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Los hermanos pequeños de las grandes bodegas

También forman parte de las grandes bodegas, pero ofrecen precios más ajustados sin renunciar a la excelencia.

SON VINOS CON una excelente calidad que no anda a la zaga de sus hermanos mayores premium y con precios bastante más asequibles sin menoscabo de excelencia. Una opción ventajosa si se tiene en cuenta que, con apenas una décimas de diferencia en su puntuación, pueden costar la mitad o menos. Además hay quienes los encuentran especialmente atractivos por ser, en general, menos serios y contundentes sin perder un ápice de complejidad ni elegancia. En muchos casos esta segunda opción ha surgido por la presión de los propios consumidores, que, fieles a las bodegas con más renombre, no quieren prescindir de sus mejores elaboraciones. Aunque no alcancen el precio de los top, tampoco son baratos. Se trata del fruto de viñedos viejos, de pequeña producción y selección extrema de la uva, cuando no de una política de marketing que fía en el precio elevado el prestigio internacional. Es lícito preguntarse si está justificado que el coste de un vino con 9,8 puntos sea hasta un 300% superior al de su hermano menor de 9,6 puntos. Felizmente, el consumidor exigente puede elegir entre una amplísima oferta de alternativas extraordinarias buscando el necesario equilibrio entre precio y deleite.