POLÍTICA CIENTÍFICA

El PP presume de logros en ciencia que no son suyos o no son logros

El partido del Gobierno lanza una web en el que incluye como promesas cumplidas textos copiados de sus propias declaraciones de intenciones o proyectos lanzados por Zapatero

El ministro de Economía, Luis de Guindos, responsable de las políticas de ciencia
El ministro de Economía, Luis de Guindos, responsable de las políticas de cienciaUly Martin

El Partido Popular ha lanzado una página web en la que hacen un repaso de sus promesas electorales hechas realidad y concluye que ha cumplido su programa en un 92,5%. En el apartado dedicado a la ciencia, incluye ocho hitos en la que se consideran promesas cumplidas textos copiados literalmente de sus propias declaraciones de intenciones o proyectos lanzados por José Luis Rodríguez Zapatero.

La primera promesa de la lista es la puesta en marcha de una infraestructura que normalice y armonice todos los datos del sistema español de ciencia y tecnología. Para explicar cómo han hecho realidad esa promesa, mencionan la existencia de la página del Observatorio Español de I+D+I ICONO de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Este órgano y su web fueron presentados en 2009 por la ministra de ciencia del Gobierno socialista, Cristina Garmendia. En ese mismo punto, sin explicar cuál es la relación con los compromisos cumplidos del PP, se hace referencia a los progresos de la ciencia española durante las últimas décadas.

Detalle de la web del PP en la que un mismo párrafo cortapegado sirve para la justificación del cumplimiento de dos promesas diferentes
Detalle de la web del PP en la que un mismo párrafo cortapegado sirve para la justificación del cumplimiento de dos promesas diferentes

En el último de esos apartados se habla del “despliegue del «Mapa de Infraestructuras Científico-Técnicas Singulares (ICTs) (sic)», clave para el desarrollo territorial del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación junto a su integración en el Espacio Europeo de Investigación”. Esa frase, cortada y pegada palabra por palabra, le sirve al PP para afirmar que han cumplido una segunda promesa: “Ofrecer a la sociedad un mapa nacional de recursos científicos y tecnológicos” y dar “la más amplia difusión a las capacidades y resultados de cada uno de los agentes públicos de investigación”. Ese mapa de infraestructuras singulares es, curiosamente, la gran apuesta científica del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y se aprobó en 2007. La mayor de esas infraestructuras, el sincrotrón ALBA, inaugurado por el propio Zapatero en 2010, no sufrió recortes en su presupuesto de operación como muchas otras instituciones científicas en los últimos años, pero no pudo cumplir con los proyectos previstos de ampliación por falta de fondos. Peor parado fue el Gran Telescopio de Canarias, otra de las ICTS inaugurada en la legislatura anterior. En 2013, Rafael Rebolo, director del Instituto Astrofísico de Canarias, reconocía que, "aunque ningún proyecto del Grantecan ha sido paralizado de manera oficial, muchos de ellos van a un ritmo más lento del que requiere la competitividad internacional". Solo en 2012, el IAC vio reducido su presupuesto en un 30%.

En los puntos 3, 4 o 5, que se refieren a las promesas de mejorar la gestión de la ciencia, se justifica el cumplimiento empleando párrafos completos copiados de las declaraciones de intenciones incluidas en sus propios planes y estrategias, no muy diferentes de los buenos deseos expresados en documentos de planificación similares de las últimas décadas, que no implican cumplimiento alguno.

Después de una séptima promesa por cumplir sobre el apoyo a los centros tecnológicos, se incluye una octava que el PP computa como medio cumplida y que justifica el curioso dato de cumplimiento del 81,3%. Se trata de la Agencia Estatal para la Investigación, que según el documento del partido del presidente Mariano Rajoy se hará realidad en las próximas semanas. Aunque es posible que la promesa por fin se haga realidad, no es la primera vez que se anuncia una aprobación cercana que al final no se concreta.

La creación de esta agencia, que debería funcionar de forma independiente para proteger la financiación de la ciencia de los avatares políticos, estaba contemplada en la Ley de la Ciencia aprobada el 1 de junio de 2011. Según aquel texto, elaborado con Zapatero en el poder, el organismo se debería crear en el plazo máximo de un año. Un año después, el Ministerio de Economía y Competitividad, responsable de I+D, anunciaba la creación de la agencia como si ya fuese una realidad. “La agencia nace con el objetivo de crear instrumentos y mecanismos de financiación y gestión más eficientes que mejoren el impacto de la inversión de la Administración central en investigación”, aseveraba un comunicado del departamento que dirige Luis de Guindos. La realidad es que, pese al uso del presente, la agencia no había nacido aún. En abril de 2013, la secretaria de Estado de I+D, Carmen Vela, afirmó en una intervención en el Senado que la agencia estaría aprobada a finales de ese año. La previsión, una vez más, no se cumplió, pero eso no amilanó al Gobierno. En mayo de este año, Luis de Guindos volvió a asegurar que la agencia estaría creada antes de julio. Llegará agosto y la agencia seguirá en el limbo.

En incumplimientos respecto a este organismo para mejorar la gestión científica, no obstante, los gobiernos del PP no tienen la exclusiva. Ya en julio de 2005, la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, anunció la creación de la Agencia de Financiación, Evaluación y Prospectiva de la Actividad Científica, un organismo que funcionaría “de forma independiente, alejada de los avatares políticos y estaría dirigida por científicos”.

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