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EL PULSO COLUMNA i

Amor al prójimo

Eran señales del fin del mundo, Obama nombraba a un gay como su representante en la República Dominicana

Eran señales del fin del mundo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, nombraba a un hombre gay como su representante en la República Dominicana. Horas después de ese mismo día, James Wally Brewster, quien había logrado levantar 1.000.000 de dólares para la última campaña demócrata, se casaba con su compañero de 25 años, Bob J. Satawake, quien llegaría al Caribe como el primer esposo diplomático abiertamente homosexual.

Las respuestas iban de lo predecible, conservadores de todas las ligas dándose golpes en el pecho…, a lo ridículo, la preocupación de la asociación de esposas diplomáticas sobre si debían invitar o no al esposo de Brewster a sus tés benéficos. Sin embargo, quien se llevó la medalla fue el cardenal López Rodríguez, quien suele estar siempre del lado equivocado de la historia, al llamar al embajador “maricón”.

Pero no dudemos del amor al prójimo que habita en los altos representantes de Dios en la tierra, cuando meses antes el nuncio apostólico Józef Wesolowski, embajador del Papa en Dominicana, abandonaba el país a la carrera por acusaciones de abuso infantil, en cruel contraste lo que salía de sus bocas llevaba arandelas de tolerancia, recato y misericordia.

Parece que el prójimo es el que lleva vestiduras de obispo o como el mismo cardenal dejó claro cuando arremetió en un sermón contra un sacerdote jesuita dedicado a ayudar a la comunidad dominico-haitiana: “Tú y yo no somos iguales”.

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