_
_
_
_

El movimiento congelado

Kiichiro Sato

PARTE DE LA grandeza de Chicago, en sentido literal y figurado, se debe a la existencia de su vasta red de transporte rápido elevado, que interconecta alrededor de 165 kilómetros. Datado de finales del XIX, hacía 30 años que el “L” o “El” —­como le llaman los usuarios, abreviando elevado— no se enfrentaba a una jornada como la del pasado 10 noviembre. Y eso que a ­veces abre las 24 horas. Ese viernes, los termómetros de la ciudad estadounidense llegaron a marcar -8°, con una sensación térmica de -15° por la noche, la temperatura más baja registrada en la misma fecha desde 1986. Sobre un manto blanco, incluso el movimiento del tren parece congelado en este día de invierno en otoño. 

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_