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A París a petición propia

Se lo ha hecho bien Wert. Realmente bien

El exministro de Educación José Ignacio Wert ha sido destinado por el Gobierno a ocupar la plaza de embajador de España ante la OCDE. La verdad es que su tránsito ha sido rápido e indoloro. Hace apenas unos días que Wert había pedido que le dieran de baja en la nómina del ministerio, por razones “personales”. Hace ya unos meses, Wert había dado licencia a su mujer, Montserrat Gomendio, para que ocupara un puesto en la misma organización y en París.

Con la jugada, en la que dicho sea de paso el Gobierno ha demostrado una gran sensibilidad hacia sus fieles, Wert se lo ha organizado de cine. Por supuesto, la casa es buena, pero además Montserrat Gomendio la tendrá ya toda ordenada y en marcha cuando llegue su marido. Y todos sabemos que un embajador de España rinde mucho mejor cuando tiene las cosas de casa bien organizadas. El colmo es que todo el mundo sabe que Gomendio domina bien el tema de la OCDE, con lo que todo se le pone al exministro a favor.

Está bien que el que algunos han calificado como “el peor ministro de la democracia” tenga un destino a la altura de los retos que siempre se marca.

Porque hay que reconocerle a Wert que su gestión en otras áreas no se ha quedado corta. Con él la cultura ha dejado, quizá para siempre, su estigma de cosa inalcanzable. Se ha situado donde debe: en el entretenimiento. Él y el resto del Gobierno han conseguido, con gran esfuerzo, porque toda su ideología está en contra de eso, que los impuestos se hayan disparado en los libros, la música, y las artes escénicas. O sea, en el ocio. Y además, ha subido de categoría la religión (católica, claro) y ha eliminado la Educación para la Ciudadanía.

Una joya, este Wert. Nos queda por saber una cosa importante: si el puesto de embajador ante la OCDE se ha producido especialmente para él. Quizá no solo el irse de ministro ha sido a petición propia. Quizá también el irse a la OCDE haya sido por el mismo sistema. Y a lo mejor una cosa ha precedido a la otra. No sabemos por qué Rajoy le ha tratado así.

Se lo ha hecho bien Wert. Realmente bien.

 

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