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¿Un suplemento que evita abortos? Esto dice la ciencia

Los investigadores que lo han estudiado dicen que, además, puede prevenir los defectos de nacimiento. ¿Cantos de sirena?

abortos

Cuando se desean los hijos, una marca coloreada en el test de embarazo es la primera alegría que reciben los futuros padres, aunque la dicha será efímera para muchos puesto que hasta el 20% de los embarazos acaban en un aborto espontáneo, la mayoría antes de la semana 12.

Si la gestación sigue su curso normal, el temor a que el bebé tenga alguna enfermedad o un defecto físico suele acompañar a la madre hasta que comprueba con sus propios ojos que su hijo está completamente sano. Así pues, ¿quién no se deja seducir por la idea de poder evitar cualquier problema durante el embarazo con tan solo tomar un simple suplemento vitamínico?

De esta forma se explica el enorme interés que ha generado en todo el mundo el trabajo desarrollado en el Instituto de Investigación Cardiaca Victor Chang, en Australia, en torno al potencial de la vitamina B3 para prevenir abortos y defectos del nacimiento, unas expectativas que el propio centro ha alimentado al calificar el resultado como "uno de los mayores descubrimientos de Australia en la investigación del embarazo", y ha avivado la profesora Sally Duwoodie al asegurar que "esto tiene el potencial de reducir significativamente el número de abortos y defectos de nacimiento en todo el mundo, y no digo estas palabras a la ligera".

Los resultados del estudio del Instituto Victor Chang se han calificado como "uno de los mayores descubrimientos de Australia en la investigación del embarazo"

La investigación comenzó en el año 2005, cuando el equipo australiano descubrió una mutación genética en los padres de un bebé que nació con graves defectos en el corazón, la columna vertebral y las costillas, y una alteración parecida también estaba en los familiares de otro niño con deformidades similares. Concretamente, según informa el comunicado del Instituto Victor Chang, se trataba de una anomalía que afecta a la síntesis de la molécula NAD (nicotinamida adenina dinucleótido), que es esencial para todas las células vivas y su déficit durante el embarazo puede afectar a la formación del embrión

Hasta ahora solo se ha probado en ratas

"Esta deficiencia se puede curar potencialmente tomando una vitamina común", explica Duwoodie, concretamente vitamina B3 (niacina), que se encuentra en carnes y vegetales verdes, entre otros alimentos. El profesor Robert Graham, director ejecutivo del Instituto, ha apuntado que "al igual que ahora usamos folato para prevenir la espina bífida, esta investigación sugiere que, probablemente, sea mejor para las mujeres comenzar a tomar vitamina B3 muy temprano, incluso antes de quedar embarazadas. Esto podría cambiar la forma en que se atiende a las mujeres gestantes en todo el mundo".

Todos los expertos consultados por Buenavida coinciden en la calidad y el rigor de la investigación, pero pieden prudencia: este suplemento de vitamina B3 aún no se ha probado en humanos

Previendo el impacto de estas declaraciones, buena parte de la comunidad científica se ha apresurado a matizar el verdadero alcance de los resultados y su hipotético traslado a la práctica habitual, si bien todas las voces coinciden en reconocer la calidad y el rigor del trabajo del grupo australiano. Claire Roberts, investigadora de la Universidad de Adelaida (Australia), sostiene que de momento no hay que recomendar suplementos de vitamina B3 a las mujeres embarazadas y, además, tomarlos tampoco previene los abortos y todos los defectos de nacimiento.

La prudencia de Roberts se basa en que la investigación se ha llevado a cabo en ratas y no se ha reproducido en humanos, y exactamente este es el criterio que prevalece entre los expertos españoles consultados por Buenavida

¿Cuánto falta para saber si funciona?

Este trabajo abre "una vía muy importante de investigación en casos de pérdida gestacional que debe ser aprovechada", dicen desde el Grupo de Interés de Salud Embrionaria de la Sociedad Española de Fertilidad

Para Eduard Baladia, director del Centro de Análisis de la Evidencia Científica de la Academia Española de Nutrición y Dietética, lo primero es repetir la investigación (por otros grupos) en animales para confirmar los resultados, y después repetirlos en humanos, porque "asumir que pasará lo mismo en mujeres, es mucho asumir". Además, "habría que comenzar con pocas embarazadas y con dosis pequeñas de vitamina B3 para después ir aumentado las dosis", y con los resultados, ir sacando las conclusiones.

Desde el Grupo de Interés de Salud Embrionaria de la Sociedad Española de Fertilidad, se repite la insistencia en que "hay que comprobar que las conclusiones puedan trasladarse a humanos", lo que no resta interés al trabajo porque "abre una vía muy importante de investigación en casos de pérdida gestacional que debe ser aprovechada".

Tampoco se puede establecer, por ahora, una correlación entre el ácido fólico —su administración previene más del 70% de malformaciones relacionadas con defectos del cierre del tubo neural, como la espina bífida— y la niacina, ni mucho menos recomendar suplementos a las gestantes.

Antonio García Burguillo, jefe de sección de la Unidad de Medicina Perinatal del Hospital Doce de Octubre, de Madrid, aclara que "aunque el ácido fólico es una vitamina B (B9) no tiene porqué existir ningún paralelismo con la B3. Del ácido fólico hay muchos datos en humanos y desde hace muchos años". Una situación bien diferente para la niacina. Por ello, insiste, "el resultado del estudio no es ni mucho menos suficiente para recomendar suplementos de vitamina B3 a toda la población de embarazadas. En la actualidad no está indicado".

"La carencia de niacina no es habitual en personas sanas y cuando sucede suele ir asociada a déficits de triptófano y vitamina B6", Andreu Farran-Codina, de la Universidad de Barcelona

Las españolas no suelen tener carencia de vitamina B3

El portavoz del Grupo de Salud Embrionaria, Felipe del Río, no se atreve a predecir si eso sucederá en el futuro ya que "una mujer debería tener cubierta su necesidad de vitamina B3 con una dieta equilibrada", y, además, lo poco frecuente de los defectos en la síntesis de NAD, detectados en la investigación del Instituto Victor Chang, "no haría necesaria la suplementación a nivel general".

¿Podemos estar seguros de que no nos falta niacina? El profesor Andreu Farran-Codina, de la Universidad de Barcelona, confirma que la vitamina B3 está "ampliamente distribuida en los alimentos" y "no es habitual que se produzcan carencias importantes de niacina en personas sanas, aunque cuando suceden van asociadas, normalmente, a déficits de triptófano (un aminoácido) y vitamina B6, que son necesarios para que el organismo sintetice la vitamina B3".

Admite, no obstante, que es posible que algunas embarazadas tengan carencia de B3, pero "depende de factores como las circunstancias, el tipo de dieta, estilos de vida, perfil genético, etcétera". Este no parece ser el caso de las españolas, puesto que un estudio revela que el consumo medio de niacina es de 31,7 miligramos al día, muy superior a los 12-20 miligramos recomendados. Este experto subraya que, "en modo alguno, la mujer embarazada debe tomar suplementos por iniciativa propia. Hay que tener en cuenta que un exceso de vitaminas puede ser perjudicial para la salud".

Los cantos de sirena (y las conclusiones precipitadas) son seductores, pero la ciencia baja su volumen y pide tiempo. Como advierte Baladia: "La ciencia funciona lenta, paso a paso. Así es como se prueban los tratamientos".

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