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Bruselas dicta que quien pide las cervezas las paga

La UE recurre a un símil en un pub para explicar las cuentas del 'Brexit'

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Jean-Claude Juncker en una reunión del Parlamento Europeo

Hablar de cervezas y de quién las paga cuando se acaba la fiesta resulta infinitamente más revelador que recurrir a la jerga presupuestaria en la discusión sobre el Brexit.La Comisión Europea, poco dada a descender a la arena de los ejemplos para traducir las reglas comunitarias, ha hecho una sonora excepción para explicarles a los británicos que no pueden abandonar la UE sin saldar las cuentas. “Es como ir a un pub con 27 amigos. Pides una ronda de cerveza, pero entonces no te puedes ir hasta que la fiesta acabe. Aún tienes que pagar la ronda que pediste”, advirtió hace unos días el portavoz del Ejecutivo comunitario.

El símil no era improvisado. El oscurantismo en el lenguaje es uno de los principales reproches que se lanzan contra la llamada burbuja de Bruselas, especialmente desde Reino Unido. Con la emblemática figura del pub inglés, el portavoz europeo quiso captar la atención de la audiencia británica para dejar claro que los compromisos presupuestarios son sagrados. Para que no quedaran dudas, la cara visible de la Comisión desarrolló en francés la situación que ya había expuesto en inglés: “Si pides una ronda y te marchas, obligas a los otros a pagar lo que has pedido”.

El trasfondo de esta disputa es algo más prosaico. El exembajador británico ante la UE, Ivan Rogers, ha alertado recientemente de que divorciarse de sus 27 socios le costará a Londres hasta 60.000 millones de euros. Esa cantidad, no confirmada oficialmente, incluye aportaciones ya comprometidas, entre otras cosas para proyectos que Bruselas desarrolla en suelo británico (también en otros Estados miembros). El diplomático, que dimitió a principios de año por discrepar del Gobierno británico en la gestión del Brexit, sabe de lo que habla. Pero el Ejecutivo de Theresa May se ha apresurado a descartar tales pagos. Será, con toda seguridad, una de las pugnas de este cisma europeo. Más compleja de resolver que una factura de cervezas entre 28 amigos.

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