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Beyoncé y Jay-Z, crónica de una relación cantada

Desde el inicio de su relación, los cantantes han vivido el amor en privado, excepto en su música

Jay-Z y Beyoncé, en los premios Grammy el pasado febrero en Los Ángeles.
Jay-Z y Beyoncé, en los premios Grammy el pasado febrero en Los Ángeles.

En algún momento entre la primavera y el invierno de 2013, Beyoncé dejó de conceder entrevistas, dejó de tuitear (hasta la publicación impersonal de Lemonade) y en Instagram, donde más se abre al mundo, prefirió no acompañar sus fotos con palabras. Queen B decidió guardar silencio, utilizar su poder de diva para centrar la atención en su arte por encima de su vida privada. ¿O por qué si no anunció su primer embarazo en una alfombra roja y el segundo con una sesión fotográfica del artista Awol Erizku?

Su silencio coincidió con la salida por sorpresa de su penúltimo disco. Titulado Beyoncé, estaba plagado de letras dedicadas a su relación con Jay-Z, desde Drunk in Love (Borracha de amor) a Rocket (Cohete), donde se ponía especialmente íntima, y Mine (Mío), donde hablaba claramente de una crisis de pareja. “Hemos tenido conversaciones sobre rupturas y separaciones / No me siento yo misma desde el bebé / ¿Vamos a conseguirlo? / Porque si lo logramos, estamos llevando esto un poco demasiado lejos”, le cantaba al rapero y su novio desde… ¿2003? ¿2004? La fecha de inicio de la pareja más poderosa y rica del mundo musical (Forbes les estima una fortuna de 1.041 millones de euros) nunca ha estado clara.

Su primera aparición pública fue en los Video Music Awards de 2004, pero en 2003 hicieron ya un anuncio musical y millonario en el primer disco en solitario de Beyoncé, Dangerously in Love. Dos canciones en aquel álbum, en las que Jay-Z colaboraba, Crazy in Love y That’s How You Like It, no podían esconder lo que ellos trataban de ocultar al público y cuyos rumores aparecieron precisamente en su primer single juntos: 03 Bonnie & Clyde.

Jay-Z y Beyoncé, en su actuación en los MTV Video Music Awards de 2003. ampliar foto
Jay-Z y Beyoncé, en su actuación en los MTV Video Music Awards de 2003.

Tras hacer pública su relación, los paparazis siguieron persiguiéndoles y captando en imágenes una relación de la que ellos no hablaban. Beyoncé, en una de esas raras entrevistas que siempre estaban muy controladas, lo dejó muy claro: “Lo que Jay y yo tenemos es real. No va de hacer entrevistas o conseguir la foto buena”. Y para demostrarlo ha usado sus redes sociales. Si la prensa les saca constantemente en alfombras rojas y a pie de pista de los partidos de la NBA, ella enseña lo que quiere enseñar en sus fotos de familia en su Instagram.

Mientras, siguen desvelando detalles en canciones. Como cuando Jay-Z se mostró preocupado en su tema Lost One porque Beyoncé daba prioridad a su carrera sobre él. Era 2006, justo el año en el que la diva estaba triunfando con su segundo disco, B’Day, y también en el cine con Dreamgirls. “Tengo que darle tiempo libre, incluso si me duele”, cantó él.

‘4:44’, una disculpa pública

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La paciencia dio sus frutos y en 2008 se casaron en una ceremonia privada. No se filtró ni una foto hasta que ellos quisieron. ¿Cuándo? En su gran tour en 2014, On the Run, mientras cantaban juntos por EE UU y París pasaban imágenes de la boda y aprovecharon para acallar rumores sobre su separación.

Sus confesiones cantadas han llegado hasta el punto de que Jay-Z habló del aborto que sufrió la cantante antes de que tuvieran a Blue Ivy, y antes de que ninguno de los dos lo contara en público. Y en 2016 alcanzaron el clímax con el estreno de Lemonade, un repaso a sus últimos años de relación en los que Beyoncé daba incluso el nombre de la amante, “Becky, la del pelo bonito”.

Desde entonces, parecía claro que el productor y rapero publicaría una respuesta y, por supuesto, lo tenía que hacer con música. 4:44 es esa disculpa pública que ella le demandaba. 4:44 es el nombre del disco y de su mejor canción”, dice, titulada así porque la escribió un día a las 4.44 de la mañana, pero a nadie se le escapa también que es el número de la suerte de la pareja, sus nacimientos, su boda, el número que llevan tatuado en lugar de anillos de compromiso. Porque, como Jay-Z canta: “La tinta no se va / Aunque los anillos sí”.

El negocio de revelar su vida

En plena polémica sobre el éxito de su plataforma de música en streaming Tidal, cuando su socio Kanye West incluso amenaza con separarse y denunciarle, Jay-Z anunció que su nuevo disco, 4:44, había alcanzado el equivalente al disco platino (un millón de copias) en cinco días. Cifras que se han puesto en duda porque ni siquiera está claro cuántos suscriptores tiene Tidal. La prensa musical, además, le echa en cara centrarse más en copar titulares por lo que habla en su álbum de Beyoncé que en su música. Si a ella le salió la jugada perfecta con el que dicen es su mejor disco, Lemonade, con el rapero hay más dudas.