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Merriman no aparece

Fracasa la búsqueda del legendario comandante del Batallón Lincoln

Merriman, en España
Merriman, en España

Mientras otros malgastábamos nuestras desnortadas vidas, un puñado de personas se consagraba a la noble tarea de encontrar a Merriman. Infructuosamente.

El estadounidense Robert Hale Merriman fue comandante del famoso Batallón Lincoln de la XV Brigada Internacional durante la Guerra Civil, uno de esos hombres que vinieron a dar la cara por la libertad. Hemingway se basó en él para el personaje de Robert Jordan de Por quién doblan las campanas (en el cine lo encarnó Gary Cooper, del que el tío tenía un aire). Se cree que lo mataron durante los combates de la retirada republicana de Aragón, probablemente ejecutado sumariamente el 2 de abril de 1938 tras caer prisionero.

El equipo que lo estaba buscando tenía serios indicios de que podía estar enterrado en una zona de Corbera d’Ebre. Y allí han estado trabajando en condiciones infernales, con la que está cayendo, excavando decenas de metros cúbicos de tierra, para que el valiente pudiera mirar otra vez de cara el cielo y las estrellas, y entre sus huesos soplara el viento arrastrando los viejos ecos de Jarama Valley. “Merriman, el héroe americano, profesor de Berkeley, amigo de Hemingway...”, suspira el historiador Xavier Hernàndez, responsable del departamento de Didáctica de las ciencias sociales de la Universidad de Barcelona, que ha coordinado la investigación. “Estábamos muy ilusionados en hallarlo”. Han encontrado munición de pistola, restos de granadas, metralla. El condimento de la muerte. Pero Merriman no ha acudido a la cita.

Yo no lo conocí (obviamente), pero sí a su sucesor al frente del batallón, Milton Wolff, que entre otras aventuras le quitó la novia a Hemingway y todavía tiraba la caña a las chicas, a los 90 años. ¡Qué casta de hombres! Una sonrisa en el rostro y los dedos en la culata. “No hemos podido devolver a Robert entre nosotros”, lamenta Hernàndez, “pero lo continuaremos intentando”. Aquí hay dos manos, Xavier, que difícilmente empuñaran un rifle, pero pueden sostener una pala.