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Cada dos días de 2017 ‘nació’ un milmillonario

El informe 'Premiar el trabajo, no la riqueza', de Oxfam, concluye que el 82% del crecimiento fue a parar al 1% más privilegiado del mundo. En España, la recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los más ricos que a los más pobres. Se publica hoy, víspera del Foro Económico Mundial, en Davos

En vídeo, la campaña de Oxfam contra la desigualdad.

Si el mundo fuera una pirámide de copas y el champán, la riqueza, la ley física de la gravedad haría que, una vez llena la cúspide de la pirámide, el líquido fuera cayendo hacia abajo. De tal modo, cuanta más bebida se vierta, más fluirá hacia las bases. Aplicada a la economía, esta es la teoría. Pero en la práctica, el crecimiento no ha colmado las copas de los más ricos ni ha aumentado el torrente hacia los más pobres porque los primeros tienen recipientes cada vez más grandes. Aumenta la desigualdad. Es lo que concluye todo informe publicado al respecto. El último, Premiar el trabajo, no la riqueza, elaborado por Oxfam.

Para la realización del estudio, la organización ha encuestado a más de 70.000 personas en 10 países, representando a una cuarta parte de la población mundial. De ellas, más de tres cuartas partes opina que la brecha entre ricos y pobres es demasiado grande en sus países. Así lo cree, por ejemplo, el 58% de la población de Países Bajos y el 92% en Nigeria. No es una percepción. Los datos les dan la razón.

En 2017, cada dos días nacía un nuevo milmillonario en el mundo. El pasado fue el año en el que, según el estudio de Oxfam, se produjo el mayor aumento de la historia del número de personas con más de mil millones de dólares en su haber. Actualmente, hay 2.043 con tal fortuna. De ellos, el 90% son hombres.

Hay más y son cada vez más ricos. Datos del Global Wealth Databook (2017) de Credit Suiss, recabados por los autores del informe, confirman que el 1% de la población más privilegiada en el mundo, la copa más alta de la pirámide, se apropió del 82% del crecimiento de la riqueza global. "Mientras que a la mitad más pobre del planeta no le ha llegado nada" de esa bonanza, denuncia la ONG. Tanto es así que, según la misma fuente, 42 personas poseen actualmente lo mismo que los 3.700 millones de personas del mundo con menos recursos.

No está entre los primeros, pero casi, Stefan Persson, que ocupa el puesto 43 en la lista Forbes. Destaca Oxfam que el hijo del fundador de H&M recibió 658 millones de euros en concepto de dividendos el año pasado. "Anju vive en Bangladés y trabaja confeccionando ropa para a exportación. Suele trabajar 12 horas al día. A menudo tiene que saltarse comidas porque no ha conseguido suficiente dinero. Gana poco más de 900 dólares al año", añaden a renglón seguido los autores. Con todo, la citada marca de moda "ha sido de manera constante una de las empresas textiles más progresistas a la hora de abordar el problema de los salarios de pobreza en su cadena de suministro", matiza la organización.

42 personas poseen actualmente la misma riqueza que los 3.700 millones más pobres del mundo

Con la calculadora en la mano, Oxfam ha estimado que a un director general de cualquiera de las cinco mayores empresas del textil le basta con trabajar cuatro días para ganar lo mismo que una mujer en el mismo sector en Bangladés, como Anju, en toda su vida.

La escandalosa desigualdad no solo se observa si se compara a los ricos entre los ricos con los más pobres entre los pobres. En Estados Unidos, por ejemplo, "con poco más de un día de trabajo, un director general gana lo mismo que un trabajador en todo un año", citan los redactores una publicación del Economic Policy Institute. Si a esta abismal diferencia de ingreso se le añade el hecho de que una tercera parte de la riqueza de los milmillonarios ha sido heredada, no es de extrañar que la mitad de los encuestados por Oxfam sientan que, por más que trabajen, es muy difícil o imposible para el ciudadano de a pie aumentar sus ingresos. Sin embargo, en los próximos 20 años, 500 de los hombres más ricos traspasarán 2.400 millones de dólares a sus descendientes. "Una cantidad superior al PIB de India, un país con 1.300 millones de habitantes", advierten los redactores.

Vídeo de la campaña 'Sin trato no hay contrato'.

"En ocasiones, los súper ricos acusan a Oxfam y otros actores de 'provocar una guerra de clases', pero la verdad es que en muchas sociedades, incluida la estadounidense, a la que pertenezco, muchos súper ricos han declarado la guerra a los pobres", anota en las primeras páginas Jeffrey D. Sachs, profesor de la Universidad de Columbia y director de la Red de Soluciones de la ONU para el Desarrollo Sostenible.

