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Una piedra en el zapato de los millonarios telescopios de Canarias

Los nuevos proyectos astronómicos sufren las trabas de alcaldes y ecologistas de las islas

Varios telescopios que se encuentran en Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.
Varios telescopios que se encuentran en Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma. IAC

Los observatorios de Canarias acaban de cumplir 30 años en plena forma, al atraer la atención de científicos de todo el planeta que quieren colocar allí los telescopios más punteros. En las últimas fechas, se ha abierto la puerta a la llegada del colosal Telescopio de Treinta Metros (TMT), la construcción del Telescopio Solar Europeo (EST) y ya se ha puesto en marcha la edificación del primero de los 20 aparatos de la red de telescopios Cherenkov (CTA). Todas estas instalaciones se sumarían al numeroso plantel de aparatos astronómicos que ya habitan en las islas de Tenerife y, sobre todo, La Palma. Normalmente, en ciencia lo difícil es conseguir atraer interés y dinero, pero en las últimas fechas son algunas resistencias locales las que están frenando y generando dificultades al crecimiento de estos observatorios canarios.

"Cualquier retraso, cualquier objeción que no esté bien sustentada puede disuadir a nuestros socios internacionales", advierte la secretaria de Estado

"Cualquier retraso, cualquier objeción que no esté bien sustentada puede disuadir a nuestros socios internacionales y provocar que una instalación en vez de ubicarse aquí vaya a otro sitio", advirtió la secretaria de Estado de I+D, Carmen Vela, al finalizar la reunión del Consejo Rector del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que aprobó su plan para los próximos años. En la sede tinerfeña del IAC, del que dependen los observatorios de Tenerife y La Palma, Vela reflexionaba por las trabas administrativas que las administraciones locales habían puesto a la construcción del primer telescopio de la red Cherenkov, un proyecto de 200 millones que aspira a levantar 20 instrumentos astronómicos de este tipo en el Roque de los Muchachos (La Palma).

"El atasco del primer telescopio Cherenkov está resuelto. Es verdad que llevó muchas discusiones administrativas pero la licencia está concedida", aseguró el director del IAC, Rafael Rebolo, quien llegó a decir hace dos meses que peligraba la llegada de estos telescopios. La red que formarán los Cherenkov, que España ganó para Canarias a México en 2015, será el mayor telescopio de rayos gamma del mundo, lo que permitirá estudiar la composición de la materia oscura y algunos de los objetos más violentos del universo como los agujeros negros. Meses después, el flamante premio Nobel Takaaki Kajita ponía la primera piedra asegurando que de allí podría salir un nuevo Nobel. Pero desde ese momento comenzaron los quebraderos de cabeza para el IAC a costa de los permisos para levantar estas instalaciones científicas.

El Ayuntamiento de Garafía, donde se ubican los telescopios, el IAC y el Cabildo de La Palma (máxima institución insular) iniciaron un tira y afloja para conceder los permisos para la construcción que derivó en serios enfrentamientos verbales en los medios. "Con los problemas que dan y los beneficios que dejan tal vez no compense tener el observatorio en el municipio", dijo el concejal de Ordenación, Yeray Rodríguez. El alcalde, Martín Taño, aseguró que "el IAC no es mejor que cualquier vecino de Garafía". Finalmente, los papeles del telescopio se arreglaron, pero el recelo hacia el IAC es mayúsculo en el municipio, el más pobre de toda Canarias pero en el que se ubican los instrumentos científicos más punteros del planeta.

Los proyectos científicos consumen muchos recursos, son costosos y los retrasos causan gastos enormes que pueden hacerlos inviables", aseguró Rebolo

A estos problemas, se sumó hace unos días la denuncia del colectivo ecologista Ben Magec, que ha presentado un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias por "ausencia de evaluación ambiental" del proyecto, según su criterio. Ben Magec ya trató de frenar jurídicamente estos telescopios en dos ocasiones, sin éxito.

Según Rebolo, estos días está visitando la isla de La Palma el equipo de dirección de los telescopios Cherenkov a nivel mundial para discutir con las administraciones cómo se deben presentar los proyectos "para asegurarnos de respetar escrupulosamente la legalidad y por supuesto el medio ambiente, que siempre ha sido un objeto de preocupación en este Instituto". Pero insistió: "Los tratados hablan de que se tramite todo con la máxima rapidez y eso lo vamos a seguir pidiendo que sean eficientes. Porque los proyectos científicos consumen muchos recursos, son costosos y los retrasos causan gastos enormes que pueden hacerlos inviables", aseguró Rebolo.

Precisamente, esas dilaciones son las que podrían llevar hasta La Palma el Telescopio de Treinta Metros, el mayor de todo el hemisferio norte, por culpa de la contestación social que se han encontrado en Hawái, que era su ubicación inicial. Los científicos estadounidenses ya han elegido Canarias como plan B si no logran vencer estas reticencias locales; su director, Gary Sanders, dijo el mes pasado en el archipiélago canario que ahí podría hacerse "una ciencia maravillosa". Pero de pronto, podrían surgir problemas similares en La Palma, después de que el área de Patrimonio del Cabildo de La Palma haya planteado pegas a la construcción del TMT porque afecta a yacimientos arqueológicos.

En la última reunión del Comité Científico Internacional de los observatorios canarios, su presidente, Oskar van der Lühe, expresó su preocupación por los obstáculos administrativos de los Cherenkov e hizo un llamamiento a todas las autoridades para que los resuelvan para que la comunidad internacional siga apostando por instalar sus herramientas de observación en Canarias.  Otro de los grandes proyectos que se esperan en las Islas es el Telescopio Solar Europeo, una iniciativa de 200 millones, para el que ayer mismo se comprometieron 4,5 millones desde el Gobierno de Canarias.

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