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¿Es este el cómic más políticamente incorrecto del año?

'Todos los hijos de puta del mundo' es el casi innombrable nuevo trabajo de Alberto González Vázquez, artífice de los célebres montajes de 'El Intermedio'. En él recopila sus mejores viñetas sobre grandes momentos de la política española reciente con una alta dosis de provocación

Una de las viñetas de 'Todos los hijos de puta del mundo'

Eduardo Inda como presidente de consenso, Pablo Iglesias convertido en tronista, un Aznar con extrañas parafilias sexuales, Pedro Sánchez buscando el voto pederasta, Albert Rivera visitando al psiquiatra, Rajoy, una vez más, parapetado tras el plasma. Así aparece la clase política reflejada en Todos los hijos de puta del mundo (en el sello ¡Caramba! de Astiberri Ediciones) de Alberto González Vázquez, conocido por ser el autor de los célebres montajes de video de El Intermedio y, además, de estos salvajes cómics y viñetas que han ido apareciendo en medios como Orgullo y satisfacción o El mundo today. Humor hardcore, cada vez más político y muy desconfiado del género humano con el que uno, muchas veces, no sabe si reír o llorar.

¿Quienes son los mayores hijosdeputa?

Los sádicos.

Leyendo tus historias da la impresión de que todo, desde la política a las relaciones laborales o personales, es un farsa y que todo el mundo está fingiendo (ahí cuelas el absurdo) ¿Piensas así?

Hay algo de eso. La mejor herramienta para entender a los demás es uno mismo. Y muchas veces no puedo evitar preguntarme hasta qué punto soy un farsante. En mis relaciones, en mi trabajo o ahora mismo, respondiendo a estas preguntas. ¿Tengo respuesta para ellas? ¿Realmente hay algo que decir? ¿Es necesario?

Para nosotros es muy necesario. También se aprecia en tu obra una visión muy negativa y amarga del género humano. ¿Eres pesimista en este sentido?

Somos egoístas por imperativo genético. Esto se refleja cada día en nuestro comportamiento y en el diseño feudal y perpetuamente injusto de la sociedad. Seamos sinceros: el día que sucede una catástrofe al otro lado del mundo nos mostramos muy compungidos en Twitter pero dormimos a pierna suelta.

Uno de los personajes que más parece enervarte es Pedro Sánchez, precisamente como un personaje completamente impostado (incluso un androide). ¿Qué piensas de él?

Pienso que habría sido el candidato perfecto para ganar unas elecciones en 1985. Es una cáscara vacía.

¿Y de Pablo Iglesias?

No ha necesitado gobernar para convertirse en la figura política más influyente de los últimos veinticinco años. El discurso ético de Podemos ha contagiado en mayor o menor grado a todos los partidos. A veces me molesta su cursilería y esa tendencia constante a apelar a las emociones del electorado. Me parece más sensato apelar a la razón que a los sentimientos. Veo cierta contradicción entre hablar de ilusión, reclamar sonrisas o elegir un logotipo con forma de corazón y la aspiración a ofrecer un análisis racional de los problemas que afectan a la sociedad. Si la razón está de tu parte la lírica sobra.

Eduardo Inda solo sale una vez pero me interesa saber qué opinas de este personaje, que parece sacado de una de tus historias.

Aparece en una viñeta y probablemente sea un error. Es un personaje irrelevante. Eso sí, cada vez que abre la boca Podemos gana cuarenta mil votos.

En este libro me da la impresión de que está más presente la política que en el anterior, Humor cristiano. ¿Es por la exigencia de los medios de dar cuenta de la actualidad o es producto también de una politización personal?

Las dos cosas. El libro reúne colaboraciones en Orgullo y Satisfacción, que es una revista en la que la actualidad política tiene una presencia muy importante, y me parecía un desafío adaptarme a una materia que a priori no habría escogido nunca. Al mismo tiempo también estoy más concienciado. Todos lo estamos. No se hablaba tanto de política desde la Transición.

¿De dónde viene el pseudónimo Querido Antonio con el que firmas algunos de tus trabajos?

En realidad no es un pseudónimo. Es el nombre que escogí para la página web en la que decidí reunir mis trabajos y que, como es natural, elegí precipitadamente y sin reflexionar demasiado.

Hiciste un vídeo para Amaral (Ratonera) en el que aparecían los políticos amoratados como si les hubiesen dado una paliza, la cosa fue muy polémica. Ha habido otros casos escandalosos como los tuits de Zapata o los titiriteros. ¿Cómo ves el asunto de la libertad de expresión en España?

Libertad de expresión hay. El asunto es que ejercerla puede llevarte a los tribunales o a la cárcel. Es un problema de falta de educación. Alguien debería explicar a los responsables de este tipo de decisiones que la ironía es una figura retórica y que el contenido de una obra de ficción debe interpretarse en los márgenes de su contexto. Es delirante, y no en un sentido metafórico: confundir realidad y ficción es precisamente en lo que consiste un delirio.

Juegas mucho a distorsionar la vida de los políticos o de otros personajes como Antonio Banderas o Ferran Adriá. ¿Has tenido algún problema con el material de este libro?

En absoluto. Sería absurdo. Es algo que no me planteo.

Tus piezas en El Intermedio son muy celebradas. Supongo que hacerlas no es tan divertido sino muy trabajoso. Me imagino que te tienes que tragar horas y horas de comparecencias políticas para captar todos los detalles que luego utilizas. ¿Cómo es el proceso de creación de estos vídeos?

En los últimos seis meses probablemente haya visto más ruedas de prensa que en los anteriores veinte años. Me divierte mi trabajo pero exige orden y concentración. La actualidad es bastante monótona y la repetición puede acabar provocando cierto entumecimiento, por eso hay que hacer el esfuerzo de permanecer alerta y tener paciencia hasta que surge una idea. Cuando eso sucede me pongo manos a la obra y elaboro este tipo de piezas en las que puedo invertir entre quince minutos y dos horas. Como en la mayor parte de los procesos creativos hay un uno por ciento de intuición y un 99 por ciento de disciplina.

Estos vídeos me parece que cumplen una función similar a la de las viñetas de humor gráfico en los medios escritos. ¿Los ves como algo así?

Sí. Sin duda. Creo que cumplen una función equivalente de alivio gráfico en un programa en el que predominan el humor verbal y la información.

¿Un pronóstico para el futuro político de España?

Mi pronóstico es que el PSOE permitirá un gobierno del PP después de una exhibición breve de pataleos y convulsiones. Han postergado esta decisión durante medio año como el niño que no se quiere comer las lentejas pero que sabe que al final cederá. Es natural. Es bueno para su organismo y son alérgicos a la alternativa.

Los toreros son otra de tus dianas, en ese cómic en el que explicas que ellos son los que no defienden de los toros, que quieren dominar a la humanidad. ¿Para qué sirve un torero?

Es un test de inteligencia sencillo y eficaz.

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