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“Si tienes esto en la espalda, significa que eres buen amante”

Otra voz que nos intenta convencer de que ellos saben mejor que nadie los orgasmos que tenemos

“Si tienes esto en la espalda, significa que eres buen amante”

Ha sido uno de los artículos más compartidos en redes sociales de las últimas semanas. Medios de todo el mundo se hacían eco en sus secciones de entretenimiento y curiosidades. Las agraciadas enviaban la noticia a sus parejas con una sonrisa cómplice. “Los agujeritos en la base de la espalda (foto, sobre estas líneas) son indicadores de un buen potencial orgásmico en la mujer que los posee”. No pertenece a ninguna fuente rigurosa, sino que es un bulo que salta de pantalla en pantalla. No tuerza más el cuello: esas cavidades, conocidas como los hoyuelos de Venus, poco saben de sus orgasmos.

Una explicación a la fijación por esta parte de la anatomía es que muchos le reconocen un componente sexy. ¿Qué son estos agujeritos en realidad? “Los hoyuelos de Venus son dos pequeños agujeros que se sitúan encima de los glúteos y a los lados de la columna vertebral. Su localización se halla en el punto donde se unen el hueso sacro con la pelvis, de ahí su forma tan característica”, explica la sexóloga Ana García, del gabinete “Pongámonos Cómodos”. El equivalente en el género masculino no menciona a la diosa del amor, en su caso hablaríamos de los “hoyuelos de Apolo”.

“Si tienes esto en la espalda, significa que eres buen amante”

Según las publicaciones que los vinculan a una vida sexual más placentera, el motivo por el que alcanzaríamos mejores clímax se ha asociado con la falta de grasa en esa zona, y con una buena circulación en la pelvis que los favorecería. ¿Qué hay de verdad en todo ello? “No existe ningún estudio científico que avale esta afirmación”, zanja la experta. Como mucho, "podría suceder que la falta de grasa en la zona y la buena circulación, provoquen que esa área sea más sensible al tacto, y por lo tanto para algunas personas, pueda ser una zona erógena. Mucha gente los utiliza para excitar a su pareja, besándolos o acariciándolos suavemente”. Esto encajaría con los argumentos de Pere Font, psicólogo máster en sexología clínica y Director del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, quien tampoco ve la relación entre esta parte de la anatomía y el orgasmo por ningún sitio: “La única ventaja reconocida hasta el momento es que pueden resultar eróticamente atractivos, pero nada más”. Respecto a la grasa, afirma lo siguiente: “Probablemente el interés sexual de los hoyuelos de Venus deriva de una mayor exposición de esta parte del cuerpo; las mujeres con la cintura más delgada, o con menor acumulación de grasa en esta zona serán más dadas a mostrarlos, lo que hace, de por sí, que sean percibidas como más atractivas”.

La atracción depende de las modas

“Tenemos casi unos dos metros cuadrados de piel, lo que equivale a tener unos dos metros cuadrados de zonas sensibles”, recuerda Font, que añade: “Podemos pensar que unas zonas son sensibles de serie y otras aprenden a serlo a base de estimularlas o de convertirlas en nuestra mente en zona de deseo”. El experto asegura que esto último es efecto de modas y la publicidad, que van cambiando sus focos de interés, e incluso definiendo lo que es y no es atractivo. En relación con los hoyuelos, al sexólogo le resulta curioso "ver cómo con miles de años a nuestras espaldas todavía estamos intentando sacar partido a la erotización del cuerpo femenino. Y por supuesto, buscando conexiones entre ciertas características físicas y una mayor capacidad de desear o de experimentar placer.”

"Con miles de años a nuestras espaldas todavía estamos intentando sacar partido a la erotización del cuerpo femenino", Pere Font

En cuestión de erotismo y de fetiches, continúa, “cualquier zona del cuerpo humano puede convertirse en objeto de deseo, y del mismo modo que hay quien se fija especialmente en los pies, alguien se podría centrar en estos agujeros. Pero me atrae más la idea de considerarlos una zona erógena tan atractiva al beso o a la caricia como lo pueda ser otra cualquiera, como la nuca o el pecho”.

Encontrar teorías peregrinas que relacionen las habilidades sexuales con los hoyuelos o con cualquier otra parte del cuerpo carece de sensatez, a ojos del experto. “Si las mujeres que los tienen tuvieran orgasmos con más facilidad, ¿a dónde nos llevaría esta certeza?”, dice: “Está bien jugar con el erotismo mientras sea precisamente eso: jugar. Pero creo que tomarse en serio estas cuestiones nos hace muy poco adultos. Todos nosotros somos potencialmente eróticos de alguna u otra manera, con hoyuelos, o sin ellos”.

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