Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cómo llegar a fin de mes a pesar del alquiler

Introduzca su salario en el interactivo y compruébelo. Le ayudamos a distribuir el dinero que le queda para llegar a todo

alquiler

“Echo a mis inquilinos de casa y les obligo a salir a un mercado peor del que ellos abandonan”, resume Paloma Díaz, propietaria de un piso en el barrio de Prosperidad (Madrid). Según el portal inmobiliario Idealista, el precio de la vivienda en alquiler en España subió el año pasado un 15,9%. Barcelona y Madrid son las ciudades con los precios más altos. En el primer trimestre de 2017 el metro cuadrado en estas dos ciudades se pagaba a 18,1 y 14,8 euros, respectivamente (hace un año el precio rondaba los 912 euros y 744 euros mensuales para un piso de 60 metros cuadrados, frente a los 1.086 y 888 que se pagarían hoy).

Paloma ha pedido a sus inquilinos que se marchen antes de que acabe el contrato y ellos han aceptado, pero tienen un problema: ahora pagan 650 euros mensuales, y, en el barrio, ya no encuentran viviendas por ese precio. “Han subido a 800 su tope máximo mensual, pero conciertan visitas y los pisos vuelan, creo que hay mucha demanda y poca oferta”, explica Paloma.

Mire en qué barrios puede permitirse alquilar

Ellos tienen problemas pero usted, ¿encontraría piso donde quiere con el sueldo que cobra? Tenga en cuenta que es recomendable no destinar más de un tercio de su sueldo a la vivienda. Compruebe también lo diferente que era la situación hace unos años.

Cómo el alquiler afecta a lo cotidiano

Mientras los alquileres aumentan trimestre a trimestre, no ocurre lo mismo con los salarios. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que el sueldo medio en España era de 23.106 euros brutos anuales en el año 2015, aunque la nómina más frecuente —que en estadística se conoce como dato modal— fue de 16.500 euros brutos. Con este valor, el mapa de alquiler en Madrid y Barcelona se tiñe de rojo a no ser que se opte por compartir vivienda.

Con su salario, compartir piso es la única opción que tiene Joana Rosa, de 34 años, una fotógrafa autónoma que trabaja en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y que alquila una habitación en el barrio barcelonés de Gràcia. Le gustaría vivir sola, pero no encuentra nada a un precio aceptable, pues los 450 euros que gasta son un poco menos de la mitad de lo que gana mensualmente. (Compruebe en el interactivo de abajo cuánto le queda para los distintos gastos básicos después de su alquiler)

Lo mismo le ocurre a Isabel Cano, diseñadora gráfica de 26 años residente en Madrid. Tiene un contrato en prácticas de media jornada y un salario de 500 euros mensuales. “Acceder a un alquiler en Madrid es muy difícil a no ser que optes por compartir con varias personas en viviendas en malas condiciones. Es complicado finalizar los estudios y arrancar con la vida profesional si los salarios están como están”.

En condiciones ideales, un asalariado no debería destinar más de un 30% de su nómina mensual al pago del alquiler, una recomendación difícil de cumplir si se vive en ciudades como Madrid y Barcelona y, sobre todo, si se es joven. El resultado es que muchos sueldos no dan para cubrir un alquiler y los gastos básicos.

La clasificación de gastos utilizada en el cuadro de arriba es de la COIOP (Eustat), a la cual hemos añadido un porcentaje de ahorros deducido a partir de la media nacional. Los porcentajes dedicados a cada gasto provienen de la encuesta de presupuestos familiares realizada por el INE.

La imposibilidad de pagar un alquiler en ciertas zonas expulsa hacia la periferia a personas con menor poder adquisitivo. Esta circunstancia empieza a conocerse como proceso de gentrificación, aunque el geógrafo especializado en estudios urbanos Oriol Nel·lo propone el término aburguesamiento o elitización como posibles traducciones, pues quienes llenan los huecos son personas más aco­mo­dadas que las que se marchan.

En su artículo ¿Quién teme a la gentrificación? menciona los pre­cios como un fil­tro que con­di­ciona el lugar donde pueden vivir las familias. “El fenó­meno tiende a hacerse gene­ral: empre­sas, fon­dos de inver­sión y par­ti­cu­la­res pare­cen haberse hecho cons­cien­tes de las ganan­cias poten­cia­les que pue­den deri­varse de los incre­men­tos de la renta urbana a raíz de este fenómeno”.

Paloma, la propietaria que necesita que sus inquilinos encuentren una nueva casa, lo sabe: “Todo esto repercute en el abandono de la ciudad. Uno deja su piso de alquiler en un barrio concreto y por el mismo dinero que pagaba ya no puede vivir en él. O bajas los estándares, es decir, menos luz y peores condiciones del piso, o te vas fuera de la zona”.

Este reportaje forma parte del proyecto Dime cuánto cobras y te diré dónde vivir, desarrollado en el último Taller de Periodismo de Datos de Medialab Prado. Firman el proyecto: Ana Torres (texto e investigación), Flora Fosset (diseño e investigación), Graeme Herbert (mapa), María Luisa Ocaña (texto e investigación) y Miguel Tinte (datos). Las alumnas de la escuela de desarrollo Adalab han participado con el desarrollo web.

Puedes seguir Buenavida en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información