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BAJO EL MAR

Vida ignota en lo más profundo (I)

Quedan gran cantidad de especies por descubrir en los fondos marinos que superan profundidades de 100 metros

La dificultad que entraña la observación directa y la realización de estudios sobre la vida marina de las zonas profundas hace que todavía no se conozcan muchos aspectos de la vida en el mar. Un buen ejemplo de ello es la gran cantidad de especies que todavía quedan por descubrir, principalmente dentro de las formas de vida más simples.

Para observar y obtener imágenes reales de los fondos marinos a profundidades que superen los 100 metros se requiere de aparatos y tecnologías especiales. Básicamente los equipos son de dos tipos, uno son los denominados ROV, vehículos dirigidos desde la superficie y que van provistos de cámaras y sensores para el registro de datos oceanográficos y toma de muestras, por otra parte, están los submarinos de observación e investigación tripulados por una o por varias personas.

Los cañones submarinos son profundas gargantas abiertas en el talud perpendiculares a la línea de costa

Este es el caso del Jago, un submarino científico del equipo IFM/GEOMAR que, dentro del proyecto Life+ Indemares, el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona ha utilizado en distintas ocasiones para estudiar los fondos de la Costa Brava, especialmente el cañón submarino del Cabo de Creus y el de Palamós.

Los cañones submarinos son profundas gargantas abiertas en el talud, generalmente perpendiculares a la línea de costa y que tienen fuertes pendientes. Estos estrechos valles comunican la plataforma continental con los grandes fondos marinos.

El cabo de Creus tiene una estrecha plataforma continental. A unos 100 metros de profundidad se encuentra el inicio de un cañón que se dirige hacia el Este y llega a los 2000 metros de profundidad.

Las imágenes obtenidas por el equipo del ICM de Barcelona y del Jago Team a 250 metros de profundidad nos permiten observar la gran concentración de vida marina que vive en esta zona eternamente oscura.

La corriente marina Liguro-Provenzal recorre el golfo de León en dirección contraria a las agujas del reloj y aporta a las aguas próximas al cabo de Creus una gran cantidad de nutrientes procedentes del río Ródano y de otros ríos más pequeños que desembocan en este golfo.

Muchas comunidades marinas han desaparecido debido al impacto de las actividades humanas 

La dinámica marina específica de esta zona y los nutrientes disueltos en el agua permiten el desarrollo de densas poblaciones de fitoplancton que son el alimento indispensable para otros organismos planctónicos y la base de una red trófica altamente productiva.

Entre los innumerables estudios y observaciones sobre las comunidades marinas de la plataforma continental realizadas por los científicos del proyecto Life+ Indemares cabe destacar el estudio de una de las comunidades marinas de corales de aguas frías mejor conservadas del Mediterráneo y en las que se halla una gran cantidad de colonias de las especies Madrepora oculata y Lophelia pertusa, entre otras.

Estas comunidades tienen una gran importancia ecológica puesto que forman estructuras tridimensionales en las que muchos pequeños organismos encuentran alimento, refugio y un lugar donde reproducirse. Esta gran cantidad de invertebrados atrae a otros invertebrados y peces.

Aunque estos arrecifes profundos tienen un papel trascendental en el ciclo de la vida marina, en muchas zonas estas comunidades han desaparecido debido al impacto de las actividades humanas, asunto que trataremos próximamente.

 

En el vídeo se muestra un pequeño recorrido dentro del cañón del cabo de Creus. Estas imágenes fueron grabadas a 250 metros de profundidad por el equipo del Jago Team del IFM/GEOMAR y por los biólogos del ICM-CSIC que participaron en la campaña LIFE+ INDEMARES.

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