco .
Natasha, de ocho años, sujeta un paquete de tabaco .

Los Reyes Magos traen muchos regalos a los niños en su saco, incluso, hay algunos que vienen con cigarrillos. Entre estos se encuentran los Reyes de la aldea portuguesa de Vale de Salgueiro; en realidad no son tres majestades, sino uno solo, y del mismo pueblo, que durante esta velada visita cada casa de la aldea, repartiendo altramuces y vino. En la alborada del día 6, una banda de gaitas y tambores despierta a la aldea con sus muñeiras seguido por niños felices que, en ese día, reciben de sus familiares adultos cigarrillos para que se desvirguen en el vicio del fumar.

La tradición, como buena tradición, es secular, remontándose a los tiempos paganos, aunque lo del tabaco es más reciente, aunque nadie de la aldea recuerda como empezó la historia, probablemente departiendo con los vástagos placeres de un día excepcional. Aunque otras tradiciones, especialmente con animales, han sido suprimidas con los tiempos o denunciadas por atentar contra algo, en el caso del reparto de cigarrillos a menores no ha ocasionado nunca ninguna denuncia en Vale de Salgueiro, ni siquiera protesta, más allá de la atención que, por un día, la prensa internacional dedica a esta aldea, olvidada de la mano de Dios.

Situada en el norte de Portugal, en la región de Tras-os-Montes, Vale de Salgueiro apenas cuenta con 400 habitantes, y en días laborables sobran dedos para contar los niños que se ven por la aldea. A diferencia de los carnavales -cuando hasta el Gobierno permite a los funcionarios cogerse puente-, los Reyes Magos no son una tradición ni una festividad en Portugal. Ni familias ni ciudades lo celebran, aunque sí existe su versión del roscón de reyes, el bolo rei o el bolo rainha, que si originariamente se comía el 6 de enero, en la actualidad es un pastel que se vende durante todas las fiestas navideñas.

A falta de fiestas, regalos y cabalgatas, sobresale una vez al año la tradición de Vale de Salgueiro, donde un hombre del pueblo es entronizado en la iglesia el 6 de enero, al recibir la corona del rey del año anterior. El nuevo monarca se encarga de organizar la fiesta, lo más generosa que se pueda, aunque eso depende de los donativos que recoja de los vecinos. Si los mayores disfrutan de vino y altramuces, niños de diez, doce o trece años, echan humo por sus bocas como si fueran ya unos adultos.

Si los mayores disfrutan de vino y altramuces, niños de diez, doce o trece años, echan humo por sus bocas como si fueran ya unos adultos.

En Portugal, las leyes prohíben vender y dar tabaco a menores –que generalmente se cumple– y también prohíben fumar en lugares cerrados. En bares y restaurantes, se permite si hay una zona apartado, aunque en la práctica eso se limita a una pegatina. En la actualidad se tramita una ley para prohibir fumar en los alrededores de escuelas y hospitales, una práctica que llega incluso a las gasolineras, donde los clientes salen a fumarse un pitillo junto a los surtidores y bombonas de butano, porque dentro de la cafetería de la gasolinera no pueden hacerlo.

Alrededor del 24% de los portugueses fuma y, aunque un tercio dice que intenta dejarlo, la mayoría fracasa. Cada año, mueren más de 11.000 personas en el país por causa del tabaco, según el Servicio Nacional de Salud. Ni este ni ningún otro organismo oficial ha levantado queja alguna de la costumbre de la aldea de Tras-os-Montes.

Es decir, que los niños del Vale de Salgueiro van a seguir fumando una vez al año por muchos años en nombre de la tradición y gracias a que nadie se acuerda de ellos, ni para bien ni para mal, excepto en la Noche de Reyes, que les traen altramuces, pitillos y tintorro.

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