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Vivir con un corazón prestado de 76 años

Transcurrido medio siglo desde el primer trasplante de corazón, el perfil de donante se corresponde a una persona cada vez más mayor y con un corazón envejecido

Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT (derecha), escucha durante la jornada científica por el 50 aniversario del primer trasplante cardíaco. Ampliar foto
Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT (derecha), escucha durante la jornada científica por el 50 aniversario del primer trasplante cardíaco. EL PAÍS

El 3 de diciembre de 1967, el médico sudafricano Christian Barnard marcó un hito de la medicina al sustituir el corazón moribundo de Lewis Washkansky por uno sano, con éxito. Su paciente tenía 53 años y una insuficiencia cardíaca terminal asociada a una diabetes. La donante, Denise Darvall, tenía 25 años y murió atropellada a pocos kilómetros del quirófano donde horas más tarde se realizaría la operación histórica. Ocurrió en el Hospital de Groote Schuur de Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Este domingo se cumplen 50 años de aquel día, y en el tiempo que ha transcurrido, el trasplante cardíaco se ha convertido en “una terapia habitual, aunque no por ello menos milagrosa”, según la directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz Domínguez-Gil. La doctora hablaba hoy desde el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, donde la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la ONT han celebrado el aniversario con una jornada científica que ha reunido a pioneros españoles de esta intervención, y también a la tercera paciente de trasplante cardíaco en España. La granadina María Dolores Ortega tenía solo 11 años cuando recibió su nuevo corazón en 1984.

Hoy en día, la ONT estima que se realizan 7.000 trasplantes cardíacos anuales en el mundo, y unos 250 o 300 en España, donde se han trasplantado un total de 8.000 corazones desde 1984. Ortega, entusiasmada junto a los doctores que hacen posible esta hazaña, es ejemplo de la buena calidad de vida que suelen gozar los receptores de corazones donados. “Me siento genial”, asegura, 33 años después de su operación. La supervivencia actual de un trasplantado cardíaco en España es del 80% al año y del 70% a los cinco años, según datos de la SEC.

María Dolores Ortega, 33 años después de recibir su corazón nuevo. ampliar foto
María Dolores Ortega, 33 años después de recibir su corazón nuevo. EL PAÍS

Sin embargo, todos los años muere gente a la que no le llega un corazón a tiempo, recuerdan los doctores. La ONT maneja una lista de espera para trasplantes de corazón que suele alcanzar los 500 pacientes a lo largo del año. De estos, fallece por lo menos el 5% al no encontrarse un donante adecuado. “El trasplante cardíaco lo puso Barnard de moda hace 50 años. Yo creo que tenemos que volver a poner de moda el trasplante cardíaco 50 años más tarde”, dice Domínguez-Gil.

“No es que no haya donantes”, clarifica, “porque en España tenemos muchos. El problema del trasplante cardíaco en particular es que encontrar un donante cardíaco idóneo es especialmente complicado”. La solución pasa por adaptar la práctica clínica al nuevo perfil del donante, explica la presidenta. Este perfil, cada vez más, se corresponde a una persona mayor y con un corazón envejecido, que normalmente fallece de un accidente cerebrovascular. Muchas veces la edad avanzada no es impedimento en absoluto para un trasplante exitoso. De hecho, el corazón más viejo que se ha trasplantado con éxito en España tenía 76 años, y la edad media del donante de corazón ha aumentado en 10 años desde el comienzo de siglo. Ahora es 43 años.

En España ya se han realizado dos trasplantes cardíacos de donantes infectados por el virus de la hepatitis C

“Con el tiempo vamos aprendiendo que lo que hace años considerábamos una contraindicación absoluta para la donación ahora no lo es”, señala Domínguez-Gil. También se está buscando ampliar las posibilidades de trasplantes gracias a innovaciones médicas que aparentemente no están relacionadas. Por ejemplo, en España ya se han realizado dos trasplantes cardíacos de donantes infectados por el virus de la hepatitis C a receptores que no tenían el virus. Esto es posible gracias a los avances espectaculares en el tratamiento de la hepatitis C de los últimos años.

También están en aumento los llamados trasplantes en asistolia, o a corazón parado: España va camino de superar los 550 donantes de este tipo para final de año, gracias a los programas de trasplante punteros de los hospitales de Marqués de Valdecilla, en Santander, y Virgen de la Arrixaca, en Murcia.

“Desde el punto de vista quirúrgico, la técnica de hacer un trasplante es una de las técnicas más sencillas que hay en la cirugía cardíaca”, dice Josep María Caralps, el cirujano que realizó el primer trasplante cardíaco en España. Y no es el primero en decirlo. “El glamour lo tiene el coger un corazón y cambiarlo, pero el hecho de suturarlo no tiene ninguna dificultad”. La complicación, histórica y actual, viene por evitar la infección o proliferación de tumores que puede seguir a la operación, ya que los pacientes reciben tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del órgano trasplantado. “El gran avance desde los años ochenta ha sido no anular la respuesta inmunológica, sino reducirla”, apunta el cardiólogo Luis Alonso Pulpón. De los primeros 100 trasplantados en el mundo, solo seis sobrevivieron tras el primer año de la intervención.

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