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La mitad de los tiburones del Mediterráneo está en riesgo de extinción

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha publicado los resultados de la evaluación regional de 2016

Extinción especies mar Mediterráneo
Imagen de un Angelote, una de las especies de tiburón más amenazadas. EFE

El Mediterráneo puede perder en los próximos años la mitad de los tiburones y rayas que viven en él. En concreto, el 56% y el 50%, respectivamente, está en peligro de extinción. Son datos del último informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que acaba de publicar los resultados de la evaluación regional del Mediterráneo de 2016. En total, de las 73 especies de animales cartilaginosos estudiados, 39 están en peligro de extinción. De hecho, en algunas zonas del noroeste del Mediterráneo, algunas especies ya han desaparecido por completo. La Unión Europea y los distintos estados miembros han promovido leyes para asegurar una pesca selectiva y sostenible, pero la falta de control en el cumplimiento de las leyes continúa poniendo en riesgo a las especies marinas del Mediterráneo.

De los resultados de la UICN, el más alarmante es que de las 39 especies de tiburón en peligro de extinción, 20 están en nivel crítico, el grado más alto del riesgo

En este mar viven 41 especies de tiburón, de las cuales 23 están en alto riesgo de extinción, según la UICN. Y de las 32 especies de rayas, 16 presentan el mismo grado de peligro. Además, la única especie de quimera que vive en aguas mediterráneas, la Chimaera monstrosa, también está en peligro de extinción, aunque en un grado menor. Estas quimeras son unos animales marinos muy poco conocidos y muy difíciles de ver.

Las especies amenazadas se enfrentan a varios peligros. “El principal es la pesca y las artes de captura”, explica Catherine Numa, responsable del Programa Especies del Centro de Cooperación para el Mediterráneo de UICN. Las técnicas de arrastre o con palangre capturan todo lo que encuentran en el fondo mar. “Vegetación, corales, rayas, todo lo que haya”, afirma Numa. Pero las leyes nacionales y europeas, explica la experta, prohíben llevar a tierra aquellas especies que no están catalogadas como aptas para el consumo humano. “Y se desechan en los propios barcos, pero ya muertos, después de haber sido capturados”, añade. Y también están los pescadores que utilizan técnicas prohibidas como las redes a la deriva, llamada drifting, que se sigue practicando en países como Italia, Argelia, Marruecos o Turquía.

En el caso de España, la experta explica que la Comisión General de Pesca para el Mediterráneo (GDCM) adoptó medidas entre 2010 y 2011 para reducir la captura accidental de tiburones como el mako, el tiburón zorro o el pez martillo. "Y en 2012 prohibió la práctica de cortar aletas a los tiburones en el Mediterráneo y en el Mar Negro, junto con la captura y venta de escualos y rayas", explica.

Un 'Rhinobatos' en el fondo del Mediterráneo. ampliar foto
Un 'Rhinobatos' en el fondo del Mediterráneo.

El problema, según la experta, no está en la ausencia de leyes, sino en que no existen mecanismos de control de la aplicación de las leyes. “No hay nada ni nadie que controle lo que los pescadores extraen del mar y lo que devuelven”, lamenta Numa. Incluso aunque no haya mala intención en los pescadores, continúa la experta, el tiempo que tardan en comprobar las redes y en devolver lo que no les sirve no es suficiente para asegurar la supervivencia de los peces y se producen, por tanto, muchas muertes accidentales. “Por eso, el problema está en las artes de pesca utilizadas, que no son sostenibles”, afirma Numa, que señala que junto a la pesca, hay otra potencial amenaza para las especies de escualos: “El comercio ilegal de aleta de tiburón. Les cortan la aleta y los devuelven al mar, pero ya están muertos”.

De los resultados de esta revisión de la Lista Roja de especies en peligro de extinción que hace la UICN de forma periódica, el más alarmante, según Numa, es que de las 39 especies de tiburón en peligro de extinción, 20 están en nivel crítico, el grado más alto del riesgo. “Es el nivel más cercano a la extinción, por lo que las posibilidades de conservar estas especies en el Mediterráneo son muy bajas”, lamenta.

Esta experta explica que, aunque las rayas también están en una situación muy delicada en el Mediterráneo, las posibles consecuencias de la desaparición de los escualos son mucho más llamativas. “Hay que recordar que los tiburones son los principales depredadores del mundo marino y que, si desaparecen, se produciría un desequilibrio en todo el ecosistema”, explica.

Los datos de UICN se refieren únicamente al peligro de extinción de las especies en el Mediterráneo. “Aunque no son extrapolables a otros mares y océanos del mundo, sí nos indican una tendencia porque los problemas de los cartilaginosos se repiten en todas partes”, cuenta Numa, que señala que en general, estos animales marinos están teniendo más problemas que otros peces. La UICN ha evaluado 1.041 especies de cartilaginosos en todo el mundo. “En concreto, 181 especies, el 17% están en peligro de extinción. Si comparamos con el Mediterráneo donde más del 50% de las especies están en riesgo, nos damos cuenta de la gravedad de la situación en esta región en particular”, concluye Numa.

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