Las críticas de las que es objeto esta y otras ONG que apunta Sachs se explican, en gran medida, por el afán de éstas en exigir un sistema fiscal menos favorable a los intereses de los más ricos, uno en el que las grandes fortunas contribuyan más al bienestar común. Esta ha sido (y es) una reivindicación recurrente en los informes anuales sobre desigualdad de Oxfam. De hecho, tradicionalmente la organización publica este documento un día antes del comienzo del Foro Económico Mundial, en Davos, que reúne a los principales mandatarios de organizaciones internacionales, dirigentes de varios países, líderes de empresas e intelectuales para analizar los problemas del mundo y buscarles solución, para convencerlos de la importancia de luchar contra los paraísos fiscales, entre otras reivindicaciones. 

Este año, la cumbre arranca mañana 23 de enero para los 3.000 asistentes de 100 países. Su lema: Crear un futuro común en un mundo fracturado. Para ello, Oxfam tiene una propuesta: "que los trabajadores y trabajadoras del mundo disfruten de salarios y empleos dignos". Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, lo dice así en los testimonios de expertos recabados por la ONG: "La receta para reducir la desigualdad que experimentan las familias trabajadoras y garantizar empleo decente es sencilla: un salario mínimo que permita vivir dignamente, protección social y empresas que respeten los derechos humanos y laborales".

En ocasiones, los súper ricos acusan a Oxfam y otros actores de 'provocar una guerra de clases', pero la verdad es que muchos súper ricos han declarado la guerra a los pobres

Jeffrey D. Sachs

"Se necesitan salarios que permitan vivir con dignidad", añade en este sentido Frances O'Grady, secretario general del Congreso de Sindicatos británico. "Pero la codicia descontrolada de las grandes empresas está acelerando la desigualdad y la inseguridad. Una negociación colectiva más amplia podría reequilibrar la economía mundial en beneficio de todos, no solo del 1%", sugiere.

"Este estudio confirma que la mayoría de las personas quiere vivir en sociedades mucho más equitativas", escribe Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por eso, el mundo se ha comprometido a reducir la desigualdad como manda el décimo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, opina el experto. Esta agenda, que debe guiar los pasos de la comunidad internacional para un mundo mejor y más justo en 2030, llama a "mejorar el nivel de vida del 40% de población más pobre en cada país", así como "lograr una mayor igualdad mediante políticas fiscales, salariales y de protección social". Esta es la literalidad del Objetivo 10 que no se conseguirá sin que otros sean abordados, como el primero, que fija erradicar la pobreza extrema en el plazo establecido. En el número ocho, los países se comprometieron a, entre otras cuestiones económicas a "lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos los hombres y mujeres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor". 

Los retos están marcados. El punto de partida es este.

España no va mejor

¿Realidad o ficción? La recuperación económica, en manos de una minoría. Este es el título que Oxfam Intermón ha elegido para el informe respecto a la desigualdad en España. Pese a las noticias de crecimiento del país en los últimos años, muchos españoles no se han enterado. De hecho, los autores advierten que, en 2016, "España logró batir su propio récord de personas en situación de pobreza, con más de 10,2 millones de personas cuya renta se sitúa por debajo del umbral de pobreza, con una tasa de pobreza total del 22,3%, la más alta desde 1995". Estos datos sitúan al país como tercer país con un mayor porcentaje de pobres de la Unión Europea, solo por detrás de Rumanía y Bulgaria, según la ONG.

Vídeo de la campaña 'Sin trato no hay contrato'.

Así, las buenas nuevas económicas, lo son principalmente para unos pocos. "Atendiendo solo a los años de bonanza tras la crisis, entre 2013 y 2015, 29 de cada 100 euros provenientes del crecimiento económico ha ido a parar al 10% con rentas más altas, mientras que apenas ocho de cada 100 han terminado en manos del 10% más pobre", anota la organización. "La recuperación económica ha favorecido cuatro veces más a los más ricos que a los más pobres", explica el autor.

En cuanto a la riqueza (lo que se posee), en España, el 10% más rico de la población concentra más de la mitad de la riqueza total (53,8%), es decir, más que el otro 90% restante. Atendiendo al 1% más rico, la concentración es todavía mayor: el 1% de la población más rica en España concentra una cuarta parte de la riqueza (25,1%), casi lo mismo que el 70% de la población (que tiene un 32,13%).

La desigualdad en ingresos y riqueza contrastadas con los datos de los dos párrafos anteriores convierten a España en el tercer país más desigual de Europa. "Solo por detrás de Rumanía y Bulgaria, y empatado con Lituania. Y es el país de la Unión Europea donde más ha crecido la desigualdad desde 2007", zanja el estudio. Aquí también hay tarea.

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